La resistencia griega contra la ocupación del Eje fue uno de los movimientos partisanos más numerosos y activos de la SGM. Desde la conquista del país por Alemania, Italia y Bulgaria en la primavera de 1941 hasta la liberación en octubre de 1944, más de 100.000 combatientes griegos libraron una guerra de guerrillas que inmovilizó decenas de miles de tropas del Eje y contribuyó significativamente al esfuerzo bélico aliado. Sin embargo, la resistencia griega fue también un movimiento profundamente dividido por rivalidades ideológicas que desembocaron en una guerra civil incluso antes de que terminara la ocupación. La tragedia de Grecia fue que la lucha contra el invasor se convirtió en el preludio de un conflicto fratricida que devastó al país durante años.

La ocupación triple
Tras la invasión alemana mediante la Operación Marita en abril de 1941, Grecia fue dividida en tres zonas de ocupación. Alemania se reservó las zonas estratégicamente más importantes: Atenas, Tesalónica, Creta y las islas del Egeo oriental. Italia ocupó la mayor parte de la Grecia continental y las islas Jónicas. Bulgaria anexó Tracia y Macedonia oriental, donde emprendió una política de bulgarización forzosa de la población griega.
La ocupación fue devastadora para la población civil. La economía griega, ya frágil antes de la guerra, se derrumbó. Los ocupantes requisaron alimentos, ganado y recursos agrícolas para sus propias tropas, provocando una hambruna catastrófica durante el invierno de 1941-1942. Solo en Atenas, se estima que más de 40.000 personas murieron de hambre. Las imágenes de cadáveres en las calles de la capital griega constituyen uno de los testimonios más estremecedores de la ocupación.
La brutalidad de las represalias contra cualquier acto de resistencia fue extrema desde el principio. Los alemanes aplicaron una política de castigo colectivo: por cada soldado alemán muerto, se ejecutaba a un número desproporcionado de civiles. Pueblos enteros fueron incendiados y sus habitantes masacrados. Se estima que los ocupantes destruyeron más de 1.700 pueblos y aldeas griegas durante la ocupación.
El EAM-ELAS: la resistencia de izquierdas
El principal movimiento de resistencia fue el Frente Nacional de Liberación (EAM, Ethniko Apeleftherotiko Metopo), creado en septiembre de 1941 por iniciativa del Partido Comunista de Grecia (KKE) con la participación de socialistas y otros grupos de izquierda. Su brazo armado, el Ejército Popular Griego de Liberación (ELAS, Ellinikos Laikos Apeleftherotikos Stratos), se convirtió en la fuerza partisana más numerosa y eficaz de Grecia.
El ELAS llegó a contar con más de 50.000 combatientes organizados en brigadas regulares, equipados con armas capturadas al enemigo y con lanzamientos aliados. Operaba principalmente en las zonas montañosas de la Grecia continental, donde el terreno accidentado favorecía la guerrilla. Para 1943, el ELAS controlaba amplias zonas del interior del país, donde estableció una administración paralela con tribunales, escuelas y servicios públicos.
El EAM fue mucho más que una organización militar. Creó una red de organismos sociales que incluían sindicatos, organizaciones de mujeres (la EA, Unión Nacional de Mujeres), movimientos juveniles y cooperativas agrícolas. En las zonas liberadas, se celebraron elecciones locales con sufragio universal, incluyendo el voto femenino por primera vez en la historia de Grecia. Esta dimensión social y democrática del EAM le granjeó un apoyo popular masivo.
El EDES y otras organizaciones
La segunda fuerza de resistencia en importancia fue la Liga Nacional Republicana Griega (EDES, Ethnikos Dimokratikos Ellinikos Syndesmos), liderada por el coronel Napoleón Zervas. De orientación inicialmente republicana y liberal, el EDES fue derivando progresivamente hacia posiciones anticomunistas y recibió el apoyo preferente del gobierno británico, que temía que una Grecia liberada por el ELAS cayera bajo influencia comunista.
El EDES operaba principalmente en el Epiro, en el noroeste de Grecia, y nunca alcanzó la dimensión numérica del ELAS. Su fuerza residía en el apoyo logístico y financiero británico, canalizado a través del SOE (Special Operations Executive). Las relaciones entre el ELAS y el EDES fueron tensas desde el principio y desembocaron en enfrentamientos armados directos.
Existieron también otras organizaciones menores: la EKKA (Liberación Nacional y Social), de orientación centrista, y diversos grupos locales no alineados. La fragmentación de la resistencia reflejaba las profundas divisiones de la sociedad griega, que venían de mucho antes de la guerra.
La operación de sabotaje del Gorgopotamos
La acción más célebre de la resistencia griega fue la voladura del viaducto de Gorgopotamos el 25 de noviembre de 1942. La operación, coordinada por agentes del SOE británico con la participación conjunta del ELAS y el EDES, destruyó el principal puente ferroviario de la línea Atenas-Tesalónica, interrumpiendo durante semanas el suministro alemán hacia el norte de África a través de los puertos griegos.
La operación fue un éxito militar y propagandístico que demostró la capacidad de la resistencia griega. Sin embargo, también fue la última ocasión en que el ELAS y el EDES cooperaron operativamente. A partir de 1943, las tensiones entre ambos grupos se agudizaron hasta desembocar en combates abiertos.
La guerra civil dentro de la guerra
A partir de octubre de 1943, cuando Italia capituló y las armas italianas cayeron en manos de los partisanos, el equilibrio de fuerzas cambió dramáticamente a favor del ELAS. Con armamento abundante y un apoyo popular masivo, el ELAS intentó imponer su hegemonía sobre el conjunto de la resistencia. En el invierno de 1943-1944 se produjeron combates entre el ELAS y el EDES que constituyeron de facto la primera fase de la guerra civil griega.
Los británicos, preocupados por el dominio comunista de la resistencia, intentaron mediar y al mismo tiempo reforzaron al EDES como contrapeso. Churchill, que había acordado con Stalin en la conferencia de Moscú de octubre de 1944 que Grecia quedaría en la esfera de influencia británica, estaba decidido a impedir que los comunistas tomaran el poder.
La liberación y la crisis de diciembre
Las tropas alemanas evacuaron Atenas el 12 de octubre de 1944. El gobierno griego en el exilio, presidido por Georgios Papandreou, regresó acompañado de tropas británicas. Pero la liberación no trajo la paz. La cuestión de la desmovilización del ELAS se convirtió en el detonante de un nuevo conflicto.
En diciembre de 1944, la Dekemvriana (acontecimientos de diciembre) desencadenó combates callejeros en Atenas entre el ELAS y las fuerzas británicas y gubernamentales. Churchill ordenó a las tropas británicas que trataran a los partisanos comunistas como enemigos, y los combates en la capital griega duraron más de un mes. El ELAS fue finalmente derrotado militarmente y obligado a desarmarse en febrero de 1945.
La guerra civil griega continuaría en una segunda y más devastadora fase entre 1946 y 1949, convirtiéndose en uno de los primeros conflictos de la Guerra Fría. El sufrimiento del pueblo griego, que había luchado heroicamente contra la ocupación, se prolongó durante años después de la liberación.
El legado
La resistencia griega dejó un balance humano terrible: más de 20.000 partisanos muertos, cientos de pueblos destruidos por las represalias y una sociedad desgarrada. La hambruna de 1941-1942, las represalias alemanas y la guerra civil causaron en conjunto la muerte de más del 7 por ciento de la población griega, una de las tasas de mortalidad más altas de Europa durante la SGM.
La memoria de la resistencia permanece profundamente dividida en la sociedad griega. Para la izquierda, el EAM-ELAS fue un movimiento de liberación popular traicionado por los británicos y la derecha griega. Para la derecha, fue un intento comunista de imponer una dictadura aprovechando la cobertura de la lucha contra el ocupante. Ambas narrativas contienen elementos de verdad, y ninguna captura la complejidad de una tragedia en la que el heroísmo y la violencia fratricida fueron inseparables.