Turismo bélico en Rusia

Lugares de la Segunda Guerra Mundial que visitar en Rusia: Volgogrado, San Petersburgo, Moscú y los museos de la Gran Guerra Patria.

Rusia, heredera de la Unión Soviética, conserva una memoria monumental de lo que allí se conoce como la Gran Guerra Patria. Desde el colosal monumento de la Madre Patria en Volgogrado hasta los museos de Moscú y San Petersburgo, el país ofrece una perspectiva única sobre el frente oriental y el inmenso sacrificio soviético.

Volgogrado, la antigua Stalingrado, es el destino más importante para comprender la batalla más decisiva del frente oriental. El Memorial de Stalingrado domina la colina de Mamáyev Kurgán, donde los combates fueron más feroces, con la colosal estatua de la Madre Patria alzando su espada a más de ochenta metros de altura. El museo-panorama de la batalla, con su pintura circular de 360 grados, ofrece una inmersión en los combates callejeros que decidieron el destino de la guerra. Los restos del molino Gerhardt, dejado en ruinas como testigo del combate, completan un conjunto de memoria sobrecogedor.

San Petersburgo conserva la memoria del sitio de Leningrado, los casi novecientos días de bloqueo que costaron más de un millón de vidas civiles, la mayoría por hambre. El cementerio memorial de Piskarev, donde están enterradas más de quinientas mil víctimas del bloqueo, es un lugar de recogimiento de dimensiones abrumadoras. El Museo del Bloqueo de Leningrado y el tramo superviviente del Camino de la Vida, la ruta sobre el lago Ládoga helado que fue la única conexión de la ciudad con el exterior, documentan una de las tragedias más extremas de la guerra.

Moscú alberga el Museo Central de la Gran Guerra Patria, el mayor museo militar de Rusia, situado en el Parque de la Victoria. Sus colecciones incluyen dioramas de las principales batallas, equipamiento militar original y una extensa documentación sobre todos los frentes del conflicto desde la perspectiva soviética. El Parque Gorki y otros espacios de la capital exhiben material bélico al aire libre.

El memorial de Kursk recuerda la batalla de tanques más grande de la historia, que en julio de 1943 selló definitivamente la iniciativa soviética en el frente oriental. Minsk, capital de Bielorrusia y técnicamente fuera de Rusia, fue escenario de algunos de los combates más devastadores de la Operación Barbarroja y conserva memoriales dedicados a la resistencia partisana y al Holocausto por balas.