Los acantilados blancos de Dover fueron lo primero que vieron los cientos de miles de soldados aliados evacuados de las playas de Dunkerque entre el 26 de mayo y el 4 de junio de 1940. Aquellos farallones de tiza, visibles desde el canal de la Mancha en los días claros, significaban la salvación para los hombres que llevaban días atrapados bajo las bombas en la costa francesa. Dover fue el puerto principal de recepción de la evacuación de Dunkerque , y desde los túneles secretos excavados bajo su castillo medieval se coordinó la Operación Dinamo, una de las operaciones de rescate más extraordinarias de la historia militar.

La relación entre Dover y Dunkerque es inseparable. Las dos ciudades portuarias, separadas por apenas 34 km del tramo más estrecho del canal de la Mancha, vivieron la evacuación desde orillas opuestas: una bajo las bombas de la Luftwaffe, la otra como centro neurálgico de una operación contrarreloj que movilizó a la Royal Navy, la marina mercante y centenares de embarcaciones civiles para salvar a más de 338.000 soldados del cerco alemán.

Playa de Dunkerque donde se produjo la evacuación de 1940
Dunkerque fue escenario de la mayor evacuación militar de la historia en mayo-junio de 1940. Fotógrafo desconocido · Dominio público

Los túneles secretos del castillo de Dover

El castillo de Dover, la fortaleza medieval que domina el puerto desde lo alto de los acantilados, esconde uno de los secretos mejor guardados de la SGM: una red de túneles subterráneos excavados en la roca caliza que sirvieron como centro de mando durante toda la guerra. Los túneles, construidos originalmente durante las guerras napoleónicas, fueron ampliados y acondicionados a partir de 1938 para albergar cuarteles, un hospital, salas de comunicaciones y el centro de mando de la Royal Navy.

Fue en estos túneles donde el vicealmirante Bertram Ramsay planificó y dirigió la Operación Dinamo desde una sala equipada con mapas, teléfonos y teletipos. Desde aquí se coordinaron los movimientos de más de 800 embarcaciones que cruzaron el canal una y otra vez bajo el fuego enemigo durante nueve días. La sala de mando ha sido restaurada con las mesas de mapas, los teléfonos de baquelita y los equipos de comunicación de la época, y una experiencia audiovisual recrea la tensión de aquellas horas decisivas.

Los túneles incluyen también un hospital subterráneo que trató a los heridos evacuados de Dunkerque. Las salas de operaciones, la farmacia y las camas de los pacientes han sido recreadas con maniquíes y equipamiento médico original. La visita a los túneles se realiza con guía y dura aproximadamente una hora.

El puerto de Dover

El puerto de Dover fue el corazón logístico de la Operación Dinamo. Los muelles recibieron un flujo constante de destructores, barcazas, pesqueros y embarcaciones de recreo cargados de soldados exhaustos, heridos y a menudo en estado de shock. Las fotografías de la época muestran el puerto atestado de hombres envueltos en mantas, atendidos por voluntarios que les ofrecían té y sándwiches.

Hoy, el puerto de Dover sigue siendo el principal punto de conexión entre Inglaterra y Francia, con ferris que cruzan el canal cada hora hacia Calais y Dunkerque. Desde la terminal de pasajeros se puede contemplar la misma vista que recibía a los evacuados en 1940: los acantilados blancos a un lado, el castillo en lo alto y el mar abierto hacia Francia. Una placa en el muelle del Almirantazgo recuerda el papel del puerto en la evacuación.

Los acantilados blancos y el South Foreland

Un paseo por los acantilados blancos de Dover, gestionados por el National Trust, ofrece una perspectiva única de la geografía del canal y de la proximidad entre las costas inglesa y francesa. En días claros se distinguen perfectamente las costas de Calais y Dunkerque al otro lado del agua, y se comprende por qué este estrecho tramo de mar fue a la vez la última esperanza de los soldados evacuados y la primera línea de defensa de Gran Bretaña.

Durante la guerra, los acantilados albergaron baterías de artillería costera que vigilaban el canal y disparaban contra los barcos y posiciones alemanas al otro lado. Los restos de algunas posiciones defensivas son visibles en el paisaje, integrados en el terreno herboso sobre los farallones. El faro de South Foreland, desactivado en 1988, se puede visitar y ofrece vistas panorámicas del canal.

El museo de Dover

El Dover Museum, situado en el centro de la ciudad, dedica una sección a la historia de Dover durante la SGM. La ciudad, por su posición estratégica, fue bombardeada constantemente por la artillería alemana emplazada en Calais, lo que le valió el sobrenombre de Hellfire Corner (el rincón del fuego infernal). Los habitantes de Dover vivieron bajo el fuego de los cañones de largo alcance durante cuatro años, un asedio artillero único en la historia del Reino Unido.

Las exposiciones muestran la vida cotidiana bajo los bombardeos, los refugios antiaéreos excavados en la roca, la evacuación de los niños y el papel de Dover como base naval. Un mapa interactivo señala los impactos de los proyectiles alemanes sobre la ciudad, que sufrió más de 2.000 ataques con artillería pesada y bombardeos aéreos.

Las Little Ships y su legado

Uno de los aspectos más legendarios de la evacuación de Dunkerque fue la participación de centenares de embarcaciones civiles, las llamadas Little Ships, que cruzaron el canal para rescatar soldados de las playas. Pesqueros, yates, barcazas, remolcadores e incluso botes de remos respondieron a la llamada del Almirantazgo y navegaron hacia Dunkerque bajo el fuego de la Luftwaffe. Muchas de estas embarcaciones partieron desde Dover y los puertos vecinos del sureste de Inglaterra.

La Association of Dunkirk Little Ships mantiene viva la memoria de estas embarcaciones, muchas de las cuales todavía existen y navegan. Cada cinco años, en el aniversario de la evacuación, las Little Ships supervivientes realizan una travesía conmemorativa desde Ramsgate hasta Dunkerque, una procesión naval que atrae a miles de espectadores a ambos lados del canal. Varias de estas embarcaciones históricas se pueden ver en los puertos y museos marítimos del sureste de Inglaterra, incluido el Dover Marina. Algunas llevan una placa de bronce que certifica su participación en la Operación Dinamo.

Cruzar a Dunkerque

Desde Dover se puede cruzar a Dunkerque en ferri, completando así el viaje que hicieron en sentido inverso los soldados evacuados en 1940. La travesía dura unas dos horas y ofrece la experiencia de navegar por el mismo tramo de mar, aunque en condiciones incomparablemente más confortables. Al llegar a Dunkerque, el museo de la Operación Dinamo, las playas de la evacuación y los memoriales aliados esperan al visitante.

Esta combinación Dover-Dunkerque es quizá la ruta de turismo bélico más evocadora de toda la SGM en Europa occidental: permite recorrer ambos lados de la evacuación en una sola jornada, comprendiendo tanto la desesperación de las playas francesas como la determinación del lado británico.

Información práctica para el visitante

Dirección del castillo de Dover: Castle Hill Road, Dover CT16 1HU, Inglaterra. El castillo domina la ciudad desde lo alto de los acantilados orientales.

Cómo llegar: Dover está a hora y media en tren desde Londres (estaciones Victoria o St Pancras, con trasbordo en Ashford para el servicio de alta velocidad). También hay conexiones directas desde Canterbury (20 minutos). En coche, la M20 y la A20 conectan Dover con Londres y el resto del sureste de Inglaterra. El castillo tiene aparcamiento propio.

Horarios del castillo y túneles: De abril a septiembre: 10:00 a 18:00. De octubre a marzo: 10:00 a 16:00 (fines de semana y vacaciones escolares). Cerrado algunos días entre semana en invierno. Reservar online la visita a los túneles, ya que las plazas son limitadas.

Precio: El castillo de Dover es gestionado por English Heritage. Entrada de adulto: unas 25 libras (incluye castillo y túneles). Gratuito para miembros de English Heritage. Descuentos para familias y niños.

Duración recomendada: Medio día para el castillo y los túneles. Un día completo si se incluyen los acantilados, el museo de Dover y el puerto. Dos días si se cruza a Dunkerque.

Consejos:

  • Los túneles del castillo son la visita estrella. Reservar con antelación, especialmente en verano y vacaciones escolares, ya que las visitas guiadas tienen aforo limitado.
  • Llevar una chaqueta: los túneles mantienen una temperatura constante de unos 10-12 grados durante todo el año.
  • El paseo por los acantilados es espectacular pero hay que respetar los senderos señalizados. Los bordes son inestables y hay caídas mortales.
  • Para cruzar a Dunkerque: DFDS opera ferris desde Dover a Dunkerque (2 horas). Se puede ir y volver en el día, aunque merece la pena dedicar al menos medio día a cada lado del canal.
  • Los ferris a Calais (P&O y DFDS, 90 minutos) son más frecuentes. Dunkerque está a 30 minutos en coche de Calais.
  • El castillo de Dover merece la visita también por su arquitectura medieval: la gran torre normanda del siglo XII y las fortificaciones del siglo XVIII son impresionantes independientemente del interés bélico.