Polonia sufrió la ocupación más brutal de la guerra y perdió el 17 % de su población. Auschwitz-Birkenau, el gueto de Varsovia y decenas de memoriales recuerdan el sufrimiento de un país que fue el primer campo de batalla y el mayor cementerio del conflicto. Visitar Polonia es una experiencia necesaria para comprender la dimensión real del Holocausto y la devastación de la guerra en Europa oriental.
Auschwitz-Birkenau, situado cerca de Cracovia, es el lugar de memoria más visitado de Polonia y probablemente del mundo. El complejo de campos, donde fueron asesinadas más de un millón de personas, se conserva como museo y memorial desde 1947. La visita a Auschwitz I, con sus barracones, cámaras de gas y montañas de objetos confiscados, y a Birkenau, con sus dimensiones abrumadoras y las ruinas de los crematorios, constituye una experiencia que transforma la percepción del Holocausto.
Varsovia fue arrasada deliberadamente por los alemanes tras el Levantamiento de 1944. El Museo del Levantamiento de Varsovia documenta la insurrección con una instalación interactiva y emocionante. El Museo POLIN de Historia de los Judíos Polacos, erigido en el solar del antiguo gueto, ofrece un recorrido por mil años de presencia judía en Polonia, culminando en la destrucción del Holocausto. La Fábrica de Schindler en Cracovia, inmortalizada por la película de Spielberg, alberga un museo dedicado a la vida bajo la ocupación nazi.
Los campos de exterminio de Treblinka, Sobibor y Majdanek completan el mapa del Holocausto en territorio polaco. Treblinka, donde fueron asesinadas unas ochocientas mil personas, se señaliza con un campo de piedras que evocan las tumbas ausentes. Sobibor recuerda la revuelta de los prisioneros. Majdanek, en las afueras de Lublin, conserva las estructuras originales del campo con una crudeza que estremece.
Westerplatte, la pequeña guarnición en la desembocadura del Vístula donde los soldados polacos resistieron los primeros disparos de la guerra el 1 de septiembre de 1939, y las minas de sal de Wieliczka, usadas durante la ocupación como almacén y fábrica subterránea, completan un recorrido por un país donde cada ciudad conserva las cicatrices de la guerra más destructiva de la historia.