Visitar los lugares de la SGM en Malta es recorrer la isla más bombardeada de toda la Segunda Guerra Mundial. Situada en el centro del Mediterráneo, a medio camino entre Sicilia y el norte de África, esta diminuta nación de apenas 316 kilómetros cuadrados soportó más de 3.000 ataques aéreos entre 1940 y 1943. Los aviones italianos y alemanes lanzaron más toneladas de bombas sobre Malta que sobre Londres durante todo el Blitz. A pesar de todo, la isla resistió, y el rey Jorge VI le concedió la Cruz de Jorge —la mayor condecoración civil británica— en reconocimiento al valor de toda su población. Esa cruz sigue en la bandera de Malta.

Contexto histórico
Cuando Italia entró en la guerra en junio de 1940, Malta se convirtió en un objetivo inmediato. La isla era la base desde la que la Royal Navy y la RAF interceptaban los convoyes del Eje que abastecían al Afrika Korps de Rommel en el norte de África. Neutralizar Malta era esencial para la estrategia del Eje en el Mediterráneo, y durante casi tres años, la Luftwaffe y la Regia Aeronautica intentaron bombardearla hasta la rendición. En abril de 1942, Malta recibió más bombas que Londres en todo el mes más duro del Blitz. La población sobrevivió refugiándose en los túneles y catacumbas excavados en la roca caliza de la isla desde tiempos de los caballeros de San Juan, racionando alimentos hasta niveles de hambruna y manteniendo una resistencia que se ha convertido en símbolo nacional.
Lascaris War Rooms
Las Lascaris War Rooms, excavadas bajo las murallas de La Valeta, son la atracción bélica más importante de Malta y una de las visitas obligadas de cualquier interesado en la SGM en el Mediterráneo. Este complejo subterráneo fue el centro de operaciones desde el que se coordinó la defensa aérea de la isla, las operaciones de la Royal Navy en el Mediterráneo central y, en 1943, la invasión aliada de Sicilia .
La sala de operaciones
La sala de operaciones principal conserva la gran mesa de trazado donde las operadoras de la Women's Royal Naval Service (WRNS) movían las fichas que representaban aviones, barcos y submarinos en tiempo real. Los mandos sentados en la galería superior tomaban decisiones de vida o muerte basándose en la información de esa mesa. La sala ha sido restaurada con sus equipos de comunicaciones, mapas murales y mobiliario original, recreando el ambiente de tensión permanente que se vivía durante los ataques aéreos.
El centro de mando de Eisenhower
En una sección separada del complejo se encuentra el centro de mando desde el que el general Eisenhower y el general Montgomery coordinaron la Operación Husky, el desembarco aliado en Sicilia en julio de 1943. Las salas conservan los mapas de planificación y los equipos de comunicación que conectaban Malta con los cuarteles aliados en el norte de África y Londres.
La experiencia subterránea
Recorrer las Lascaris War Rooms es descender literalmente a las entrañas de la guerra. Los túneles son estrechos, los techos bajos y la temperatura fresca contrasta con el calor mediterráneo del exterior. Las audioguías (disponibles en varios idiomas, incluido español) reconstruyen los momentos más críticos del asedio con testimonios de veteranos y sonidos de sirenas y explosiones. Es una experiencia inmersiva que no necesita efectos especiales: la autenticidad del lugar es suficiente.
Malta at War Museum
Situado en el pueblo de Birgu (Vittoriosa), frente al puerto de La Valeta, el Malta at War Museum ocupa un antiguo refugio antiaéreo excavado en la roca. La exposición combina el recorrido por los túneles del refugio —donde se pueden ver los dormitorios, la cocina comunitaria y los espacios donde las familias se hacinaban durante los bombardeos— con galerías que documentan la vida cotidiana en Malta durante la guerra.
La colección incluye uniformes, armas, equipos de comunicación, carteles de propaganda, cartillas de racionamiento y objetos personales de los malteses que vivieron el asedio. Una sección especialmente interesante está dedicada a los pilotos de la RAF que defendieron la isla con un puñado de aviones obsoletos, los famosos Faith, Hope and Charity —tres biplanos Gloster Gladiator que fueron los únicos cazas disponibles en los primeros días de la guerra.
El museo es modesto pero auténtico, y ofrece una perspectiva centrada en la experiencia civil que complementa perfectamente la visión militar de las Lascaris War Rooms.
Los refugios antiaéreos de La Valeta
Bajo las calles de La Valeta se extiende una red de refugios antiaéreos excavados en la roca caliza que albergaron a miles de personas durante los bombardeos. Varios de estos refugios son visitables:
Los refugios de Upper Barrakka
Bajo los jardines de Upper Barrakka, el mirador más famoso de La Valeta, se esconde un complejo de túneles que sirvió de refugio a cientos de familias. El recorrido muestra las condiciones en las que vivían los civiles durante los ataques: literas de piedra, letrinas improvisadas, cocinas comunales y espacios para niños decorados con dibujos infantiles que intentaban mantener una apariencia de normalidad.
El refugio de la catedral
Bajo la catedral de San Juan, uno de los edificios más emblemáticos de La Valeta, hay otro refugio que fue utilizado por los residentes del centro histórico. La ironía de buscar protección bajo un templo de los caballeros hospitalarios, construido siglos antes para resistir el asedio otomano, no se pierde en el visitante.
Fort Rinella y las defensas costeras
En la zona de Kalkara, al otro lado del Gran Puerto, se encuentra Fort Rinella, una fortificación victoriana que durante la SGM albergó baterías antiaéreas y posiciones defensivas. El fuerte conserva uno de los cañones Armstrong de 100 toneladas más grandes del mundo, aunque su interés bélico principal son las instalaciones añadidas durante la guerra: búnkeres, reflectores y posiciones de ametralladora.
Las defensas costeras de Malta se extienden por toda la isla, y muchas son accesibles para el visitante. Los pillboxes (casamatas de hormigón) salpican las costas, especialmente en las zonas de playa donde se temía un desembarco del Eje. Algunos están bien conservados y otros han sido parcialmente absorbidos por la urbanización, pero forman parte del paisaje maltés de una manera que recuerda constantemente la historia bélica de la isla.
El aeródromo de Ħal Far
Ħal Far fue uno de los aeródromos principales de la RAF en Malta durante la guerra. Aunque el aeródromo militar ya no existe como tal, varios restos son visibles en la zona: dispersores de aviones (refugios con forma de U para proteger los cazas de las bombas), búnkeres de mando y restos de pistas. La zona no está oficialmente musealizada, pero los aficionados a la aviación de la SGM pueden recorrerla con ayuda de guías especializados.
Desde Ħal Far despegaron los Spitfire que defendieron Malta en los meses más críticos del asedio, cuando cada avión era vital. Los pilotos vivían en condiciones extremas, con las pistas bombardeadas a diario y los aviones camuflados entre los muros de piedra seca del campo maltés.
La Cruz de Jorge
La Cruz de Jorge concedida a Malta por el rey Jorge VI el 15 de abril de 1942 se conserva en el Museo Nacional de Guerra (National War Museum), situado en Fort St. Elmo, en la punta de la península de La Valeta. El museo alberga también el biplano Gladiator Faith (el único superviviente de los tres aviones que defendieron Malta en los primeros días), torpedos, minas, uniformes y una colección completa de armas y equipos utilizados durante el asedio.
La Cruz de Jorge es para Malta lo que la medalla de la Resistencia es para Francia: un símbolo de identidad nacional forjado en el sufrimiento de la guerra. Aparece en la esquina superior izquierda de la bandera maltesa, y su significado sigue siendo profundamente sentido por la población.
Información práctica para el visitante
Cómo llegar a Malta
Malta cuenta con el aeropuerto internacional de Luqa, bien conectado con las principales ciudades europeas. Desde España hay vuelos directos frecuentes desde Madrid, Barcelona y otras ciudades, con una duración de unas dos horas y media.
Cómo moverse en la isla
Malta es una isla pequeña y los desplazamientos entre puntos de interés raramente superan los 30-40 minutos:
- Autobús: la red de autobuses públicos cubre toda la isla. Tarjeta Tallinja recargable. Económico pero a veces lento por el tráfico.
- Coche de alquiler: la opción más cómoda para recorrer los puntos menos accesibles (búnkeres costeros, Ħal Far). Se conduce por la izquierda.
- Ferri a las Tres Ciudades: desde La Valeta salen barquitos que cruzan el Gran Puerto hasta Birgu (Vittoriosa), donde está el Malta at War Museum. El trayecto de diez minutos es en sí mismo una experiencia con vistas espectaculares.
Horarios
- Lascaris War Rooms: todos los días de 10:00 a 17:00 (última entrada a las 16:30). Entrada: 14 euros (adultos).
- Malta at War Museum: todos los días de 10:00 a 17:00. Entrada: 10 euros (adultos).
- National War Museum (Fort St. Elmo): todos los días de 9:00 a 17:00. Entrada: 10 euros (incluida en la Heritage Malta Multisite Pass).
- Refugios de La Valeta: horarios variables, consultar en la oficina de turismo de La Valeta.
Precio
La Heritage Malta Multisite Pass (50 euros para adultos) incluye acceso a todos los museos gestionados por Heritage Malta durante 30 días, incluyendo el National War Museum. Las Lascaris War Rooms se gestionan de forma independiente. El coste total de todas las visitas bélicas ronda los 40-50 euros.
Duración recomendada
Dos días permiten recorrer todos los puntos de interés bélico con calma: un día para La Valeta (Lascaris, refugios, National War Museum) y otro para las Tres Ciudades y las defensas costeras.
Mejor época para visitar
De octubre a mayo, cuando las temperaturas son agradables (15-25 grados) y la isla está menos masificada. El verano maltés (junio-septiembre) es caluroso y las visitas a exteriores pueden resultar agotadoras.
Consejos
- Llevar calzado cómodo: las calles de La Valeta son empinadas y las escaleras abundan. Los refugios subterráneos requieren bajar y subir numerosos escalones.
- Combinar historia bélica y caballeresca: Malta tiene una historia militar que se remonta a los caballeros de San Juan (siglo XVI). Los mismos fuertes y murallas que resistieron el Gran Asedio otomano de 1565 protegieron a la población durante los bombardeos de 1940-1943. La continuidad es fascinante.
- Visitar Mdina: la antigua capital de Malta, en el centro de la isla, conserva un refugio antiaéreo visitable y ofrece vistas panorámicas que permiten entender la geografía defensiva de la isla.
- Probar el pastizzi: no tiene relación con la guerra, pero es el bocado maltés por excelencia y ayuda a reponer fuerzas entre museo y museo.