Okinawa es hoy un destino turístico conocido por sus playas tropicales y su cultura ryukyuana, pero bajo esa imagen paradisíaca se esconde el escenario de la batalla más sangrienta del teatro del Pacífico. Entre abril y junio de 1945, la batalla de Okinawa causó más de 200.000 muertos, incluyendo entre 40.000 y 150.000 civiles okinawenses —cerca de un tercio de la población de la isla— atrapados entre dos ejércitos. La magnitud de la carnicería influyó directamente en la decisión de usar las bombas atómicas para evitar una invasión terrestre de las islas principales japonesas.
Los memoriales y museos repartidos por el sur de la isla preservan la memoria de aquella tragedia con una sensibilidad que contrasta con el enfoque de otros museos bélicos japoneses, poniendo el sufrimiento civil en el centro de la narrativa.

Parque conmemorativo de la Paz (Mabuni)
El Parque de la Paz, situado en los acantilados de Mabuni donde se libraron los últimos combates, es el epicentro de la memoria de la batalla. Este extenso espacio verde sobre el mar alberga varios elementos imprescindibles.
La Piedra Angular de la Paz es un conjunto de estelas de granito negro donde están grabados los nombres de todos los fallecidos en la batalla sin distinción de nacionalidad: japoneses, estadounidenses, okinawenses, coreanos y taiwaneses. El efecto de caminar entre las más de 116 placas con sus 241.000 nombres es sobrecogedor. Cada 23 de junio, aniversario del fin de la batalla, se celebra aquí una ceremonia a la que asiste el primer ministro japonés.
El Museo Prefectural de la Paz, dentro del mismo parque, ofrece una de las exposiciones más honestas sobre la guerra que encontrarás en Japón. A diferencia de otros museos japoneses, aquí no se edulcora la responsabilidad del ejército imperial. La exposición documenta cómo las tropas japonesas obligaron a civiles a suicidarse, usaron cuevas como hospitales improvisados y sacrificaron a la población local. Los testimonios en vídeo de supervivientes son especialmente impactantes.
La cueva de los Himeyuri
El memorial de Himeyuri recuerda a las 240 estudiantes y profesoras de la Escuela Normal Femenina de Okinawa reclutadas como enfermeras auxiliares durante la batalla. Estas jóvenes, algunas de apenas 15 años, fueron enviadas a cuevas convertidas en hospitales de campaña donde asistieron a los heridos en condiciones atroces. Cuando el ejército japonés las abandonó al retirarse hacia el sur, muchas murieron en los combates o se suicidaron siguiendo las órdenes de no rendirse al enemigo.
El museo adjunto a la cueva presenta fotografías, cartas y objetos personales de las estudiantes. El contraste entre las imágenes de las jóvenes sonrientes en sus uniformes escolares y el relato de su destino resulta devastador. Es uno de los lugares más emotivos de todo Okinawa.
La antigua base naval subterránea
En Tomigusuku, cerca de Naha, se puede visitar el cuartel general subterráneo de la Armada Imperial japonesa. Este laberinto de túneles excavados a mano por soldados y civiles se extiende a lo largo de 450 metros bajo tierra. En estas galerías, el contraalmirante Minoru Ōta envió su último telegrama a Tokio describiendo el sufrimiento de los civiles okinawenses antes de suicidarse junto a sus oficiales el 13 de junio de 1945.
Las marcas de metralla en las paredes de la sala de mando, provocadas por las granadas con las que los oficiales se quitaron la vida, se conservan visibles. La visita dura unos 30 minutos y transmite de forma visceral la claustrofobia y desesperación de los últimos días de la batalla.
Las cuevas del sur de Okinawa
Por todo el sur de la isla se encuentran cuevas naturales de piedra caliza que sirvieron como refugios, hospitales y tumbas durante la batalla. Algunas, como la cueva de Todoroki, se pueden visitar y conservan objetos de la época. Estas cuevas fueron escenario de tragedias colectivas: civiles que se suicidaron en masa convencidos por la propaganda japonesa de que los estadounidenses los torturarían, y soldados que usaron granadas contra familias refugiadas para evitar que el llanto de los niños delatara su posición.
Shuri y la ciudad de Naha
El castillo de Shuri, patrimonio de la cultura ryukyuana, fue destruido durante la batalla al servir como cuartel general del 32.º Ejército japonés. Reconstruido meticulosamente, volvió a sufrir un incendio devastador en 2019 y actualmente se encuentra en proceso de restauración. Aunque el castillo en sí es un símbolo de la cultura previa a la anexión japonesa, su destrucción durante la batalla ilustra cómo Okinawa perdió tanto sus vidas como su patrimonio.
En Naha, la capital, el Museo Prefectural de Okinawa complementa los memoriales del sur con exposiciones sobre la historia y cultura ryukyuana, incluyendo el periodo de la batalla y la posterior ocupación estadounidense que duró hasta 1972.
La presencia militar estadounidense hoy
Es imposible visitar Okinawa sin percibir la continuidad de la presencia militar estadounidense. Las bases ocupan aproximadamente el 15% de la superficie de la isla y son fuente de tensión constante entre la población local, el gobierno japonés y Estados Unidos. La base de Kadena, la mayor instalación aérea estadounidense en Asia, es visible desde varios puntos de la isla. Esta realidad añade una capa contemporánea a la visita: las consecuencias de la batalla de 1945 siguen moldeando la vida cotidiana de Okinawa ochenta años después.
Información práctica para el visitante
Dirección: Los principales memoriales se concentran en el sur de la isla principal de Okinawa. El Parque de la Paz está en Mabuni, Itoman.
Cómo llegar: Vuelos directos desde Tokio (2,5 horas), Osaka y otras ciudades japonesas. Desde el aeropuerto de Naha, monorraíl hasta la ciudad. Para los memoriales del sur es necesario alquilar coche o tomar autobuses locales (línea 89 hasta Itoman, luego taxi).
Horarios: Museo de la Paz: 9:00-17:00 (cerrado los lunes de diciembre a febrero). Himeyuri: 9:00-17:25. Base naval subterránea: 8:30-17:00 (julio-septiembre hasta las 17:30).
Precio: Museo de la Paz: 300 yenes. Himeyuri: 450 yenes. Base naval subterránea: 450 yenes. Todos los precios son para adultos.
Duración recomendada: Un día completo para visitar los principales memoriales del sur (Parque de la Paz, Himeyuri y base naval). Dos días si se quiere incluir las cuevas y Shuri.
Consejos:
- Alquila un coche: es la forma más práctica de recorrer los memoriales del sur, dispersos por la costa.
- El 23 de junio es festivo en Okinawa (Día de la Paz). Las ceremonias en Mabuni son solemnes y abiertas al público.
- La mayoría de museos tienen cartelas en inglés, aunque la información más detallada suele estar solo en japonés.
- El clima es subtropical: lleva agua, protección solar y ropa ligera, especialmente si visitas en verano.
- Combina la visita cultural con la experiencia de la Okinawa actual: su gastronomía, sus playas y su cultura ryukyuana única en Japón.