Turismo bélico en Japón

Lugares de la Segunda Guerra Mundial que visitar en Japón: memoriales de Hiroshima y Nagasaki, el museo Yūshūkan y otros sitios históricos del Pacífico.

Japón conserva memoriales que reflejan tanto el sufrimiento causado como el padecido. El Parque de la Paz de Hiroshima y el museo atómico de Nagasaki son visitas imprescindibles para comprender las consecuencias más extremas de la guerra, mientras otros espacios ofrecen perspectivas más complejas sobre la memoria bélica japonesa.

El Memorial de la Paz de Hiroshima, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es el lugar de memoria más emblemático de Japón. El Domo de la Bomba Atómica, el edificio que sobrevivió casi directamente bajo el epicentro de la explosión del 6 de agosto de 1945, se conserva como esqueleto de hormigón y acero retorcido. El museo adyacente documenta los efectos de la bomba con objetos fundidos, fotografías de las víctimas y testimonios de los hibakusha, los supervivientes de la explosión. El Parque de la Paz, con su cenotafio y su llama eterna, es un espacio de recogimiento que aboga por la abolición de las armas nucleares.

Nagasaki, la segunda ciudad alcanzada por una bomba atómica el 9 de agosto de 1945, conserva su propio museo y parque de la paz. El Museo de la Bomba Atómica de Nagasaki presenta la devastación desde una perspectiva complementaria a la de Hiroshima, incluyendo el contexto de la comunidad cristiana japonesa que habitaba el barrio de Urakami, epicentro de la explosión.

El Santuario de Yasukuni en Tokio es el lugar más controvertido de la memoria bélica japonesa. Consagrado a los caídos en las guerras de Japón, incluye entre los honrados a catorce criminales de guerra de clase A condenados en los Juicios de Tokio. Las visitas de políticos japoneses generan regularmente protestas de China y Corea. El museo Yushukan, anexo al santuario, ofrece una narrativa de la guerra marcadamente diferente de la occidental.

Okinawa, escenario de la última y más sangrienta batalla terrestre de la guerra del Pacífico, conserva el Parque de la Paz y el Memorial Cornerstone of Peace, donde están inscritos los nombres de todos los caídos, sin distinción de nacionalidad. El Museo Naval de Kure, en la ciudad que fue sede de la Armada Imperial, permite explorar la historia naval japonesa con una réplica a escala del submarino y piezas originales de la flota.