En las laderas boscosas de los Vosgos alsacianos, a unos 800 metros de altitud, se esconde uno de los lugares más sobrecogedores de la SGM en Francia. El campo de concentración de Natzweiler-Struthof fue el único campo principal del sistema nazi situado en territorio francés, y hoy funciona como memorial y museo. Entre 1941 y 1944, más de 52.000 prisioneros pasaron por este complejo y sus numerosos subcampos repartidos a ambos lados del Rin, y al menos 22.000 de ellos perdieron la vida por el trabajo forzado, los experimentos médicos, las ejecuciones y las condiciones inhumanas de reclusión.

Visitar Natzweiler-Struthof supone enfrentarse a una de las páginas más oscuras de la ocupación alemana en Francia. La Alsacia fue anexionada de facto por el Tercer Reich tras la caída de Francia en 1940, y los nazis trataron este territorio como parte integral del Reich. El campo se construyó en 1941 junto a una antigua cantera de granito rosa, y recibió prisioneros políticos, resistentes, judíos, gitanos y prisioneros de guerra soviéticos. Los médicos del campo, en particular August Hirt, realizaron experimentos atroces con gas mostaza y tifus sobre los internos, y enviaron esqueletos de víctimas judías a la Universidad del Reich de Estrasburgo para una macabra colección anatómica.

Memorial del campo de concentración de Natzweiler-Struthof en Alsacia
Natzweiler-Struthof fue el único campo de concentración nazi en territorio francés. Fotógrafo desconocido · Dominio público

El recinto del campo

El recorrido por el antiguo campo comienza en la entrada principal, donde una gran cruz de Lorena en piedra preside el memorial. Desde este punto elevado se aprecia la disposición del campo en terrazas descendentes por la ladera de la montaña, un diseño inusual que aprovechaba la pendiente natural del terreno. Las barracas originales fueron destruidas en su mayoría, pero se conservan los cimientos y varias estructuras reconstruidas que permiten comprender la organización del campo.

La primera parada es el edificio de la comandancia, que alberga el museo principal. Las exposiciones recorren la historia del campo desde su construcción hasta la liberación, con documentos originales, fotografías, objetos personales de los prisioneros y testimonios audiovisuales. Una sección está dedicada a los experimentos médicos, con paneles que detallan los crímenes cometidos por los doctores nazis. El museo fue renovado en 2005 con una museografía moderna y un enfoque pedagógico accesible.

Descendiendo por las terrazas se llega a los barracones reconstruidos, donde se puede ver cómo se hacinaban los prisioneros en literas de madera de tres pisos. Las condiciones eran brutales: el frío de los Vosgos en invierno, la falta de ropa adecuada y las raciones de hambre hacían del simple hecho de sobrevivir un acto de resistencia. Un barracón conserva la celda de castigo, un espacio minúsculo donde los prisioneros eran encerrados durante días sin luz ni alimento.

La cámara de gas y el crematorio

En la parte inferior del recinto se encuentra la cámara de gas, un edificio de piedra que los nazis camuflaron como ducha. Aquí se asesinó a decenas de prisioneros, principalmente con gas fosgeno, en el marco de los experimentos del profesor Hirt. La cámara conserva la mesa de disección de mármol y los ganchos donde se colgaban los cuerpos antes de trasladarlos al crematorio.

El crematorio, situado junto a la cámara de gas, muestra el horno original donde se incineraban los cadáveres. Este espacio, pequeño y opresivo, es quizá el punto más impactante de la visita. Junto al crematorio se encuentra la fosa de cenizas, marcada con una placa conmemorativa.

La cantera y el entorno

Fuera del perímetro del campo, un sendero conduce a la antigua cantera de granito rosa donde los prisioneros realizaban trabajo forzado en condiciones extenuantes. El granito extraído se destinaba a los proyectos arquitectónicos de Albert Speer para la nueva Berlín que soñaba Hitler. Las jornadas de trabajo de doce horas, cargando bloques de piedra por escaleras empinadas, eran una forma deliberada de exterminio por agotamiento.

El entorno natural del campo resulta paradójicamente hermoso. Los bosques de abetos, las vistas sobre el valle alsaciano y la tranquilidad del lugar contrastan de forma perturbadora con el horror que aquí se vivió. Este contraste es parte de la experiencia: los nazis eligieron deliberadamente un lugar remoto y de difícil acceso para ocultar sus crímenes.

El Centro Europeo del Resistente Deportado

En la parte alta del recinto, junto al aparcamiento, se inauguró en 2005 el Centro Europeo del Resistente Deportado (CERD), un edificio semienterrado diseñado para integrarse en la ladera sin alterar el paisaje del memorial. Este centro complementa la visita al campo con una exposición permanente sobre el sistema concentracionario nazi en toda Europa, la resistencia y la deportación.

La exposición del CERD abarca un ámbito más amplio que el propio campo de Struthof. A través de paneles informativos, proyecciones audiovisuales y objetos originales, recorre el ascenso del nazismo, la red de campos de concentración y exterminio, las diferentes formas de resistencia en los países ocupados y el destino de los deportados. Es una introducción excelente que conviene visitar antes de bajar al campo.

Los subcampos y el trabajo forzado

Natzweiler-Struthof no fue un campo aislado sino el centro de una red de más de 50 subcampos repartidos por Alsacia, Baden, Württemberg y Hesse. Estos subcampos suministraban mano de obra esclava a la industria de guerra alemana, incluyendo las fábricas de Daimler-Benz, BMW y la industria armamentística. Los prisioneros de los subcampos trabajaban en condiciones aún peores que los del campo principal, con tasas de mortalidad que superaban el 40 % en algunos casos.

La cantera de granito del campo principal era solo una parte del entramado económico de explotación. A medida que avanzaba la guerra y la necesidad de mano de obra se hacía más acuciante, los nazis trasladaron a miles de prisioneros desde los subcampos a las fábricas subterráneas donde se producían componentes de aviones y cohetes V2, lejos del alcance de los bombardeos aliados. La historia de los subcampos, menos conocida que la del campo central, se documenta en el Centro Europeo del Resistente Deportado.

La necrópolis nacional

A unos 500 metros del campo se encuentra la necrópolis nacional de Natzweiler, un cementerio militar donde descansan los restos de 1.120 deportados. Las tumbas, alineadas en filas ordenadas entre el césped, llevan los nombres de las víctimas cuando fue posible identificarlas. Un monumento central rinde homenaje a todos los fallecidos en el campo y sus subcampos. La visita a la necrópolis, silenciosa y solemne, es un complemento emotivo al recorrido por el campo.

La liberación y la memoria

El campo de Natzweiler-Struthof fue evacuado por los nazis en septiembre de 1944, antes de la llegada de las tropas aliadas. Los prisioneros que podían caminar fueron trasladados a pie a campos del interior de Alemania en marchas de la muerte que causaron miles de víctimas adicionales. Cuando las tropas francesas llegaron al campo en noviembre de 1944, lo encontraron vacío pero con evidencias inequívocas de los crímenes cometidos. Natzweiler fue el primer campo de concentración descubierto por los aliados occidentales, y sus instalaciones sirvieron como prueba en los juicios de Núremberg. Desde 1960, el campo es un monumento histórico nacional de Francia y recibe anualmente a más de 200.000 visitantes.

Información práctica para el visitante

Dirección: Route Départementale 130, 67130 Natzwiller, Francia. El campo se encuentra a unos 60 km al suroeste de Estrasburgo, en la ladera del monte Louise.

Cómo llegar: La forma más práctica es en coche. Desde Estrasburgo se toma la A35 dirección sur hasta Schirmeck y luego la D130 que sube hasta el campo. El trayecto dura unos 50 minutos. No hay transporte público regular hasta el campo. En temporada alta, algunos autobuses turísticos desde Estrasburgo ofrecen excursiones organizadas. Hay aparcamiento gratuito junto al Centro Europeo.

Horarios: Abierto todos los días excepto los lunes de octubre a marzo. De abril a septiembre: 9:00 a 18:30. De octubre a marzo: 9:00 a 17:00. Cerrado del 24 de diciembre al 1 de enero. Última entrada una hora antes del cierre. Consultar la web oficial para fechas exactas, ya que pueden variar.

Precio: La entrada al campo y al Centro Europeo del Resistente Deportado es gratuita. Las audioguías tienen un coste reducido y están disponibles en varios idiomas, incluido el español.

Duración recomendada: Entre 2 y 3 horas para recorrer el Centro Europeo, el campo, la cámara de gas, el crematorio y la necrópolis con calma.

Consejos:

  • Llevar calzado cómodo y ropa de abrigo: el campo está en montaña y las terrazas tienen pendientes pronunciadas. Incluso en verano la temperatura puede ser varios grados inferior a la del valle.
  • La visita es apta para adolescentes, pero se recomienda valorar la madurez de los menores antes de entrar en la cámara de gas y el crematorio.
  • Se puede combinar con una visita a Estrasburgo o a los pueblos vinícolas de la ruta de los vinos de Alsacia, aunque el contraste emocional es fuerte.
  • No hay cafetería dentro del recinto. Los restaurantes más cercanos están en Schirmeck o Rothau, a unos 10 minutos en coche.
  • La visita exige un esfuerzo físico moderado por las cuestas. Las personas con movilidad reducida pueden acceder al Centro Europeo pero tendrán dificultades en las terrazas del campo.