El 6 de abril de 1944, un comando de la Gestapo dirigido por Klaus Barbie irrumpió en una colonia infantil en la pequeña localidad de Izieu, en el departamento del Ain, al sureste de Francia. En apenas una hora detuvieron a los 44 niños y 7 adultos que se refugiaban allí. Todos fueron deportados: los niños, de entre 4 y 17 años, fueron enviados directamente a Auschwitz, donde fueron asesinados en las cámaras de gas. Solo una adulta sobrevivió. El memorial de Izieu, clasificado como uno de los tres grandes lugares de memoria del Holocausto en Francia junto a Drancy y el Vél d'Hiv, preserva este episodio con una delicadeza que lo convierte en uno de los lugares más conmovedores de Europa.
La historia de Izieu saltó a la atención internacional durante el juicio de Klaus Barbie en Lyon en 1987, cuando la redada contra los niños fue uno de los cargos principales que llevaron a la condena del "Carnicero de Lyon" por crímenes contra la humanidad.

La colonia de niños de Izieu
La colonia fue fundada en mayo de 1943 por Sabine Zlatin, una enfermera judía de origen polaco, y su marido Miron. El matrimonio, que trabajaba con la Obra de Socorro a la Infancia (OSE), buscaba un refugio seguro para niños judíos separados de sus familias por las persecuciones. La casa de Izieu, una antigua granja aislada en un paraje rural con vistas a los Alpes, parecía el escondite perfecto.
Durante casi un año, los niños vivieron una vida relativamente normal: asistían a clases, jugaban en los campos, dibujaban y escribían cartas a sus familias. Los dibujos y las cartas que se conservan —algunos de los documentos más desgarradores del Holocausto— muestran la inocencia de unos niños que, a pesar de la guerra, seguían siendo niños.
La colonia operaba en una zona que hasta septiembre de 1943 estuvo bajo ocupación italiana, más tolerante con los judíos que la alemana. Cuando Italia firmó el armisticio y Alemania ocupó el sureste de Francia, la situación se volvió extremadamente peligrosa, pero la colonia continuó funcionando por falta de alternativas seguras.
El memorial
La Casa de Izieu fue convertida en memorial nacional en 1994 por decreto del presidente François Mitterrand. El espacio se divide en tres partes: la casa original, un edificio conmemorativo y un granero rehabilitado como espacio pedagógico.
La casa original se ha mantenido tal como estaba, con las habitaciones de los niños, el comedor y las aulas. No se ha añadido mobiliario de época ni recreaciones: las salas vacías, con la luz entrando por las ventanas que dan a los campos y las montañas, transmiten la ausencia de forma más elocuente que cualquier puesta en escena. En las paredes se exhiben reproducciones de los dibujos y las cartas de los niños, junto a sus fotografías.
El edificio conmemorativo alberga la exposición permanente, que recorre la historia de la colonia, el contexto de la persecución de los judíos en Francia y el destino de cada uno de los niños. Las biografías individuales —cada niño con su nombre, su foto, su historia— son el corazón del memorial. Se presenta a cada niño no como una estadística sino como una persona con una vida, una familia, unos sueños truncados.
El granero funciona como centro pedagógico y sala de proyecciones, con documentales y material educativo dirigido especialmente a grupos escolares.
El paisaje como parte del memorial
Una de las características más singulares de Izieu es su entorno. La casa se encuentra en un paraje elevado con vistas panorámicas al valle del Ródano y los Alpes. El paisaje, de una belleza serena, fue precisamente lo que Sabine Zlatin buscaba: un lugar donde los niños pudieran jugar al aire libre, lejos de las ciudades donde corrían peligro.
Hoy, el jardín donde los niños jugaban se conserva como parte del memorial. Pasear por él, leyendo las placas con los nombres y las edades de cada niño, es una experiencia que conmueve sin recurrir a efectismos. El contraste entre la luminosidad del paisaje y la oscuridad de lo que aquí sucedió es inevitable.
El juicio de Klaus Barbie
La redada de Izieu fue uno de los crímenes principales imputados a Klaus Barbie cuando fue localizado en Bolivia y extraditado a Francia en 1983. Durante el juicio celebrado en Lyon en 1987, el télex original en el que Barbie informaba a sus superiores de la detención de los 44 niños fue exhibido como prueba clave. Barbie fue condenado a cadena perpetua y murió en prisión en 1991.
El memorial de Izieu preserva documentación del juicio, incluyendo testimonios de los pocos supervivientes adultos y de vecinos de la localidad que fueron testigos de la redada.
Información práctica para el visitante
Dirección: Maison d'Izieu, Mémorial des enfants juifs exterminés, 70 route de Lambraz, 01300 Izieu, Francia.
Cómo llegar: En coche desde Lyon (75 km, una hora por autopista A43 dirección Chambéry, salida Aoste-Izieu). Desde Chambéry, unos 60 km. No hay transporte público directo hasta Izieu; el coche es prácticamente imprescindible. La estación de tren más cercana es Ambérieu-en-Bugey (25 km).
Horarios: De abril a septiembre: lunes a viernes de 9:00 a 18:00, fines de semana y festivos de 10:00 a 18:00. De octubre a marzo: lunes a sábado de 9:00 a 17:00, domingos de 10:00 a 17:00. Cerrado en enero.
Precio: 9 euros adultos, 5 euros para jóvenes de 9 a 18 años, gratuito para menores de 9 años. Tarifa familiar disponible.
Duración recomendada: Entre 1,5 y 2 horas. El ritmo de la visita es pausado y contemplativo.
Consejos:
- La visita es posible en español con la ayuda de folletos traducidos. Las cartelas principales están en francés e inglés.
- Es un lugar especialmente adecuado para visitar con adolescentes: la historia de niños de su edad tiene un impacto pedagógico profundo.
- Lleva pañuelos: es difícil no emocionarse ante las cartas y dibujos de los niños.
- Combina la visita con una parada en Lyon (el Museo de la Resistencia y la Deportación es excelente) o Chambéry.
- La zona rural del Ain es bonita para conducir, con carreteras secundarias entre viñedos y pueblos medievales.