La pintoresca ciudad de Colmar, con sus casas de entramado de madera y sus canales que le han valido el sobrenombre de la pequeña Venecia alsaciana, fue el escenario de una de las últimas grandes batallas de la SGM en suelo francés. Entre enero y febrero de 1945, las fuerzas aliadas lucharon durante semanas para reducir la llamada bolsa de Colmar, un saliente defensivo alemán al oeste del Rin que amenazaba el flanco sur del avance aliado hacia el corazón de Alemania. La batalla, librada en condiciones invernales extremas, costó decenas de miles de bajas a ambos bandos y dejó la ciudad y sus alrededores devastados.
La bolsa de Colmar se formó tras la contraofensiva alemana Nordwind en enero de 1945, cuando el XIX Ejército alemán se atrincheró en una cabeza de puente de unos 80 km de ancho al oeste del Rin. El general Jean de Lattre de Tassigny, al mando del 1.er Ejército francés, recibió el encargo de eliminar este saliente con el apoyo del XXI Cuerpo estadounidense. Los combates se desarrollaron en aldeas y campos cubiertos de nieve, con temperaturas que descendían a veinte grados bajo cero. Colmar fue liberada el 2 de febrero de 1945, y la bolsa quedó completamente reducida el 9 de febrero, cuando los últimos soldados alemanes cruzaron el Rin en retirada.

El casco antiguo y las huellas de la liberación
Colmar sufrió daños relativamente moderados en comparación con otras ciudades alsacianas, lo que explica que su casco medieval haya sobrevivido en tan buen estado. Sin embargo, las marcas de la guerra aún son visibles para quien sabe buscarlas. En algunos edificios del centro se pueden apreciar impactos de metralla restaurados, y varias placas conmemorativas recuerdan los combates callejeros de la liberación.
La Place Rapp, la plaza principal de Colmar, fue testigo de la entrada triunfal de las tropas francesas el 2 de febrero de 1945. Una placa junto a la estatua del general Rapp recuerda este momento. Desde aquí se puede recorrer la Rue des Têtes y la Grand-Rue siguiendo el itinerario de las tropas liberadoras, que avanzaron casa por casa despejando a los últimos francotiradores alemanes.
El museo de la bolsa de Colmar en Turckheim
A pocos kilómetros de Colmar, la localidad de Turckheim alberga un pequeño pero interesante museo dedicado a la batalla de la bolsa de Colmar. Instalado en un edificio histórico del centro de esta villa amurallada, el Mémorial de la Poche de Colmar reúne uniformes, armas, documentos, mapas y objetos personales de los soldados que participaron en los combates de enero y febrero de 1945.
El museo hace especial hincapié en la participación del 1.er Ejército francés y las tropas coloniales norteafricanas, que combatieron en condiciones especialmente duras por el frío extremo para el que no estaban equipados ni aclimatados. Las maquetas del terreno permiten comprender la disposición de las fuerzas y la evolución de los combates día a día. La tienda del museo ofrece publicaciones especializadas difíciles de encontrar en otros lugares.
Jebsheim y los combates más duros
La aldea de Jebsheim, a unos 15 km al este de Colmar, fue el escenario de algunos de los combates más violentos de toda la batalla. Las tropas estadounidenses del 3.er Regimiento de Infantería y los blindados del 12.º Regimiento de Caballería lucharon casa por casa durante dos días contra una guarnición alemana decidida a resistir. El pueblo quedó prácticamente destruido y las bajas americanas fueron elevadísimas.
Hoy, Jebsheim conserva un monumento a los caídos estadounidenses junto a la iglesia reconstruida. Una estela de piedra con los nombres de los soldados americanos muertos en la batalla preside una pequeña plaza. Cada año, en el aniversario de la liberación, los habitantes de la aldea celebran una ceremonia de homenaje que atrae a veteranos y familiares de todo el mundo.
Riedwihr y la línea del Ill
El río Ill constituyó una línea defensiva natural que los alemanes utilizaron para frenar el avance aliado hacia Colmar. La aldea de Riedwihr, al norte de Colmar, fue escenario de duros combates anfibios en los que las tropas francesas cruzaron el río helado bajo fuego enemigo. Un monumento junto al puente sobre el Ill recuerda estos combates.
Los campos que rodean estas aldeas, hoy dedicados a la viticultura y la agricultura, fueron en 1945 un paisaje lunar de cráteres, trincheras improvisadas y vehículos destruidos. La llanura alsaciana, completamente llana y sin cobertura natural, convertía cualquier movimiento en una exposición mortal al fuego enemigo.
El cementerio militar de Sigolsheim
En las colinas que dominan el viñedo alsaciano se encuentra la necrópolis nacional de Sigolsheim, donde reposan 1.589 soldados franceses caídos durante la liberación de Alsacia en 1944-1945. El cementerio ocupa una posición elevada con vistas panorámicas sobre la llanura del Rin y las cumbres de los Vosgos, un emplazamiento de una belleza serena que invita al recogimiento.
Las tumbas, marcadas con cruces blancas y estelas musulmanas para los soldados norteafricanos, reflejan la diversidad del ejército francés de la liberación. Un osario central guarda los restos de combatientes no identificados. El cementerio está abierto todo el año y el acceso es libre. Merece la pena subir hasta el mirador junto a la necrópolis para contemplar la extensión del terreno donde se desarrolló la batalla.
Los puentes del Rin y el final de la batalla
Los últimos días de la batalla de la bolsa de Colmar se libraron en las riberas del Rin, donde los alemanes intentaron evacuar a sus tropas supervivientes al otro lado del río. Los puentes de Brisach, Chalampé y Marckolsheim fueron escenarios de combates feroces mientras los ingenieros alemanes trataban de mantener abiertas las vías de retirada bajo el fuego de la artillería y la aviación aliadas.
En Neuf-Brisach, la fortaleza construida por Vauban en el siglo XVII sirvió como punto fuerte alemán durante la batalla y sufrió daños considerables. La fortaleza, Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, ha sido restaurada y se puede visitar. Los impactos de artillería en los muros exteriores son testigos de los combates de enero y febrero de 1945. Un pequeño museo dentro de la fortaleza explica tanto la historia de Vauban como el papel de la plaza fuerte durante la SGM.
Ruta de la bolsa de Colmar en coche
Para los visitantes con vehículo propio, una ruta circular de unos 80 km permite recorrer los principales puntos de la batalla en una jornada. Partiendo de Colmar, se visita Turckheim y su museo, se continúa hacia Sigolsheim y su necrópolis, se baja a Jebsheim y Riedwihr, y se regresa a Colmar por la carretera del viñedo. Los paneles informativos instalados en varios pueblos por las asociaciones de veteranos facilitan la interpretación del terreno.
Esta ruta puede complementarse con una parada en Neuf-Brisach, la fortaleza de Vauban junto al Rin que sirvió como punto de paso para la retirada alemana, y en el puente de Chalampé, donde los últimos soldados alemanes cruzaron el río bajo el fuego de la artillería aliada.
Información práctica para el visitante
Dirección: Colmar se encuentra en el departamento del Alto Rin, en la región de Alsacia, a medio camino entre Estrasburgo (70 km al norte) y Basilea (65 km al sur).
Cómo llegar: En tren, Colmar tiene conexión directa con Estrasburgo (30 minutos en TER), París (2 h 30 min en TGV vía Estrasburgo) y Basilea (45 minutos). La estación está a 10 minutos a pie del casco antiguo. En coche, la autopista A35 conecta Colmar con Estrasburgo y Mulhouse. Hay aparcamientos de pago en el centro y gratuitos en la periferia.
Horarios del museo de Turckheim: Generalmente abierto de abril a octubre, de miércoles a domingo. Consultar horarios actualizados antes de la visita, ya que es un museo pequeño gestionado por voluntarios.
Precio: El museo de Turckheim tiene una entrada simbólica de unos 3-4 euros. Las necrópolis y monumentos son de acceso libre.
Duración recomendada: Medio día para Colmar y el museo de Turckheim. Un día completo si se realiza la ruta en coche por los campos de batalla.
Consejos:
- La mejor época para visitar es de mayo a octubre, cuando el museo de Turckheim está abierto y el clima permite recorrer los exteriores con comodidad.
- Colmar es también una base excelente para explorar la ruta de los vinos de Alsacia y otros sitios de la SGM como el campo de Natzweiler-Struthof, a una hora en coche.
- Los pueblos de la ruta de la batalla son pequeños y no todos tienen señalización turística. Llevar un mapa o GPS con los puntos marcados facilita mucho la visita.
- El aniversario de la liberación de Colmar, a principios de febrero, se celebra con ceremonias y recreaciones que atraen a aficionados a la historia militar de toda Europa.
- Combinar la visita bélica con el patrimonio medieval y gastronómico de Colmar es la mejor forma de sacar partido a este destino alsaciano.