Enclavado en un valle alpino junto al lago Traunsee, en el corazón de la región de Salzkammergut, el campo de concentración de Ebensee fue uno de los subcampos más mortíferos del sistema de Mauthausen. Establecido en noviembre de 1943, su propósito era proporcionar mano de obra esclava para excavar enormes túneles en la montaña donde la industria armamentística alemana pudiera producir cohetes V-2 y otros armamentos a salvo de los bombardeos aliados. Más de 8.000 prisioneros murieron aquí por agotamiento, hambre, enfermedades y brutalidad de los guardias en apenas 18 meses de funcionamiento.

Lo que hace a Ebensee particularmente inquietante es el contraste entre el horror de su historia y la belleza del paisaje que lo rodea: montañas nevadas, bosques de abetos y un lago cristalino que parecen pertenecer a una postal turística, no a un lugar de exterminio.

Memorial del campo de concentración de Ebensee en los Alpes austriacos
El memorial de Ebensee, uno de los subcampos más mortíferos del sistema de Mauthausen. Fotógrafo desconocido · Dominio público

Historia del campo

El campo fue construido por los propios prisioneros, trasladados desde Mauthausen en noviembre de 1943, en condiciones extremas de frío y privación. Su misión era excavar un complejo de túneles en las montañas circundantes —denominados en clave Kalksteinwerk— donde se instalarían fábricas subterráneas para la producción de cohetes y componentes de motores.

Los prisioneros, procedentes de más de veinte nacionalidades (polacos, soviéticos, franceses, húngaros, italianos, españoles y muchos otros), trabajaban en turnos agotadores perforando la roca con herramientas rudimentarias. La combinación de trabajo forzado, desnutrición extrema, enfermedades y las condiciones gélidas del invierno alpino hizo que la tasa de mortalidad fuera espantosa. Los crematorios del campo no daban abasto y los cadáveres se apilaban en fosas comunes.

En los últimos meses de la guerra, cuando Mauthausen y otros campos empezaron a evacuarse ante el avance aliado, miles de prisioneros fueron trasladados a Ebensee, que se convirtió en un infierno de hacinamiento. El comandante del campo planeó encerrar a todos los prisioneros en los túneles y volarlos con explosivos, pero los internos se negaron a entrar y la orden no se ejecutó. El 6 de mayo de 1945, un tanque del 3.er Ejército estadounidense llegó al campo y encontró a miles de supervivientes en estado de extrema delgadez.

El memorial y los túneles

El memorial de Ebensee se extiende por el antiguo terreno del campo, que tras la guerra fue convertido parcialmente en una urbanización residencial. Esta decisión, tomada en las décadas de posguerra cuando Austria evitaba confrontar su pasado, significó que casas y jardines se construyeron sobre el espacio donde estuvieron los barracones. La yuxtaposición de viviendas familiares y marcadores del campo es uno de los aspectos más perturbadores de la visita.

El cementerio del campo, situado en la ladera de la montaña, conserva fosas comunes señalizadas y monumentos erigidos por las distintas asociaciones nacionales de supervivientes. Las lápidas francesas, polacas, italianas y españolas recuerdan que el sufrimiento no conoció fronteras.

Los túneles excavados por los prisioneros se pueden visitar parcialmente. Estos enormes galerías subterráneas, de hasta 8 metros de altura, se extienden kilómetros dentro de la montaña. Caminar por su interior, donde el eco amplifica cada paso, produce una impresión sobrecogedora al pensar que fueron excavados a mano por hombres al borde de la muerte. La temperatura constante de unos 8 grados contrasta con el frío extremo que sufrían los prisioneros, obligados a trabajar sin ropa adecuada.

El museo del campo (Zeitgeschichte Museum)

El Museo de Historia Contemporánea de Ebensee, ubicado en el centro del pueblo, complementa la visita al memorial con una exposición permanente sobre la historia del campo, la posguerra y el difícil proceso de memoria en Austria. La exposición incluye testimonios de supervivientes, fotografías tomadas por los liberadores estadounidenses, documentos del campo y objetos recuperados.

Una sección particularmente relevante aborda cómo la comunidad de Ebensee lidió con la memoria del campo durante la posguerra: la negación inicial, la construcción de viviendas sobre el terreno, y el lento proceso de reconocimiento que comenzó en las décadas de 1980 y 1990 gracias a la presión de los supervivientes y las nuevas generaciones.

El contexto de Salzkammergut

El campo de Ebensee no fue un caso aislado en esta región. El Salzkammergut, conocido hoy por sus lagos y montañas, fue durante la guerra una zona crucial para el régimen nazi. En las minas de sal de Altaussee se escondió el mayor depósito de arte robado de Europa (el expolio nazi documentado en The Monuments Men), y varios otros subcampos de Mauthausen operaban en la región. La belleza del paisaje fue precisamente lo que atrajo al régimen: las montañas ofrecían protección natural contra los bombardeos y los túneles existentes podían adaptarse para la industria de guerra.

Información práctica para el visitante

Dirección: Memorial del campo: Finkerleiten/Solución Löwenfeld, 4802 Ebensee. Túneles: Stollenanlage, acceso señalizado desde el memorial. Museo: Kirchengasse 5, 4802 Ebensee.

Cómo llegar: Tren desde Viena a Attnang-Puchheim (2 horas) y transbordo a Ebensee (30 minutos). Desde Salzburgo, tren directo en unas 2 horas. En coche, la autopista A1 hasta la salida de Regau y luego carretera hacia Ebensee. El memorial está a 15 minutos a pie del centro del pueblo.

Horarios: Memorial y túneles: acceso libre durante las horas de luz. Los túneles tienen visitas guiadas de mayo a octubre (consultar horarios en el museo). Museo: miércoles a domingo de 10:00 a 17:00 (cerrado de noviembre a marzo excepto cita previa).

Precio: Memorial y túneles: gratuito. Museo: 5 euros adultos.

Duración recomendada: Entre 2 y 3 horas para el memorial, los túneles y el museo. Medio día si se combina con un paseo por el pueblo y el lago.

Consejos:

  • Los túneles mantienen una temperatura constante de unos 8 grados. Lleva ropa de abrigo y calzado adecuado incluso en verano.
  • La visita puede combinarse con Mauthausen (a unos 90 km) en un itinerario de dos días por los campos de concentración de Austria.
  • El pueblo de Ebensee y el lago Traunsee son agradables para pasear tras una visita emocionalmente intensa.
  • Las visitas guiadas a los túneles ofrecen mucho más contexto que la visita libre. Merece la pena reservar.
  • El 6 de mayo se celebra una ceremonia anual de conmemoración de la liberación, con asistencia de supervivientes y sus descendientes.