Bajo las montañas del Harz, en el corazón de Turingia, se oculta uno de los secretos más siniestros de la SGM. El campo de concentración de Mittelbau-Dora fue creado para proporcionar mano de obra esclava a una gigantesca fábrica subterránea donde se fabricaban los cohetes V2 , el arma más avanzada del arsenal nazi. Más de 60.000 prisioneros pasaron por este sistema de campos entre 1943 y 1945, y al menos 20.000 murieron por las condiciones inhumanas de trabajo, el hambre, las enfermedades y las ejecuciones. Hoy, el memorial de Mittelbau-Dora ofrece la posibilidad de descender a los túneles donde miles de personas fueron explotadas hasta la muerte para construir armas que no cambiaron el curso de la guerra.

Memorial del campo de concentración de Mittelbau-Dora cerca de Nordhausen
El acceso al memorial de Mittelbau-Dora, situado junto a la localidad de Nordhausen en Turingia. NiSaTi · CC BY-SA 4.0

Contexto histórico: armas secretas y trabajo esclavo

La historia de Mittelbau-Dora está inseparablemente ligada al programa de armas V (Vergeltungswaffen, armas de represalia) del Tercer Reich. Tras el bombardeo aliado del centro de investigación de Peenemünde en agosto de 1943, donde Wernher von Braun y su equipo desarrollaban los cohetes V2, el régimen nazi decidió trasladar la producción a un lugar invulnerable a los ataques aéreos. La solución fue una red de túneles excavados en la montaña del Kohnstein, cerca de Nordhausen, que originalmente servían como depósito de combustible para la Wehrmacht.

En agosto de 1943 comenzó la fase más mortífera de Mittelbau-Dora. Miles de prisioneros, la mayoría trasladados desde Sachsenhausen y Buchenwald, fueron forzados a ampliar los túneles existentes y a excavar nuevas galerías para la fábrica subterránea. Durante los primeros meses, los prisioneros vivían y trabajaban dentro de los propios túneles, sin ver la luz del sol, en un ambiente saturado de polvo, humedad y gases tóxicos procedentes de las voladuras. Las jornadas eran de doce horas o más. No había literas suficientes: los hombres dormían amontonados en las galerías laterales, junto a los escombros y la maquinaria. La tasa de mortalidad en estos primeros meses fue espantosa.

A partir de la primavera de 1944, cuando los túneles estuvieron terminados, se construyó un campo de barracones en el exterior para alojar a los prisioneros. Las condiciones mejoraron levemente, pero el trabajo seguía siendo agotador y las ejecuciones por sabotaje — real o imaginario — eran frecuentes. Las SS colgaron a más de 200 prisioneros de las grúas del túnel como castigo ejemplar.

La fábrica subterránea, denominada Mittelwerk, llegó a producir unos 6.000 cohetes V2, así como motores para la bomba volante V1 . Es una de las paradojas más escalofriantes de la guerra: murieron más personas fabricando los V2 que las que murieron por el impacto de estos cohetes. Mientras las V2 mataron a unas 9.000 personas en Londres, Amberes y otras ciudades, el sistema de campos de Mittelbau causó la muerte de más de 20.000 prisioneros.

En los primeros días de abril de 1945, ante el avance aliado, las SS evacuaron el campo organizando marchas de la muerte hacia Bergen-Belsen y otros campos. El 11 de abril, las tropas estadounidenses llegaron a Nordhausen y descubrieron los túneles y los restos del campo.

Qué ver en el memorial de Mittelbau-Dora

El memorial combina los restos del campo de superficie con la posibilidad de visitar parte del sistema de túneles subterráneos. Es una experiencia muy diferente a la de otros memoriales de campos de concentración, precisamente por el componente subterráneo.

El museo y las exposiciones

La visita comienza en el museo del memorial, inaugurado en 2006 en un edificio moderno junto a la entrada del recinto. La exposición permanente recorre la historia del campo desde su creación hasta la posguerra, con especial atención al programa de cohetes V2 y a la relación entre la industria armamentística y el trabajo esclavo. Los paneles están en alemán e inglés y combinan fotografías históricas, documentos, testimonios de supervivientes y objetos originales, incluyendo piezas de cohetes V2 y herramientas utilizadas por los prisioneros.

Una sección de la exposición se centra en las biografías individuales de prisioneros, lo que permite poner rostro humano a las cifras. Otra sección aborda la posguerra: la carrera entre Estados Unidos y la Unión Soviética por hacerse con los científicos y la tecnología de Peenemünde y Mittelbau, que desembocó en el programa espacial de ambas superpotencias.

Los túneles subterráneos

El punto culminante de la visita es el descenso a los túneles del Kohnstein. Una parte del sistema de galerías es accesible mediante visitas guiadas que se realizan a horas fijas. El recorrido permite adentrarse en las entrañas de la montaña y hacerse una idea de las condiciones en que trabajaban los prisioneros: la oscuridad, la humedad, el frío constante y el eco de los pasos en las galerías de hormigón.

Los túneles principales tienen una envergadura impresionante: las dos galerías centrales miden unos dos kilómetros de longitud cada una, conectadas entre sí por 46 galerías transversales. Solo una pequeña parte es accesible al público, pero basta para comprender la escala industrial de la operación. En algunos tramos se conservan raíles, restos de maquinaria y marcas en las paredes dejadas por los prisioneros.

La temperatura dentro de los túneles ronda los 8-10 °C durante todo el año, por lo que es imprescindible llevar ropa de abrigo incluso en verano. Las visitas guiadas a los túneles duran aproximadamente una hora y solo se realizan con guía; no es posible entrar por libre.

El crematorio

En la zona exterior del campo se conservan los restos del crematorio, donde fueron incinerados miles de cuerpos. El edificio, parcialmente reconstruido, es un espacio sobrio que funciona como lugar de recuerdo. Junto al crematorio se encuentra una zona de fosas comunes donde fueron enterrados prisioneros en los últimos días del campo.

Los cimientos del campo

Del campo de barracones en superficie quedan los cimientos y las marcas en el terreno. Paneles informativos a lo largo del recorrido explican la distribución del campo, las funciones de cada zona y la vida cotidiana de los prisioneros. El paseo por el recinto exterior permite apreciar la ladera de la montaña bajo la cual se escondía la fábrica, lo que da una perspectiva impactante de la magnitud del complejo subterráneo.

El memorial y las tumbas

En los alrededores del campo se encuentran varios espacios conmemorativos, incluyendo un cementerio donde descansan víctimas del campo y una zona de tumbas colectivas. Las ceremonias de conmemoración anual, celebradas en abril coincidiendo con el aniversario de la liberación, reúnen a supervivientes, familiares y autoridades.

Un lugar poco conocido pero esencial

Mittelbau-Dora es uno de los memoriales menos visitados de Alemania, lo que resulta paradójico dada la importancia histórica del lugar. Mientras campos como Dachau o Sachsenhausen reciben cientos de miles de visitantes al año, Mittelbau-Dora permanece relativamente desconocido. Esto tiene ventajas para el visitante: el recinto suele estar tranquilo y las visitas guiadas a los túneles son en grupos reducidos, lo que permite una experiencia más personal e inmersiva.

La ubicación en Turingia, lejos de las rutas turísticas habituales, contribuye a este relativo anonimato. Sin embargo, quien tenga interés en la historia de la tecnología militar, en el programa de armas V o en la relación entre industria y trabajo esclavo encontrará en Mittelbau-Dora un lugar absolutamente imprescindible. Puede combinarse fácilmente con una visita a Buchenwald, que se encuentra a unos 80 kilómetros al sur.

Información práctica para el visitante

Dirección: Kohnsteinweg 20, 99734 Nordhausen, Turingia, Alemania.

Cómo llegar: Nordhausen tiene estación de tren con conexiones regionales desde Erfurt (1,5 h), Gotinga (1 h) y otras ciudades de Turingia y Baja Sajonia. Desde la estación de Nordhausen, el memorial se encuentra a unos 5 kilómetros; se puede llegar en taxi o en autobús urbano (línea 10, parada «KZ-Gedenkstätte»). En coche, tomar la autobahn A38 hasta la salida de Nordhausen y seguir las indicaciones hacia «KZ-Gedenkstätte Mittelbau-Dora»; hay aparcamiento gratuito.

Horarios: El recinto exterior está abierto todo el año de martes a domingo, de 10:00 a 18:00 (abril-octubre) y de 10:00 a 16:00 (noviembre-marzo). Cerrado los lunes. Las visitas guiadas a los túneles se realizan a horas fijas; es muy recomendable consultar la web del memorial para confirmar horarios y disponibilidad, ya que los turnos son limitados.

Precio: La entrada al memorial y al museo es gratuita. Las visitas guiadas a los túneles también son gratuitas, pero requieren inscripción previa o llegar con tiempo para asegurarse una plaza.

Duración recomendada: Entre 3 y 4 horas, incluyendo el museo, el recorrido por el recinto exterior y la visita guiada a los túneles.

Idiomas: Las exposiciones están en alemán e inglés. Las visitas guiadas a los túneles se realizan habitualmente en alemán, con opciones en inglés previa reserva.

Accesibilidad: El museo y parte del recinto exterior son accesibles para sillas de ruedas. Los túneles subterráneos no son accesibles para personas con movilidad reducida debido a escaleras, suelo irregular y tramos estrechos.

Consejo: La visita a los túneles es el elemento diferenciador de Mittelbau-Dora respecto a otros memoriales. Llegar temprano para asegurarse plaza en la primera visita guiada del día. Llevar ropa de abrigo para los túneles (8-10 °C constantes) y calzado cerrado con suela antideslizante. No se recomienda la visita subterránea para personas con claustrofobia.