Marlene Dietrich

Marlene Dietrich (Berlín, 27 de diciembre de 1901 – París, 6 de mayo de 1992), nacida con el nombre de Marie Magdalene von Losch, fue una actriz y cantante alemana naturalizada estadounidense en 1939.

Su aspecto sofisticado, su voz grave y sensual, los papeles que interpretó a los inicios de su carrera y su vida amorosa tumultuosa hicieron la personificación de la femme fatale y del glamour en el mundo del espectáculo desde los años 30 hasta a los 50.

En 1999 el American Film Institute eligió a Dietrich como la novena mejor estrella femenina de todos los tiempos.

Biografía

Niñez

Marie Magdalene Dietrich nació el 27 de diciembre de 1901 en Berlín- Schöneberg, en lo que era entonces el Imperio Alemán. Tenía una hermana de un año mayor que ella, Elisabeth, y era la hija de Louis Erich Otto Dietrich, un lugarteniente de policía que había servido en la Guerra Francoprusiana y de Wilhelmina Elisabeth Josephine Felsing, una chica de buena familia berlinesa.

Su padre murió en 1907, y su madre se puso a trabajar como ama de llaves para Eduard von Losch, un oficial del ejército con quien se acabó casando en 1916. Von Losch, sin embargo, murió poco después a causa de las heridas recibidas durante la Primera Guerra Mundial, sin haber adoptado oficialmente las hijas de su mujer.

Durante su infancia, Dietrich estudió en un internado para chicas y recibió cursos de violín, que hubo de interrumpir a causa de una lesión en la muñeca, y en la adolescencia empezó a interesarse por el teatro y la poesía.

Cuando tenía 11 años, decidió hacer un anagrama con los sus dos nombres, lo que aconteció “Marlene”.

Inicios artísticos

En 1921 quiso trabajar con el prestigioso director de teatro Max Reinhardt, sin conseguirlo directamente. A fuerza de insistir, sin embargo, empezó a actuar para él como corista y haciendo pequeños papeles dramáticos.

El año siguiente actuó por primera vez en un par de películas, So sind die Männer y Tragödie der Liebe y, durante el rodaje de esta detrás, conoció al que sería su futuro marido, Rudolf Sieber, que era ayudante de dirección. Se casaron en 1923 y un año después tuvieron su única hija, María Elisabeth Sieber, que sería conocida más tarde como actriz con el nombre de Maria Riva.

Durante estos años, Dietrich fue trabajando por el teatro y el cine entre Berlín y Viena. En el teatro interpretó papeles de diversa importancia (actuó sin embargo en obras de Shakespeare y de Bernard Shaw), pero lo que atrajo más la atención del público fueron sus participaciones en revistas musicales.

Al terminarse la década, comenzó a obtener papeles más importantes en el cine, en películas cómo Café Elektric (1927), Ich küsse Ihre Hand, Madame (1928) y Das Schiff der verlorena Menschen (1929).

También empezó a hacer grabaciones musicales: en 1928 hizo un dúo con Margo Lion, Wenn die Beste Freundin; esta canción, con una connotación explícita de homosexualidad, fue un gran éxito en el Berlín de la época.

Creación del mito

En 1929, el director austríaco Josef von Sternberg elige a Dietrich como protagonista de la película sonora Der blaue Engel (estrenada en 1930) Dietrich interpreta a Lola Lola, una actriz de cabaret que causa la pérdida de un respetable profesor, y canta una canción que se convertirá en emblemática de su repertorio: Ich bin von Kopf bis Fuß auf Liebe eingestellt (“Estoy hecha para amar de pies a cabeza”).

La película representó el comienzo de la colaboración entre estos dos artistas, donde von Sternberg actuó como un verdadero pigmalión, transformando radicalmente la carrera de la actriz.

En aquella época, la Paramount buscaba una estrella capaz de rivalizar con Greta Garbo, que trabajaba por la Metro. Von Sternberg había visto este potencial en Dietrich y convenció a Paramount para que la contratara.

Así, se trasladaron a los Estados Unidos y una vez en Hollywood realizaron juntos seis filmes más que contribuyeron de forma decisiva a crear el”mito” Dietrich.

Con su estilo cinematográfico barroco, lleno de fetichismos y de escenarios exóticos, con las técnicas de fotografía que utilizaba y con un vestuario hecho a medida, Sternberg sublimó la imagen de Dietrich.

Ella, a cambio, aceptó confiar ciegamente en él y obedecer sus órdenes a veces dictatoriales; adelgazó, acentuó su palidez, se depiló las cejas y, aunque ella siempre lo negó, se dice que incluso se hizo extraer las muelas del juicio para modificar su aspecto.

Hollywood

En Hollywood, Dietrich se presentó constantemente vestida con pieles, plumas, joyas y maquillajes sofisticados, viajando en un Rolls-Royce descapotable de la Paramount y viviendo en una casa llena de espejos y de alfombras de leopardo.

Si bien estos primeros papeles contribuyeron a hacer una leyenda del cine, le costó mucho deshacerse de su personaje de espía, vampiresa y de mujer aventurera de sexualidad ambigua, y después de su colaboración con von Sternberg, que terminó en 1935, su carrera nunca reencontró el estallido de este período.

Sin embargo, trabajó con directores tan reputados como George Marshall, Ernst Lubitsch, Billy Wilder, Alfred Hitchcock y Orson Welles, y en películas de éxito cómo En Foreign Affair, Testimonio de cargo, Touch of Evil, El Juicio de Nuremberg y Pánico en el escenario.

Sin embargo, logró interpretar algunos personajes que romperían brevemente su imagen y que le permitirían profundizar sus cualidades de actriz.

En el western Destry Rides Again (1939), con James Stewart, hace el papel de una chica de salón ya un poco madura (e interpreta otra canción importante de su repertorio, See what the boys in the back room will have).

También interpretará un papel similar en 1942 con John Wayne en The Spoilers y, en Touch of Evil, haría de gitana que lee el porvenir.

En 1930 obtuvo su única nominación a los Oscar por su interpretación en la película Morocco, dirigida por von Sternberg.

Segunda Guerra Mundial

Dietrich tenía convicciones políticas fuertes y el coraje de su manifestación. Cómo muchos artistas alemanes salidos de la República de Weimar, era una incondicional antinazi que despreciaba el antisemitismo.

En 1937 se encontraba en Londres para rodar la película Knight Without Armour, del director judío Alexander Korda. En entrevistas posteriores, Dietrich explicó que, en aquella época, los representantes del Partido Nazi le pidieron que volviera a Alemania.

Ella debería dicho que estaría conforme si se permitía que Korda le acompañara, a lo que las nazis se negaron. La actriz adoptaría definitivamente la nacionalidad estadounidense en 1939.

En diciembre de 1941, los Estados Unidos entró en la Segunda Guerra Mundial y Dietrich fue una de las primeras celebridades en comprometerse en el esfuerzo de guerra.

Se tomó este rol de una manera muy seria: fue a menudo en primera línea para actuar ante las tropas, donde cantaba, tocaba la sierra musical y hacía visitas a los hospitales para animar a los soldados heridos.

También grabó un cierto número de canciones antinazis en alemán para la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS), incluyendo Lili Marleen. Ésta canción tuvo el mérito de convertirse en un himno tanto por los soldados aliados cómo por los alemanes.

Estuvo en primera línea en Argelia y Francia, y entró en Alemania con los generales James Gavin y George Patton. Cuando más adelante se le preguntó por qué lo había hecho, a pesar del peligro obvio que representaba el hecho de encontrarse a tan pocos kilómetros del territorio enemigo, ella respondía: por decencia.

Para recompensar sus actos durante la Segunda Guerra Mundial, Dietrich recibió la Medalla presidencial de la Libertad, otorgada por el gobierno de los Estados Unidos. Más tarde también se la condecoró con la Legión de Honor del gobierno francés por la misma razón.

Carrera como cantante

Desde principios de 1950, la carrera de Dietrich empezó a orientarse hacia a los espectáculos de canción; este vuelco se concretó a mediados de 1950, cuando Burt Bacharach se convirtió en su arreglista musical y los sueves espectáculos se convirtieron en más ambiciosos y con un repertorio más amplio. A partir de entonces y hasta 1975, se dedicó casi exclusivamente a actuar en los escenarios más importantes del mundo, con un repertorio que incluía canciones de sus películas así como temas populares de la época.

En 1960 regresó a Alemania para realizar una gira de conciertos que obtuvo una respuesta mitigada; muchos alemanes la consideraban una “traidora a la patria” a raíz de sus acciones durante la Segunda Guerra Mundial.

Durante sus actuaciones en el Titania Palast de Berlín, se profirieron gritos de Marlene ¡vuélvete a casa! Por otra parte, otros alemanes la recibieron más cariñosamente, como fue el caso del alcalde de Berlín Willy Brandt.

En aquellos años también emprendió una gira por Israel; cantó algunas canciones en alemán, como por ejemplo una versión del himno antibélico de Pete Seeger Where have all the flowers gone, rompiendo así el tabú no oficial contra el uso del alemán en en ese país.

En 1964, Bacharach dejó de colaborar con Dietrich. Sin embargo, en 1967 y 1968, realizó dos espectáculos en Broadway que le proporcionaron un Premio Tony Especia”.

En noviembre de 1972, en Londres, se filmó una versión de este espectáculo que se emitió por la televisión a los Estados Unidos y en Inglaterra en enero de 1973. Parece que Dietrich no se quedó demasiado satisfecha con el resultado.

En el documental Marlene, de 1984, Dietrich declaró que el suyo grabación preferido era Marlene Singt Berlin-Berlin (1964), donde interpretaba antiguas canciones populares berlinesas.

Últimos años

Su carrera artística se acabó repentinamente el 29 de septiembre de 1975 cuando, arrastrando problemas de alcoholismo, se rompió la pierna durante una actuación en Australia.

A partir de entonces, sólo apareció brevemente en la película, Just a Gigolo, en 1979, y durante los años 80 tan sólo se dedicó a escribir ya participar en la redacción de unos cuántos libros.

Los últimos diez años de su vida les pasó encerrada en su piso de la avenida Montaigne de París, sin mostrarse nunca más en público. Mantuvo, sin embargo, una prolífica actividad epistolar y telefónica.

En una entrevista con la revista alemana Der Spiegel en noviembre del 2005, su hija y su nieto explicaron que Marlene Dietrich restó políticamente muy activa durante estos años: estaba en contacto telefónico con líderes mundiales (pagando facturas de teléfono de hasta 3.000 dólares) como por ejemplo, entre otros, Ronald Reagan y Mijaíl Gorbachov.

El actor y director austríaco Maximilian Schell convenció a Dietrich para que se dejara entrevistar en un documental de 1984, Marlene, pero ésta no aparecería en la pantalla jefe momento. Mantuvo una gran amistad con su biógrafo David Bret, una de las pocas personas admitidas en su piso de París.

Se cree que Bret fue la última persona fuera de su familia a la que Dietrich habló dos días antes de su muerte: Telefoneoo para decirte que te quiero, ahora ya puedo morir.

También mantuvo el contacto con su hija, que venía a París regularmente para ver cómo estaba. Su marido, Rudolf Sieber, había muerte de cáncer el 24 de junio de 1976.

Marlene Dietrich murió de insuficiencia renal en París el 6 de mayo de 1992, a la edad de 90 años. Una misa fúnebre tuvo lugar en la iglesia de La Madeleine de París, donde asistieron unas 3.500 personas.

Su cuerpo, recubierto con una bandera americana, fue trasladado a Alemania para ser enterrado en el cementerio de Friedenau, cerca de la tumba de su madre y no lejos de la casa donde había nacido. Su tumba ha sido profanada varias veces por grupos nazis que no le perdonan su soporte a los estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial

Legado

Der blaue Engel

En 1929, Dietrich consiguió el papel rupturista de Lola-Lola, una cantante de cabaret que causa la caída de un maestro de escuela fines entonces respetada, en Der blaue Engel una producción de UFA (1930).

La película fue dirigida por Josef von Sternberg, que a partir de aquél momento se consideró “descubridor” de Dietrich. La película también es notable por haber introducido la canción firmada por Dietrich, Falling in Love Again, que Dietrich grabó a Electrola. Posteriormente hizo más grabaciones en la década de 1930 para los sellos Polydor y Decca.

Paramount Pictures

A la fuerza del éxito internacional de Der blaue Engel y con el apoyo y la promoción de von Sternberg, que ya estaba establecida en Hollywood, Dietrich después se trasladó en EE.UU. en el contrato de Paramount Pictures. El estudio trató al mercado de Dietrich como una respuesta alemana en la sensación sueca de la MGM, Greta Garbo.

Dietrich protagonizó seis películas dirigidas por von Sternberg en Paramount entre 1930 y 1935: von Sternberg trabajó de modo muy eficaz con Dietrich para crear la imagen de una glamourosa femme fatale.

Él la animó a bajar de peso y la entrenó intensamente como actriz. Ella, a su vez, estaba dispuesta a confiar en él y seguir sus, a veces, imperiosas directrices de una manera que otras artistas se resistían.

Su primera colaboración norteamericana, Morocco, donde una vez más fue elegida como una cantante de cabaret; la película es más recordada por la secuencia en la que interpreta una canción vestida de hombre y los besos de una otra mujer, tan provocativa por la época. La película le valió a Dietrich su única nominación al Oscar.

Morocco, fue seguido por Dishonored (con Dietrich como Mata Hari el espía ) y La Venus rubia. El expreso de Shanghái era von Sternberg y Dietrich mayor éxito de taquilla.

Sus dos últimas películas, The Scarlet Empres y El diablo es una mujer fueron sus menores éxitos comerciales. Dietrich comentó más adelante que ella estaba en su más hermosa El diablo es una mujer.

Otros reconocimientos

El Instituto Americano del Cine ha clasificado a Marlene Dietrich en el noveno sitio de la lista de las estrellas femeninas más importantes de todos los tiempos.

Dietrich fue un icono de la moda tanto para diseñadores importantes como para las actrices que la seguirían. Una vez declaró: Me visto para mí misma. No por la imagen, no por el público, no por la moda, no por los hombres.

Si bien el suyo acento alemán dio un toque extra a sus interpretaciones, por público americano hacía igualmente demasiado” extranjero” y Dietrich fue considerada, finalmente, como una eterna forastera a los Estados Unidos.

El 24 de octubre de 1993, viendo el desinterés manifestado por las instituciones americanas, gran parte de sus pertenencias fueron adquiridas por la filmoteca alemana. Parte de estos objetos constituyen el núcleo de una exposición en el museo del cine de Berlín.

El conjunto incluía unos 3.000 trajes, abarcando desde los años 20 hasta a los 90, lucidos por Dietrich en películas y espectáculos, así cómo más de mil elementos de su vestuario personal; 15.000 fotografías; 300.000 páginas de documentos, incluyendo correspondencia con Burt Bacharach, Yul Brynner, Maurice Chevalier, Noel Coward, Jean Gabin, Ernest Hemingway, Karl Lagerfeld, Nancy y Ronald Reagan, Erich Maria Remarque, Josef von Sternberg, Orson Welles y Billy Wilder; hay también otros elementos cómo carteles de película y grabaciones musicales.

En 1992 se inauguró una placa conmemorativa en el número 65 de la Leberstraße, en Berlin-Schöneberg, la casa natal de Dietrich.

Después de una controversia, se decidió no poner su nombre a una calle de Berlin-Schöneberg. Finalmente, en 1997 se le dedicó una plaza en Berlín. El 16 de mayo de 2002 se la declaró” ciudadana honorífica” de esta ciudad.

Vida privada

Siempre mantuvo buenas relaciones con su marido, con quien, desde el principio, estuvieron de acuerdo porque cada uno tuviera relaciones por su cuenta. Él vivió principalmente en una granja en California con Tamara Matul, su amante a largo plazo.

Las aventuras amorosas conocidas de Dietrich incluyen von Sternberg, el director que la haría famosa, varios actores como Brian Aherne, Maurice Chevalier, John Gilbert Jean Gabin, Edward R. Murrow y Yul Brynner, el escritor Erich Maria Remarque y la cantante francesa Edith Piaf. También mantuvo grandes relaciones de amistad (y en algunos casos quizá más) con Gary Cooper, Ernest Hemingway, John Wayne y otros.