Maria Mandel

María Mandel, hija de un zapatero, nace en la localidad austriaca de Münzkirchen el 10 de enero de 1912. Asistió a la escuela primaria y luego fue empleada privada. Más tarde, realizó una breve estancia en el extranjero, en Suiza, y a partir de 1937 trabajó en el servicio postal austriaco. En septiembre de 1938, Mandel se trasladó a Múnich. Y comenzaba así su carrera dentro de los engranajes más oscuros del Tercer Reich.

Mandel entró en el campo de concentración de Lichtenburg, en la provincia de Sajonia, uno de los primeros campos de concentración de Alemania, como vigilante el 15 de octubre de 1938. Trabajaba allí con otras cincuenta mujeres que, como ella, pertenecían a las SS.

El 15 de mayo de 1939, fue enviada con las demás guardias femeninas al recién inaugurado campo de concentración de Ravensbrück, cerca de Fürstenberg. A principios de 1940, se convirtió en supervisora de detención en el bloque de celdas. En abril de 1942 fue ascendida a jefa de guardia.

Muy rápidamente su desempeño llamó positivamente la atención de sus superiores, que decidieron ascenderla a SS-Oberaufseherin (que podríamos traducir por «supervisora jefe principal») en el verano de 1942.

En el campo de concentración, supervisó la rutina diaria y el despliegue de los guardias bajo su mando. Bajo su mandato, las reclusas fueron sometidas a crueles malos tratos, como palizas y latigazos. También seleccionó mujeres para experimentos humanos.

En el tristemente célebre campo de Ravensbrück, Maria Mandel se ocupaba de supervisar el conteo diario de prisioneros, las tareas propias de los guardias comunes y se encargaba personalmente de imponer castigos tales como golpes y palizas.

El 7 de octubre de 1942, Mandel es trasladada a la fábrica de la muerte de Auschwitz y es entonces ascendida a nada menos que a SS-Lagerführerin (Jefa de Campo), un cargo de mando de alto rango que se situaba inmediatamente por debajo del comandante general, cargo desempeñado por Rudolf Höß.

En Auschwitz, ejerció el control directo sobre todos los subcampos de mujeres. El poder que tenía sobre el resto de prisioneras y subalternas era total. Maria Mandel no dudo en mostrar su simpatía por otra «insigne» guardia SS femenina, Irma Grese, el ángel de Auschwitz. Mandel se encargó de ascenderla a jefa del subcampo de judías procedentes de Hungría, en Birkenau (se encontraba al lado de todo el complejo de Auschwitz).

Conforme a los testimonios presentados tras la Segunda Guerra Mundial, una de las aficiones principales de Maria Mandel era ponerse delante de la temible puerta de entrada de Birkenau y aguardar a ver si algún desdichado o desdichada se atrevía a mirarle: su destino quedaba sellado en ese momento, ya que jamás volvían a verse por el campo de exterminio.

En el campo de Auschwitz Maria Mandel tenía el apodo de «la Bestia» y en el transcurso de dos años se ocupó de hacer la selección de internos para la cámara de gas, al margen de atrocidades varias. Mandel era conocida por escoger a algunos internos como sus mascotas. Cuando se hartaba de ellos, los mandaba directamente a la muerte en las cámaras de gas. Maria Mandel también se encargaba frecuentemente se seleccionar a los niños que debían morir.

Fotografía de detenida de Maria Mandel tras el fin de la Segunda Guerra Mundial.
US Army [dominio público], vía Wikimedia

En la cultura popular, Maria Mandel es conocida por haber organizado la orquesta de Auschwitz, formada por internos e internas, que acompañaba retorcidamente los conteos de prisioneros diarios, las ejecuciones ejemplares, los transportes y las selecciones de prisioneros. Maria Mandel se ocupó también de la firma de órdenes: los datos de los historiadores arrojan 500.000 muertos en las cámaras de gas de Auschwitz I y Auschwitz II.

Vías de tren rumbo a Auschwitz.
Museo Estatal de Auschwitz-Birkenau [CC BY 2.0], vía Flickr

A finales de 1944, Maria Mandel fue destinada al subcampo de Mühldorf en el campo de Dachau, destino en el que permanecería hasta mayo de 1945, momento en el que dejó el campo de concentración atrás ante la inminencia del avance aliado.

Mandl huyó ese mismo mes de Mühldorf a los Alpes. Poco después apareció en su ciudad natal, Münzkirchen. Sin embargo, su padre se negó a permitirle permanecer en su casa paterna, por lo que buscó refugio con su hermana en la cercana Luck.

Los norteamericanos detienen el 10 de agosto de 1945 a Maria Mandel. Tras varios interrogatorios, en los que quedó patente su capacidad y dedicación a las tareas de los campos de concentración en los que había estado destinada, se llevó a cabo la extradición a Polonia. En noviembre de 1947, tras 2 años bajo custodia aliada, es juzgada por crímenes de lesa humanidad en un tribunal de la ciudad de Cracovia. El veredicto: la pena de muerte.

Maria Mandel declarando en los juicios de Auschwitz.
Archivo de dominio público de los jucios.

La soga terminó con su vida a la edad de 36 años el día 24 de enero de 1948. Terminaban así los días de una de las mujeres más crueles de la Segunda Guerra Mundial. La triada del mal formada por Ilse Koch, la zorra de Buchenwald, Irma Grese, el ángel de Auschwitz y de Maria Mandel, la bestia de Auschwitz terminó sus días de igual manera: en la horca.

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