Manuel Luis Quezón

Manuel Luis Quezón y Molina nació en Tayabas (actual Aurora); mestizo, sus padres eran españoles y filipinos.

Tras luchar junto a sus compañeros nacionalistas contra las tropas de ocupación estadounidenses, completó sus estudios en la Universidad de Santo Tomás y aprobó el examen de abogado en 1903.

Entró en el servicio gubernamental tras recibir su título de abogado. Se convirtió en gobernador de su provincia natal, Tayabas, en 1906, fue elegido miembro de la primera Asamblea en 1907 y sirvió en Washington como uno de los dos comisionados residentes de Filipinas en la Cámara de Representantes en 1909 hasta 1916.

Después regresó a su país como presidente del Senado de Filipinas, y ocupó el cargo hasta 1936, cuando juró como primer presidente electo de la nación.

Aunque fue el primer presidente oficial de Filipinas, algunos consideraron a su predecesor Emilio Aquinaldo como el primer presidente, que ostentaba el título pero no recibió el reconocimiento internacional en su momento.

Quezon era amigo personal de Douglas MacArthur. Más aún, eran familia: Manuel Quezón era el compadre (algo comparable a la relación de “padrino” en Estados Unidos, pero no completamente igual; no existe una traducción directa de este concepto filipino) del hijo de Douglas MacArthur, Arthur.

La esposa de MacArthur, Jean, y la esposa de Quezón, Aurora, también eran buenas amigas; Jean describió su relación con los Quezón con una simple afirmación: “bebíamos de la misma copa”.

Cuando MacArthur se retiró del ejército de los Estados Unidos en 1935, Quezon le cortejó para que volviera a Filipinas como comandante del ejército de la joven nación, con el título de Mariscal de Campo, que nunca había sido ni sería ostentado por otro general estadounidense.

Cuando los japoneses invadieron su país, se retiró a Corregidor, “la Roca”, con MacArthur, y exigió la ayuda militar de Estados Unidos que nunca llegó.

Se amargó con Estados Unidos cuando su país fue invadido por las tropas japonesas (aunque nunca perdió realmente el respeto por Estados Unidos), y una vez gritó públicamente tras escuchar una de las charlas junto al fuego de Roosevelt “¡venid, escuchad a este canalla! ¡Qué demonio! Qué típico de Estados Unidos retorcerse de angustia por el destino de una prima lejana, Europa, mientras una hija, Filipinas, está siendo violada en la trastienda!”.

Al no ver ninguna ayuda por parte de Washington, Quezón contempló la posibilidad de abogar por la independencia de la Mancomunidad, pensando que podría declarar la neutralidad y ver la salida de los militares tanto de Japón como de Estados Unidos, declarando a Filipinas “la Suiza del Lejano Oriente”.

MacArthur le convenció de que Japón no respetaría esa independencia, y retiró esa idea, aunque fuera por poco tiempo. El 8 de febrero, ya no podía tolerar la falta de ayuda de Estados Unidos. Envió a Roosevelt, a través de los canales del Departamento de Guerra estadounidense, este mensaje:

“después de nueve semanas de lucha no nos ha llegado ni siquiera una pequeña cantidad de ayuda de los Estados Unidos. Se ha enviado ayuda y asistencia a otras naciones beligerantes,… pero aparentemente no se ha intentado transportar nada aquí…. [Estados Unidos prácticamente ha condenado a Filipinas a una extinción casi total para asegurarse un respiro”.

Roosevelt, tal vez como se esperaba, negó la petición de independencia de Quezón.

De mala gana, Quezon embarcó en el submarino USS Swordfish el 22 de febrero de 1942 y se dirigió a Estados Unidos, con una caja que le había dado MacArthur, llena de medallas, fotos, certificado de matrimonio y otros objetos personales del estadounidense que no quería arriesgarse a que los japoneses capturaran.

Quezon sabía que MacArthur esperaba un enfrentamiento final contra los japoneses, y que su amigo se arriesgaría a morir por Filipinas. Antes de subir al submarino, Quezon se quitó su anillo de sello y lo puso en el dedo de MacArthur.

“Cuando encuentren tu cuerpo”, dijo Quezón a su Field Mashal, “quiero que sepan que has luchado por mi país”.

Dwight Eisenhower, que sirvió a las órdenes de MacArthur en Filipinas inmediatamente antes de la guerra, dijo que Quezón “comprendía claramente todas las razones por las que no se podía prestar una ayuda más eficaz en aquel momento, pero sabía que Filipinas volvería a vivir bajo su propia bandera”. “Nunca renunció a esta convicción”.

En Estados Unidos, Quezon siguió luchando por su país como miembro del Consejo de Guerra del Pacífico. También trabajó en su autobiografía, que se publicó en 1946 con el título The Good Fight (El buen combate), después de su fallecimiento.

Manuel Luis Quezón murió en Saranac Lake, Nueva York, Estados Unidos, de tuberculosis el 1 de agosto de 1944. Después de haber sido enterrado dos veces, hoy descansa en el Círculo Memorial de Quezón en la ciudad de Quezón.

En su lecho de muerte, escribió “mis queridos compatriotas, cada día se acerca la hora de nuestra liberación. Mantened en alto las banderas de vuestra fe. Estamos en la marcha hacia la victoria y la libertad”. Falleció antes de conocer la noticia de que MacArthur desembarcaba en Leyte.