Philippe Pétain (1856-1951) es una de las figuras más trágicas y controvertidas de la historia de Francia. Héroe nacional de la Primera Guerra Mundial por su defensa de Verdún, mariscal de Francia y venerado como el salvador de la patria, Pétain protagonizó en 1940 una de las mayores caídas en desgracia de la historia: a los 84 años, firmó el armisticio con la Alemania nazi, encabezó el régimen colaboracionista de Vichy y contribuyó a la deportación de decenas de miles de judíos hacia los campos de exterminio. Su historia encarna el debate, aún vivo en Francia, sobre la línea entre la supervivencia nacional y la traición.

Retrato oficial del mariscal Philippe Pétain
El mariscal Philippe Pétain, héroe de Verdún y jefe del Estado francés de Vichy Imprimerie Draeger · Dominio público

El héroe de Verdún

Pétain nació el 24 de abril de 1856 en Cauchy-à-la-Tour, en el norte de Francia, en una familia campesina. Siguió la carrera militar y ascendió lentamente, sin brillo particular, hasta que la Primera Guerra Mundial lo catapultó a la fama. En febrero de 1916, fue nombrado comandante de la defensa de Verdún, la fortaleza emblemática que Alemania intentaba conquistar para desangrar al ejército francés.

La defensa de Verdún, que duró diez meses y costó más de 300.000 muertos franceses, convirtió a Pétain en un héroe nacional. Su frase "Ils ne passeront pas!" ("¡No pasarán!") se convirtió en el lema de la resistencia francesa. A diferencia de otros generales que sacrificaban vidas sin escrúpulos, Pétain se preocupaba por las condiciones de sus soldados, ganándose su lealtad y el apodo de "padre de la victoria".

Tras la guerra, Pétain recibió el bastón de mariscal de Francia, el máximo rango militar. Durante las décadas de entreguerras sirvió como inspector general del ejército, embajador en España y ministro de Guerra, manteniéndose como la figura militar más respetada de Francia.

La debacle de 1940

Cuando Alemania invadió Francia el 10 de mayo de 1940, el ejército francés se derrumbó con una rapidez que conmocionó al mundo. En apenas seis semanas, la batalla de Francia terminó en una derrota catastrófica. El gobierno huyó de París a Burdeos, y el primer ministro Paul Reynaud, incapaz de decidir entre la rendición y la continuación de la lucha desde el norte de África, dimitió el 16 de junio.

El presidente de la República, Albert Lebrun, nombró a Pétain jefe de gobierno. A sus 84 años, el viejo mariscal era la única figura con la autoridad moral suficiente para gestionar la catástrofe. Al día siguiente de asumir el cargo, Pétain se dirigió a los franceses por radio: "Es con el corazón afligido que os digo hoy que hay que cesar el combate".

El 22 de junio de 1940, Francia firmó el armisticio con Alemania en Compiègne, en el mismo vagón de tren donde se había firmado el armisticio de 1918. Las condiciones eran humillantes: Alemania ocuparía el norte y el oeste de Francia (incluyendo París y toda la costa atlántica), mientras que el gobierno francés conservaría la soberanía nominal sobre la zona no ocupada del sur, con capital en la ciudad termal de Vichy.

El régimen de Vichy

El 10 de julio de 1940, la Asamblea Nacional francesa, reunida en el casino de Vichy, otorgó plenos poderes a Pétain por una abrumadora mayoría de 569 votos contra 80. El viejo mariscal se convirtió en jefe del Estado francés, con poderes legislativos y ejecutivos prácticamente absolutos.

El régimen de Vichy no fue simplemente un gobierno títere impuesto por Alemania. Pétain y sus colaboradores —especialmente Pierre Laval , que ocupó diversas funciones como hombre fuerte del régimen— impulsaron una agenda propia basada en la "Revolución Nacional": un proyecto reaccionario que pretendía regenerar Francia mediante el retorno a los valores tradicionales. El lema republicano "Libertad, Igualdad, Fraternidad" fue reemplazado por "Trabajo, Familia, Patria".

La colaboración con Alemania

La colaboración entre Vichy y Alemania fue más allá de lo que exigía el armisticio. Pétain se reunió con Hitler en Montoire el 24 de octubre de 1940 y, en un gesto que estremeció a millones de franceses, estrechó la mano del dictador alemán. Aunque Pétain justificó la colaboración como un medio para proteger a Francia y obtener concesiones, en la práctica significó la subordinación progresiva del país a los intereses alemanes.

Vichy proporcionó materias primas, productos industriales y trabajadores a la economía de guerra alemana. El régimen envió a cientos de miles de trabajadores franceses a las fábricas del Reich a través del Servicio de Trabajo Obligatorio (STO). La policía francesa cooperó con las fuerzas de ocupación en la represión de la Resistencia, deteniendo, torturando y entregando a combatientes clandestinos.

La persecución de los judíos

El capítulo más negro de Vichy fue la participación activa en la persecución y deportación de los judíos. Sin que los alemanes lo exigieran, el régimen de Pétain promulgó el Estatuto de los Judíos en octubre de 1940, que excluía a los judíos de la función pública, la prensa, el cine y las profesiones liberales. Leyes posteriores confiscaron propiedades judías y restringieron aún más sus derechos.

En julio de 1942, la policía francesa ejecutó la Redada del Velódromo de Invierno (Vel' d'Hiv'), deteniendo a más de 13.000 judíos en París —incluyendo 4.000 niños— que fueron hacinados en el velódromo antes de ser deportados a Auschwitz. La redada fue organizada y ejecutada por la policía francesa, no por los alemanes, aunque respondía a una petición de las autoridades de ocupación.

En total, aproximadamente 76.000 judíos fueron deportados desde Francia hacia los campos de exterminio nazis. Solo unos 2.500 regresaron. La responsabilidad de Vichy en estas deportaciones, durante décadas minimizada o negada, fue reconocida oficialmente por el presidente Jacques Chirac en 1995.

De Gaulle: la otra Francia

Mientras Pétain gestionaba la derrota, el general Charles de Gaulle , desde Londres, proclamó la continuación de la lucha. Su llamamiento del 18 de junio de 1940 estableció la Francia Libre como la legítima representación de Francia frente a Vichy.

La rivalidad entre Pétain y De Gaulle era también personal: Pétain había sido mentor de De Gaulle en los años de entreguerras. El mariscal consideraba a De Gaulle un insubordinado que prolongaba inútilmente una guerra perdida. De Gaulle veía a Pétain como un anciano manipulado por los alemanes y los reaccionarios de Vichy. Ambos reivindicaban representar a la verdadera Francia.

La caída de Vichy

Con la invasión aliada del norte de África en noviembre de 1942, Alemania ocupó la zona libre de Vichy, eliminando la ficción de soberanía francesa. Pétain permaneció nominalmente al frente del Estado, pero su poder era ya puramente simbólico. Laval ejercía el gobierno real bajo supervisión alemana directa.

En agosto de 1944, cuando los aliados liberaban Francia tras el desembarco de Normandía , los alemanes trasladaron a Pétain por la fuerza a Sigmaringen, en Alemania, donde un gobierno fantasma de Vichy en el exilio prolongó su existencia hasta abril de 1945.

Juicio y condena

En abril de 1945, Pétain regresó voluntariamente a Francia para ser juzgado. El proceso, celebrado ante la Alta Corte de Justicia en julio-agosto de 1945, fue uno de los más dramáticos de la posguerra. Pétain, a los 89 años, se negó a reconocer la legitimidad del tribunal y permaneció en silencio durante la mayor parte del juicio, dejando su defensa en manos de sus abogados.

Fue declarado culpable de inteligencia con el enemigo y condenado a muerte. Sin embargo, el tribunal recomendó la conmutación de la pena por razón de edad, y De Gaulle, como jefe del gobierno provisional, transformó la sentencia en cadena perpetua. Pétain fue encarcelado en la fortaleza de la isla de Yeu, en la costa atlántica, donde pasó sus últimos años en un deterioro progresivo.

Philippe Pétain murió el 23 de julio de 1951, a los 95 años. Su petición de ser enterrado en Verdún fue denegada, y permanece enterrado en la isla de Yeu.

Legado

La figura de Pétain sigue dividiendo a Francia. Para algunos, fue un anciano patriota que intentó proteger a Francia de lo peor de la ocupación, un "escudo" frente al enemigo. Para la mayoría de los historiadores, fue un colaboracionista que legitimó la ocupación, impulsó políticas antisemitas propias y contribuyó a la deportación de decenas de miles de personas hacia la muerte.

El debate sobre Pétain es, en realidad, un debate sobre la Francia de Vichy: ¿fue una aberración impuesta por la derrota o la expresión de corrientes profundas de la sociedad francesa? La respuesta, incómoda, es probablemente ambas cosas.