Jisaburo Ozawa

Jisaburo Ozawa se graduó en la Academia Naval Imperial en 1909. Fue profesor en la academia a mediados de la década de 1930, pero no tardó en ser activado para tareas de mar como guerra.

Entre 1935 y 1937, sirvió como oficial al mando del crucero ligero Maya y luego del acorazado Haruna. Fue ascendido al rango de contralmirante en 1936. Entre 1937 y 1938, sirvió como jefe de personal de la Flota Combinada.

Entre 1938 y 1941, sirvió como oficial al mando de varias unidades navales antes de ser llamado al Cuartel General de la Marina en 1941 como oficial de Estado Mayor. Fue ascendido al rango de vicealmirante en 1940.

Apodado “la Gárgola”, se le consideraba uno de los oficiales de bandera más feos de la Armada japonesa, pero las personas que sirvieron bajo su mando lo consideraron un oficial compasivo y un excelente estratega.

A partir de noviembre de 1942, sus responsabilidades crecieron enormemente, sirviendo como comandante en jefe de la Tercera Flota hasta marzo de 1944, vicejefe del Cuartel General de la Marina durante ocho meses, y finalmente comandante en jefe de la Flota Combinada hasta casi el final de la guerra.

Debido a los problemas que ya se habían producido antes de su mandato como jefe de la Flota Combinada, su servicio se vio acosado por una serie ininterrumpida de pérdidas para las fuerzas navales estadounidenses.

En junio de 1944, comandó la flota que se enfrentó a la 5ª Flota estadounidense en la Batalla del Mar de Filipinas, en la que Japón sufrió una completa derrota, perdiendo casi 400 aviones; al retirarse a Okinawa, presentó su carta de dimisión, pero fue rechazada.

Durante la campaña de Leyte, su flota de portaaviones sirvió poco más que de fuerza de cebo, con las cubiertas de vuelo vacías por falta de aviones disponibles. Sin embargo, Ozawa desempeñó su papel con inteligencia y profesionalidad hasta el final.

Después de la guerra, Ozawa fue interrogado por el contralmirante R. A. Ofstie de la Marina de los Estados Unidos y el capitán de corbeta J. A. Field, Jr. de la Reserva Naval de los Estados Unidos en Tokio el 30 de octubre de 1945.

Comentaron que Ozawa era “un oficial de personalidad impresionante, presencia digna y hábito mental reflexivo”. Aunque su memoria para los detalles no era siempre precisa, sus opiniones se consideraban del más alto valor”. Al final del interrogatorio, ofreció su opinión de que “es mi opinión que esta guerra nunca debería haber tenido lugar”.

Sin embargo, si la guerra debía considerarse inevitable, atribuyó la derrota de Japón a la incapacidad de fabricar un suministro adecuado de aviones y a la incapacidad de mejorar los dispositivos electrónicos.