Iósif Stalin

Iósif (o Josef) Stalin (1878-1953) fue el dictador de la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas (URRS) desde 1929 hasta 1953.

Bajo el régimen estalinista, la Unión Soviética pasó de ser una sociedad de campesinos a convertirse en una superpotencia industrial y militar. Stalin gobernó con puño de hierro e instauró el terror: millones de sus propios conciudadanos murieron bajo su brutal gobierno.

Nacido en la pobreza, Stalin se involucraría pronto en actividades revolucionarias. Tras la muerte del líder bolchevique Vladimir Lenin (1870-1924), Stalin consiguió desbancar a sus rivales en la pugna interna por el control del Partido Comunista soviético.

Una vez en el poder, procedió a la colectivización de granjas y llevó a cabo sanguinarias purgas para eliminar a cualquier enemigo potencial, ya fuera mediante ejecución directa o mediante el envío a un gulag (ejecución indirecta, ya que casi todas las personas enviadas al gulag – campos de trabajo – fallecían tarde o temprano).

En un principio firmó un pacto de no agresión con Hitler y una vez roto este por el Führer, se alió estratégicamente con los “denostados capitalistas” ingleses y norteamericanos durante la Segunda Guerra Mundial.

Una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, comenzaba la Guerra Fría: una relación cada vez más tensa entre las potencias occidentales y las marxistas. Tras su muerte, la Unión Soviética llevó a cabo un proceso de desestalinización.

Infancia y juventud

Josef Vissarionovich Djugashvili nació en Gori (Georgia) el 18 de diciembre de 1878 (o el 6 de diciembre de 1838, si nos guiamos por el calendario antiguo juliano). A modo de anécdota, cabe destacar que inventó una nueva fecha para su nacimiento: el 21 de diciembre de 1879. A los 30 años, decidió adoptar el nombre de Stalin, que significa “hombre de acero” en ruso.

Stalin creció como hijo único en un hogar pobre. Su padre era un zapatero y alcohólico que le propinaba tremendas palizas, y su madre era lavandera.

En su infancia, Stalin contrajo la varicela, lo que le dejó marcas faciales que perdurarían durante toda su vida. En su adolescencia, obtuvo una beca para poder asistir al seminario de la cercana ciudad de Tbilisi y estudió para convertirse en sacerdote de la Iglesia Ortodoxa Georgiana.

Mientras cursaba sus estudios religiosos, comenzó a leer en secreto el “Manifiesto Comunista”, obra del filósofo y sociólogo alemán Karl Marx. En ese momento comenzó a mostrar interés por el movimiento revolucionario que surgía contra la monarquía rusa de los zares. En 1899, Stalin fue expulsado del seminario por no presentarse a los exámenes, aunque él esgrimió que lo habían echado por hacer propaganda marxista.

Tras abandonar el seminario, Stalin se convirtió en un agitador político en la sombra, participando en huelgas y manifestaciones. Adoptó el nombre de Koba, una especie de Robin Hood georgiano de ficción, y militó en el ala más radical del movimiento marxista bolchevique, liderado por Vladimir Lenin.

Stalin también se vio envuelto en varias actividades delictivas, que incluyeron asaltos a bancos. Los botines conseguidos fueron a parar al Partido Bolchevique. Fue arrestado en multitud de ocasiones entre 1902 y 1913, y condenado a prisión y exilio en Siberia.

 Fotografía de Stalin que muestra su aspecto durante su juventud.
Autor desconocido, la imagen aparece en el libro  “Josef Wissarionowitsch Stalin – Kurze Lebensbeschreibung” [bajo licencia de dominio público concedida en virtud de las leyes europeas y australianas de propiedad intelectual], vía Wikimedia

En 1906, Stalin se casó con Ekaterina “Kato” Svanidze (1885-1907), una costurera. La pareja tuvo un hijo,  Yakov (1907-1943), que murió siendo prisionero de los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. Ekaterina contrajo el tifus y murió de esta enfermedad cuando su hijo era aún un bebé.

En 1918 (algunas fuentes afirman que en 1919), Stalin se casó con su segunda esposa, Nadezhda “Nadya” Alliluyeva (1901-1932), la hija de un revolucionario ruso. Tuvieron dos hijos: un niño y una niña. Nadezhda se suicidó cuando apenas tenía 30 años. Stalin también fue padre de otros hijos ilegítimos fuera del matrimonio.

Ascenso al poder

En 1912, Lenin, por aquel entonces exiliado en Suiza, designa a Josef Stalin para participar en el primer Comité Central del Partido Bolchevique. Tres años más tarde, en noviembre de 1917, los bolcheviques consiguen el poder en Rusia. En 1922 se funda la Unión Soviética, bajo el liderazgo de Lenin.

Durante esos años, Stalin va escalando los peldaños de la jerarquía del partido y en 1922 logra convertirse en el secretario general del Comité Central del Partido Comunista, un cargo que le permitiría colocar en puestos gubernamentales a sus aliados, consiguiendo aumentar el número de apoyos políticos.

Tras la muerte de Lenin en 1924, Stalin logra finalmente desbancar a sus oponentes políticos y gana la pugna de poder por el control del Partido Comunista. A finales de los años 20 se convierte en el dictador de la Unión Soviética.

La Unión Soviética bajo su puño de hierro

A finales de los años 20, Josef Stalin inicia una serie de planes quinquenales orientados a transformar la Unión Soviética en una superpotencia industrial a partir de una sociedad campesina.

Sus planes de desarrollo se centraban en la planificación estatal de la economía y incluyeron la colectivización forzada de la agricultura soviética, pasando de manos privadas a manos gubernamentales.

Millones de granjeros se opusieron a esta medida y terminaron siendo ejectutados o deportados a modo de castigo. La colectivización forzada también trajo consigo una hambruna generalizada en toda la Unión Soviética que se cobró la vida de millones de rusos.

Stalin gobernó sirviéndose del terror y con puño de hierro con el fin de aniquilar a cualquiera que osara oponerse a sus designios. Aumentó los poderes de la policia secreta (la temible NKVD), fomentó la cultura de la delación entre la ciudadanía sembrando un clima de terror y envió a millones de personas a los gulags (campos de trabajo) esparcidos por las peores zonas de la Unión Soviética (Siberia, etc.).

Durante la segunda mitad de los años 30, Stalin inició la Gran Purga, una serie de operaciones iniciadas para “purificar” el Partido Comunista, el ejército y otras sectores de la sociedad civil rusa.

Asimismo, Stalin consolidó todo un culto de personalidad en torno a su figura a lo largo y ancho de la URSS. Se cambiaron nombres de ciudades en su nombre (Volgogrado pasó a denominarse Stalingrado).

Los libros de historia soviéticos reescribieron la propia historia reciente para otorgarle una mayor importancia en la revolución, así como para mitificar otros aspectos de su vida. Se realizaron aduladoras obras de arte en su honor y su nombre llegó a formar parte del himno nacional de la Unión Soviética. Su gobierno también controlaba al milímetro los medios propagandísticos y de comunicación soviéticos.

¡El Capitán de la Unión Soviética nos conduce de Victoria en Victoria!
Fuente y autoría: Gobierno de la Unión Soviético [bajo licencia de dominio público concedida en virtud de las leyes soviéticas de propiedad intelectual], vía Museum of Australian Democracy
Gran Stalin: ¡la bandera de la amistad de los pueblos de la URSS!
Gobierno de la Unión Soviético [bajo licencia de dominio público concedida en virtud de las leyes soviéticas de propiedad intelectual], vía Citasmarxistas

¡Trabaja para que el Camarada Stalin te lo agradezca!

Fuente y autoría: Gobierno de la Unión Soviético [bajo licencia de dominio público concedida en virtud de las leyes soviéticas de propiedad intelectual], vía Citasmarxistas

Gran Stalin: ¡la bandera de la amistad de los pueblos de la URSS!

Gobierno de la Unión Soviético [bajo licencia de dominio público concedida en virtud de las leyes soviéticas de propiedad intelectual], vía Awesomestories

Stalin y la Segunda Guerra Mundial

En 1939, en la antesala de la Segunda Guerra Mundial, Josef Stalin y el dictador alemán Adolf Hitler (1889-1945) firmaron un pacto de no agresión (conocido como Pacto de Molotov-Ribbentrop). Posteriormente, Stalin procedió a anexionar partes de Polonia y Rumanía, así como los estados bálticos de Estonia, Letonia y Lituania. También inició una campaña ofensiva de invasión contra Finlandia.

En junio de 1941, Alemania rompe unilateralmente el pacto de no agresión nazi-soviético e inicia la mítica Operación Barbarroja contra la URRS, logrando importantes conquistas de terreno en un periodo breve de tiempo. Cabe destacar que Stalin había ignorado sistemáticamente las advertencias realizadas por norteamericanos y británicos, así como las de sus propios servicios de inteligencia, sobre una potencial invasión, lo que se tradujo en una mala preparación para la guerra contra Alemania.

A medida que las tropas de la Wehrmacht se acercaban a Moscú, Stalin seguía en la capital y dirigía una estrategia de tierra quemada que tenía por objetivo la debilitación del enemigo mediante la destrucción de cualquier infraestructura o línea de suministros que pudiera serle útil. El rumbo de la contienda cambió a favor de los rusos tras la victoria en la decisiva batalla de Stalingrado (agosto de 1942-febrero de 1943), durante la cual el Ejército Rojo derrotó a los alemanes, consiguiendo su retirada posterior del territorio soviético.

A medida que la guerra iba avanzado, Stalin participó en las conferencias aliadas principales, incluyendo en las de Teherán (1943) y Yalta (1945). Su voluntad de hierro y sus hábiles destrezas políticas le permitieron jugar astutamente sus cartas, presentándose coyunturalmente como un aliado leal, sin abandonar nunca su visión de un imperio soviético de posguerra.

Últimos años

Josef Stalin no se amedrentó con el paso de los años: su reino de terror, purgas, ejecuciones, deportaciones y persecuciones en la URSS de posguerra continuó hasta su muerte, suprimiendo cualquier disidencia o cualquier cosa que oliese mínimamente a Occidente. Implantó regímenes comunistas por toda Europa del Este y, en 1949, llevó a los rusos a la era nuclear mediante la detonación de una bomba atómica.

En 1950, autorizó al regimen comunista norcoreano de Kim Il Sung (1912-1994) para invadir a su vecino del Sur, Corea del Sur, aliada de los EE.UU, desencadenándose así la Guerra de Corea.

Durante su última etapa, Stalin se volvió cada vez más paranoico y huraño. Falleció el 5 de marzo de 1953, a los 74 años de edad, tras susfrir un derrame. Su cuerpo fue embalsamado y preservado en el mausoleo de Lenin ubicado en la Plaza Roja de Moscú hasta 1961, fecha en la que se retiró de dicho mausoleo y se enterró cerca de las murallas del Kremlin, como parte del proceso de desestalinización iniciado por su sucesor, Nikita Khrushchev (1894-1971).

Los historiadores apuntan a que fue responsable de la muerte de unos 20 millones de personas durante su cruel mandato.

Preguntas frecuentes

¿Qué hizo Stalin en su gobierno?

Durante su gobierno, Stalin implementó una serie de políticas que tuvieron un profundo impacto en la Unión Soviética y el mundo en general. Estas políticas incluyeron la colectivización de la agricultura, la industrialización, la desnacionalización, la cultura del terror, la purga, la guerra fría y la “gran transformación” de la Unión Soviética.

La colectivización de la agricultura fue una de las primeras políticas implementadas por Stalin. Esta medida forzó a los campesinos a unirse en kolkhozes (granjas colectivas) y sovkhozes (granjas estatales), lo que resultó en una disminución significativa en la productividad y los niveles de vida.

La industrialización fue otro elemento clave de la política de Stalin. Esto significó la construcción de fábricas y centrales energéticas con el fin de modernizar la economía soviética. Esta política también vino acompañada de la desnacionalización de los negocios, lo que significó que se anularon los derechos de propiedad de la clase empresarial y se estableció el estatismo.

La cultura del terror fue otra política implementada por Stalin durante su gobierno. Esta cultura se caracterizó por la masiva purga de opositores políticos y la creación de una policía secreta llamada NKVD. Esto se hizo con el fin de asegurar el control de Stalin sobre la Unión Soviética.

La Guerra Fría también fue uno de los mayores “logros” de Stalin durante su gobierno. Esto se refiere a la confrontación entre la Unión Soviética y los Estados Unidos durante la segunda mitad del siglo XX. Esta confrontación afectó prácticamente todos los aspectos de la vida cotidiana en la Unión Soviética.

Por último, Stalin también se esforzó por transformar la Unión Soviética en una sociedad moderna y desarrollada. Esto significó la construcción de infraestructuras como carreteras y ferrocarriles, así como la modernización de la agricultura y la industria. Estas políticas lograron mejorar el nivel de vida de la mayoría de los ciudadanos soviéticos.

En conclusión, durante su gobierno, Stalin implementó una serie de políticas que tuvieron un profundo impacto en la Unión Soviética. Estas políticas incluyeron la colectivización de la agricultura, la industrialización, la desnacionalización, la cultura del terror, la purga, la guerra fría y la “gran transformación” de la Unión Soviética. Estas políticas ayudaron a transformar la Unión Soviética en una sociedad moderna y desarrollada.

¿Que decía el testamento político de Lenin sobre Stalin?

En su testamento político de 1922, Lenin expresó sus preocupaciones sobre Stalin y su poder. Después de haber sido el jefe de Estado de la Unión Soviética durante casi una década, Lenin temía que Stalin usara su autoridad para imponer una dictadura personal y abusar de sus compañeros de partido.

En su testamento, Lenin dijo que “Stalin es demasiado brusco y ha desarrollado ciertos rasgos de autoritarismo, que son completamente inaceptables de un líder de partido”. Lenin también señaló que Stalin no siempre trabajaba bien con los demás y rechazaba la crítica, y enfatizó que Stalin debía ser despojado de su cargo de Secretario General.

Además, Lenin también se preocupaba por la difusión de la cultura revolucionaria entre el pueblo. En su Testamento, Lenin escribió que Stalin “no tolera oposición y menosprecia a aquellos que no piensan como él”.

Esto podría haber significado que Stalin estaba tratando de imponer sus propias ideas a la población, en lugar de permitir que fueran libres de expresar sus propias opiniones. Finalmente, Lenin también señaló que Stalin no tenía el carisma necesario para ser un líder y que la gente no se sentía inspirada por él.

Lenin recomendó que la dirección del partido se compartiera entre varios líderes, en lugar de un solo individuo. En resumen, el Testamento Político de Lenin mostró que él estaba preocupado por el control de Stalin sobre la Unión Soviética y su incapacidad para trabajar bien con los demás. Lenin también señaló que Stalin no tenía el carisma necesario para ser un buen líder y que no respetaba la opinión de los demás.

¿Qué tabaco fumaba Stalin?

Stalin fumaba tabaco de hoja, una variedad de tabaco con un sabor fuerte y distintivo. Se cree que comenzó a fumar durante su juventud mientras estaba en el ejército y en el partido bolchevique. Se dice que era un fumador empedernido, a veces fumaba hasta cinco cajetillas de tabaco al día.

En la Unión Soviética, el tabaco de hoja se cultiva en la región de Rostov. Esta región produce una variedad de tabaco conocida como “Chernoglazoe”, un tipo de tabaco de hoja que se caracteriza por su sabor fuerte y su aroma ahumado. Esta variedad de tabaco fue muy popular durante el tiempo de Stalin, y se dice que era su marca favorita.

Además de su tabaco de hoja, Stalin también se dice que consumía una variedad de cigarrillos, como los cigarrillos conocidos como “Troyka”. Estos cigarrillos eran más populares entre los miembros del Partido Comunista de la Unión Soviética, pero Stalin era conocido por ser un fumador empedernido.

Stalin también era conocido por su afición por el vodka. Se dice que solía mezclar el vodka con su tabaco favorito para crear una mezcla que él llamaba “Stalinska”. Esta mezcla era una combinación única y poco común de vodka y tabaco de hoja. Stalin fue un conocido fumador de tabaco de hoja durante toda su vida.

Su tabaco favorito, el tabaco de hoja “Chernoglazoe”, se ha convertido en una marca icónica en la cultura rusa y sigue siendo conocido y usado por muchos fumadores de tabaco de hoja. Aunque su vida fue muy controvertida, Stalin dejó una marca indeleble en la historia de la Unión Soviética y en la cultura rusa.

¿Quién fue el presidente de Rusia después de Stalin?

Iósif Stalin fue el presidente de la Unión Soviética desde 1924 hasta su muerte en 1953. Después de su muerte, la Unión Soviética se encontró en una profunda crisis política y económica. Nikita Kruschev fue su sucesor: presidente de la Unión Soviética desde 1953 hasta 1964. Nacido en el pueblo de Kalinovka, en la región de Kursk, en Rusia, Kruschev fue un líder reformista.

Durante su mandato, Kruschev inició la desestalinización, un proceso para deshacerse de la ideología dictatorial de Stalin. También llevó a cabo reformas agrícolas, como la colectivización de la agricultura, para mejorar la producción de alimentos en la Unión Soviética.

Además, Kruschev llevó a cabo importantes reformas políticas, como la instauración de elecciones libres para el cargo de presidente, y el desarrollo de una nueva Constitución que reflejaba los principios del socialismo democrático. Kruschev también mejoró las relaciones exteriores de la Unión Soviética con Occidente, llevando a cabo una serie de viajes a los Estados Unidos y otros países occidentales.

En 1964, Kruschev fue destituido de su cargo por los líderes del partido comunista, quienes estaban preocupados por sus reformas y por su apertura hacia Occidente. Su sucesor fue Leonid Brezhnev, quien fue presidente de la Unión Soviética desde 1964 hasta 1982.

Brezhnev fue un firme partidario de la política de Kruschev, pero también fue un firme defensor de la ideología marxista-leninista. Durante su mandato, Brezhnev llevó a cabo una estricta política de “coexistencia pacífica” con Occidente, y el país experimentó un período de relativa estabilidad económica.

¿Cuál era el apodo de Stalin?

Durante su reinado rojo, Stalin se convirtió en una figura de gran influencia, tanto dentro como fuera de la Unión Soviética. A lo largo de su mandato, Stalin fue conocido por muchos apodos, algunos de los cuales se han convertido en muy famosos.

Uno de los apodos más conocidos de Stalin fue “Uncle Joe” (algo así como “Tio Pepe”, un término “cariñoso” que se refería a su carácter paternalista. Esta etiqueta se originó en los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial, cuando los estadounidenses, al trabajar junto con los soviéticos para luchar contra el Eje, comenzaron a reflejar el sentimiento de “respeto” hacia Stalin.

Otro de los apodos de Stalin fue “Koba”, un título que se remonta a la época de la Revolución Rusa de 1917, cuando Stalin adoptó el pseudónimo de este nombre para ocultar su identidad real. Esta mote rápidamente se convirtió en una forma de referirse cariñosamente a él, aunque el origen exacto del nombre todavía es objeto de controversia.

Por último, uno de los apodos más notorios de Stalin fue “Pequeño Padre de los Pueblos”, un título que se originó durante los años de la Guerra Fría cuando los soviéticos comenzaron a referirse a él como una figura paternal… no del todo querida.

En conjunto, los apodos de Stalin fueron “Uncle Joe”, “Koba” y “Pequeño Padre de los Pueblos”, tres apodos que han pasado a la historia y que reflejan la influencia y la importancia (y las animadversiones) que tuvo Stalin durante su mandato.