Audie Leon Murphy fue el soldado más condecorado de Estados Unidos en la SGM. Antes de cumplir veintiún años, había recibido todas las condecoraciones al valor que el ejército estadounidense podía otorgar, incluyendo la Medalla de Honor, la máxima distinción militar del país. Su hazaña más famosa —subirse a un cazatanques en llamas para repeler con su ametralladora un ataque de infantería y blindados alemanes— parece inventada, pero está documentada por múltiples testigos. Murphy demostró que el heroísmo de guerra puede surgir del lugar más inesperado: un huérfano desnutrido de Texas que parecía demasiado pequeño para combatir.

Infancia de pobreza
Audie Murphy nació el 20 de junio de 1925 cerca de Kingston, Texas, en una familia de aparceros tan pobre que a menudo no había suficiente comida para todos los hijos. Su padre los abandonó cuando era niño y su madre murió cuando tenía dieciséis años, dejándolo a cargo de sus hermanos menores, que fueron enviados a un orfanato.
Murphy apenas completó la educación primaria. Era pequeño —medía un metro sesenta y ocho y pesaba apenas cincuenta kilos— y parecía más joven de lo que era. Cuando intentó alistarse tras Pearl Harbor, los Marines y los paracaidistas lo rechazaron por ser demasiado bajo y demasiado delgado. Finalmente, el ejército regular lo aceptó en junio de 1942, a los diecisiete años, tras falsificar su fecha de nacimiento.
El camino al combate
Murphy llegó al norte de África en 1943 como soldado raso de infantería de la 3.ª División de Infantería, una de las unidades más combativas del ejército estadounidense. Su primera experiencia de combate fue en la campaña de Sicilia, seguida de la durísima campaña de Italia, donde la 3.ª División participó en el desembarco de Anzio y los sangrientos combates por la liberación de Roma.
En agosto de 1944, la 3.ª División desembarcó en el sur de Francia como parte de la Operación Dragoon. A partir de ese momento, Murphy combatió sin pausa a través del Ródano, los Vosgos y Alsacia, participando en algunos de los combates más intensos del frente occidental. En cada acción, su valor llamó más la atención de sus superiores y compañeros.
Lo que distinguía a Murphy no era solo su valentía sino su eficacia letal. Era un tirador excepcional —la pobreza de Texas le había enseñado a cazar para comer desde niño— y poseía una capacidad instintiva para leer el campo de batalla. Ascendió rápidamente de soldado raso a teniente, un recorrido inusual que reflejaba tanto sus méritos como las terribles bajas que sufría la infantería.
La hazaña del bosque de Colmar
El 26 de enero de 1945, cerca de Holtzwihr, en la región de Colmar, Alsacia, Murphy protagonizó la acción que le valió la Medalla de Honor. Su compañía, reducida a 19 hombres de los 128 originales, fue atacada por seis tanques Panzer y 250 soldados de infantería alemanes.
Murphy ordenó a sus hombres que se retiraran a posiciones en el bosque mientras él se quedaba atrás para dirigir el fuego de artillería por teléfono. Cuando un cazatanques M10 fue alcanzado por un proyectil alemán y comenzó a arder, Murphy se subió al vehículo en llamas y agarró la ametralladora calibre .50 de la torreta.
Durante casi una hora, Murphy disparó contra la infantería y los blindados alemanes desde el cazatanques ardiendo, cuyo depósito de combustible podía explotar en cualquier momento. Mató o hirió a más de 50 soldados enemigos y detuvo el avance alemán él solo, a pesar de haber sido herido en la pierna. Solo abandonó el vehículo cuando se quedó sin munición.
Después, rechazando la evacuación médica, organizó el contraataque de su compañía y expulsó a los alemanes de sus posiciones. Tenía diecinueve años.
Las condecoraciones
Al final de la guerra, Audie Murphy había recibido 33 condecoraciones, entre ellas la Medalla de Honor, la Cruz por Servicio Distinguido, la Legión de Mérito, dos Estrellas de Plata, la Estrella de Bronce con «V» por valor, tres Corazones Púrpura y condecoraciones francesas y belgas. Fue el soldado más condecorado de toda la historia militar estadounidense hasta ese momento.
Participó en siete campañas importantes —Sicilia, Italia, sur de Francia, Rin, Ardenas, Europa central y Alemania— y fue herido tres veces. Su compañía sufrió una tasa de bajas del 800 por ciento, lo que significa que fue reemplazada ocho veces por completo. Que Murphy sobreviviera a todo ello es casi estadísticamente imposible.
Hollywood y los demonios
Tras la guerra, Murphy se convirtió en celebridad nacional. La revista Life lo puso en portada, fue invitado a Hollywood y comenzó una carrera como actor que incluiría más de 40 películas. La más notable fue To Hell and Back (1955), basada en su autobiografía, en la que se interpretó a sí mismo. La película fue el mayor éxito de taquilla de Universal Studios hasta Tiburón, dos décadas después.
Pero detrás del glamour, Murphy sufría lo que hoy se diagnosticaría como trastorno de estrés postraumático. Tenía pesadillas constantes, dormía con una pistola cargada bajo la almohada, sufría insomnio crónico y experimentaba estallidos de ira. En una época en que los veteranos debían ser «hombres fuertes», Murphy fue uno de los primeros en hablar públicamente sobre los efectos psicológicos del combate, rompiendo un tabú que salvó a muchos veteranos posteriores.
Se hizo adicto a los somníferos y su vida personal fue turbulenta: dos matrimonios fallidos, problemas financieros y episodios de violencia. La transición del campo de batalla a la vida civil fue más difícil que cualquier combate que hubiera enfrentado.
Muerte y legado
El 28 de mayo de 1971, Audie Murphy murió en un accidente de aviación en las montañas de Virginia. Tenía 45 años. Fue enterrado con honores militares en el Cementerio Nacional de Arlington, donde su tumba es la segunda más visitada después de la de John F. Kennedy.
Su legado va más allá de las condecoraciones. Murphy demostró que el heroísmo no tiene talla mínima ni origen privilegiado: un huérfano desnutrido de Texas se convirtió en el soldado más valiente de la mayor guerra de la historia. Y al hablar abiertamente de sus traumas, abrió el camino para que generaciones posteriores de veteranos buscaran ayuda sin vergüenza.