En medio de la destrucción y la barbarie de la Segunda Guerra Mundial, hubo personas que se levantaron para proteger a los más vulnerables, resistir la opresión y realizar actos extraordinarios de valor. Desde Oskar Schindler hasta las aviadoras soviéticas conocidas como las Brujas de la Noche, esta sección rinde homenaje a quienes demostraron lo mejor de la humanidad en los peores momentos de la historia.
Valor frente a la barbarie
La SGM produjo innumerables historias de heroísmo que trascienden la narrativa puramente militar. Hubo diplomáticos que desafiaron a sus propios gobiernos para salvar vidas: Raoul Wallenberg emitió miles de pasaportes de protección suecos en Budapest, Chiune Sugihara hizo lo mismo desde el consulado japonés en Lituania, y Aristides de Sousa Mendes desobedeció las órdenes de la dictadura portuguesa para visar a miles de refugiados. Irena Sendler sacó clandestinamente a 2.500 niños del gueto de Varsovia y Nicholas Winton organizó los Kindertransport que evacuaron a centenares de niños checos antes de la guerra.
En el campo de batalla, el heroísmo adoptó otras formas. Desmond Doss, objetor de conciencia que se negó a portar un arma, salvó a decenas de compañeros heridos en los acantilados de Okinawa. Audie Murphy se convirtió en el soldado estadounidense más condecorado de la guerra. Lyudmila Pavlichenko, francotiradora soviética, abatió a más de 300 enemigos en los frentes de Odesa y Sebastopol. Las Brujas de la Noche aterrorizaron a las fuerzas alemanas con sus bombardeos nocturnos en biplanos de madera. Los aviadores de Tuskegee demostraron que los pilotos afroamericanos podían igualar y superar a cualquier escuadrón de caza. Sophie Scholl y Witold Pilecki pagaron con su vida la resistencia contra el nazismo desde dentro.
Héroes que encontrarás en esta sección
Esta sección reúne las historias de civiles, militares y resistentes que arriesgaron todo para salvar a otros o combatir la tiranía: desde los Justos entre las Naciones hasta los soldados más valientes del conflicto.