Giorgio Perlasca

La extraordinaria historia de Giorgio Perlasca es una de esas historias que no nos cansamos de recordar y que, sobre todo, no hay que olvidar sino tomar como ejemplo. Es la historia de un hombre que, definido por muchos como el Schindler italiano, consiguió salvar a 5.218 judíos de una muerte segura haciéndose pasar por un diplomático español en la Budapest ocupada por los nazis.

Los judíos en Hungría durante la Segunda Guerra Mundial

Cuando Hungría entró en la guerra del lado de Alemania en junio de 1941, las condiciones para los judíos húngaros empeoraron considerablemente. Todos los jóvenes mayores de 22 años están obligados a partir de entonces a servir en “Batallones de Trabajo”, llevando ropa civil y un collar en el brazo para identificarse como judíos.

Con la ocupación alemana del país en abril de 1944, la deportación de judíos a los campos de exterminio aumentó considerablemente: Adolf Eichmann consiguió deportar a más de 300.000 personas en menos de tres meses.

Las “cruces flechadas” en el poder

El almirante Miklós Horthy, regente del gobierno títere húngaro, cada vez más preocupado por el resultado negativo del conflicto, acepta las condiciones impuestas por los rusos el 11 de octubre y anuncia el armisticio por radio el día 15. Los nazis húngaros, las Cruces Flechadas, ocuparon la emisora de radio: anunciaron la deposición de Horthy e incitaron a la población húngara a continuar la lucha junto a los alemanes.

En ese momento todavía había entre 150.000 y 160.000 judíos en Budapest y otros tantos que sobrevivían en el resto de Hungría. El 21 de octubre comenzaron las redadas casa por casa de los judíos de Budapest: muchos fueron ocupados en trabajos inhumanos en la ciudad, otros fueron organizados en “batallones de trabajo” y enviados a Alemania a pie, con frío y sin comida; otros fueron enviados a campos de exterminio, algunos asesinados y arrojados al Danubio, otros fueron concentrados en el gueto para morir de penuria. Cuando el país fue liberado, de los 786.555 judíos húngaros de 1941, sólo sobrevivieron 200.000.

Giorgio Perlasca: su biografía

Giorgio Perlasca nació en Como el 31 de enero de 1910. Tras luchar como voluntario primero en África y luego en España, durante la Segunda Guerra Mundial Perlasca trabajó como diplomático italiano en los países del Este con la misión de comprar carne para el Ejército Real. En octubre de 1944, se encontraba en Budapest después de que las Cruces Flechadas nazis tomaran el poder por la fuerza, aumentando enormemente las deportaciones de judíos a los campos de exterminio.

Perlasca se refugia en la Embajada de España

Perlasca, que era buscado por los alemanes porque se negó a unirse a la República Social Italiana en 1943, consiguió esconderse con algunos conocidos; más tarde, gracias a un documento que recibió al ser licenciado en España (tras el final de la guerra civil), encontró refugio en la embajada española.

Aquí obtuvo un pasaporte ordinario a nombre de Jorge Perlasca y comenzó a colaborar con Ángel Sanz Briz, el embajador español que, junto con las demás legaciones de países neutrales presentes en Budapest (Suecia, Portugal, Suiza, Ciudad del Vaticano), expedía salvoconductos para proteger a los ciudadanos judíos húngaros de la violencia y la persecución.

Frases de Giorgio Perlasca

Sin embargo, a finales de noviembre, Sanz Briz abandonó Budapest por no reconocer al gobierno pro-nazi de Szalasi, abandonando así a su suerte a todas las personas que habían encontrado refugio en los pisos francos españoles. Al día siguiente, tras conocer la marcha de Sanz Briz, las Cruces Flechadas irrumpieron en el cuartel general español para evacuar el edificio.

Es en este momento cuando Giorgio Perlasca toma su decisión y con enorme valor grita:

¡Para todo! ¡Estás cometiendo un error! Sanz Briz fue a Berna para comunicarse más fácilmente con Madrid. La suya es una misión diplomática muy importante. Consulte con el Ministerio de Asuntos Exteriores. Hay una nota específica de Sanz Briz en la que me nombra su sustituto para el periodo de su ausencia.

Los 45 días del cónsul Perlasca

Se cree en Perlasca y se suspenden las operaciones de redada. A la mañana siguiente, en papel membretado y con sellos auténticos, rellena personalmente su nombramiento como representante diplomático español y lo presenta al Ministerio de Asuntos Exteriores.

Así comenzaron los 45 días en los que Perlasca, mediante negociaciones diarias con el gobierno húngaro y las autoridades alemanas de ocupación, consiguió proteger y alimentar a miles de judíos, protegiéndolos de las frecuentes incursiones de los Croci Frecciate. Armado sólo con inteligencia y valor, arriesgó su vida cada día y salvó a 5218 personas de la deportación y la muerte.

Justo entre las Naciones

Tras regresar a Italia, Perlasca no contó a nadie su extraordinaria historia de desinterés y solidaridad, y permaneció desconocida hasta finales de los años ochenta, cuando dos mujeres a las que salvó consiguieron localizarlo y viajaron a Padua para conocerlo. Una vez que la historia se hizo pública, Perlasca recibió numerosas medallas y premios.

El 23 de septiembre de 1989, Israel le concedió el título de Justo entre las Naciones. Se plantó un árbol en su honor en el Museo Yad Vashem de Jerusalén y en Budapest, en el patio de la Sinagoga, su nombre aparece en una placa con una lista de los Justos. Perlasca murió en Padua el 15 de agosto de 1992, a la edad de 82 años.

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