Philippe Leclerc de Hauteclocque es una de las figuras más emblemáticas de la Francia Libre y de toda la SGM. Bajo el seudónimo de «Leclerc», adoptado para proteger a su familia en la Francia ocupada, este aristócrata normando se convirtió en el símbolo de la resistencia francesa contra la ocupación nazi. Desde las arenas del Sahara hasta los bulevares de París, su trayectoria militar encarna la determinación de quienes se negaron a aceptar la derrota de 1940. Al frente de la legendaria 2.ª División Blindada (2e Division Blindée), Leclerc cumplió su célebre juramento de no descansar hasta que la bandera tricolor ondeara de nuevo sobre la catedral de Estrasburgo.

Philippe de Hauteclocque: el hombre detrás del seudónimo
Philippe François Marie Leclerc de Hauteclocque nació el 22 de noviembre de 1902 en Belloy-Saint-Léonard, en el departamento de Somme, en el seno de una antigua familia aristocrática de Picardía. Formado en la prestigiosa academia militar de Saint-Cyr, se graduó en 1924 y sirvió en Marruecos durante la Guerra del Rif antes de regresar a Francia como instructor militar. Al estallar la SGM en septiembre de 1939, ostentaba el rango de capitán y fue destinado a una unidad de caballería mecanizada.
Cuando Alemania lanzó su ofensiva contra Francia en mayo de 1940, Hauteclocque combatió con valor, fue herido y capturado dos veces por los alemanes. En ambas ocasiones logró escapar, demostrando una tenacidad que marcaría toda su carrera militar. Tras el armisticio del 22 de junio de 1940, rechazó la rendición y decidió unirse al general Charles de Gaulle en Londres. Para evitar represalias contra su esposa y sus seis hijos en la Francia ocupada, adoptó el nombre de guerra «Leclerc», con el que pasaría a la historia.
África: del Chad a Libia a través del Sáhara
De Gaulle envió a Leclerc al África Ecuatorial Francesa, donde asumió el mando de las fuerzas de la Francia Libre en el Chad. Con recursos escasísimos —apenas un puñado de soldados franceses y tropas coloniales africanas— emprendió una de las hazañas más audaces de la guerra: la conquista del Fezán, la vasta región desértica del sur de Libia controlada por los italianos.
Entre 1941 y 1943, Leclerc condujo a sus hombres a través de centenares de kilómetros de desierto del Sáhara, atacando puestos italianos y conquistando oasis fortificados con una combinación de astucia táctica e improvisación logística. La marcha desde Fort-Lamy (actual Yamena) hasta Trípoli, que cubría más de 2.500 kilómetros, se convirtió en una epopeya comparable a las grandes marchas militares de la historia.
El juramento de Kufra
El 1 de marzo de 1941, tras capturar la fortaleza italiana de Kufra en el sureste de Libia, Leclerc pronunció su célebre juramento: «Juro que no depondré las armas hasta que nuestros colores, nuestros bellos colores, ondeen sobre la catedral de Estrasburgo». Este juramento se convirtió en el lema y la razón de ser de sus tropas durante los cuatro años siguientes. Lo que parecía una promesa imposible para un puñado de combatientes perdidos en el desierto se cumpliría punto por punto.
Tras la campaña del Fezán, las fuerzas de Leclerc se unieron al VIII Ejército británico de Montgomery en Trípoli en enero de 1943, completando así la extraordinaria marcha desde el corazón de África. Leclerc participó después en la campaña de Túnez, donde sus tropas combatieron junto a los Aliados hasta la rendición del Eje en el norte de África en mayo de 1943.
La 2.ª División Blindada
Tras la victoria en África, Leclerc fue ascendido a general de brigada y recibió el encargo de formar una nueva unidad: la 2e Division Blindée (2.ª DB), que se convertiría en la formación más famosa del ejército francés en la SGM. La división se organizó en Marruecos y posteriormente completó su equipamiento en Inglaterra con material estadounidense: tanques Sherman, vehículos blindados y camiones.
La 2.ª DB era una unidad singular por su composición. Junto a los veteranos del desierto y los soldados coloniales, sus filas incluían a voluntarios de toda Francia, evadidos de la ocupación, y un contingente notable de republicanos españoles exiliados que habían combatido en la Guerra Civil. La compañía más famosa entre estos últimos era La Nueve , la 9.ª compañía del Regimiento de Marcha del Chad, compuesta casi íntegramente por españoles.
Normandía y la liberación de Francia
La 2.ª División Blindada desembarcó en la playa de Utah el 1 de agosto de 1944, casi dos meses después del Día D. Leclerc ardía en deseos de marchar sobre París, pero debía subordinarse al mando del general Patton y su Tercer Ejército estadounidense. Durante las semanas siguientes, la división participó en los combates de la bolsa de Falaise, contribuyendo a cercar y destruir a gran parte del ejército alemán en Normandía.
Cuando la resistencia parisina se alzó en armas el 19 de agosto de 1944, la situación se volvió urgente. Leclerc, consciente de que los insurgentes podían ser aplastados por la guarnición alemana, presionó insistentemente al mando aliado para recibir autorización de avanzar sobre la capital. El general Eisenhower, que inicialmente quería rodear París para evitar combates urbanos, cedió finalmente ante la presión de De Gaulle y Leclerc.
La liberación de París
El 24 de agosto de 1944, Leclerc lanzó su división hacia París. Esa misma noche, un destacamento avanzado al mando del capitán Dronne —compuesto precisamente por los soldados españoles de La Nueve— entró en la capital por la Porte d'Italie y alcanzó el Hôtel de Ville, convirtiéndose en las primeras tropas aliadas en llegar al corazón de París. Las campanas de todas las iglesias repicaron para anunciar la liberación.
Al día siguiente, 25 de agosto, el grueso de la 2.ª DB entró en la ciudad y se desataron combates contra los reductos alemanes. Leclerc estableció su puesto de mando en la estación de Montparnasse, donde esa misma tarde recibió la rendición del general Dietrich von Choltitz, comandante de la guarnición alemana de París. Von Choltitz había desobedecido la orden directa de Hitler de destruir la ciudad, pero fue la presión militar de la 2.ª DB la que precipitó la capitulación.
La liberación de París fue el momento culminante de la carrera de Leclerc y un acontecimiento de enorme simbolismo para Francia y el mundo. El 26 de agosto, De Gaulle encabezó un desfile triunfal por los Campos Elíseos acompañado por Leclerc y sus hombres, en una de las escenas más emotivas de toda la guerra.
De París a Estrasburgo: el juramento cumplido
Tras la liberación de París, Leclerc no se detuvo. La 2.ª DB continuó su avance hacia el este, combatiendo en Lorena y participando en la durísima campaña de los Vosgos durante el otoño de 1944. El 23 de noviembre, la división atacó Estrasburgo a través de un audaz avance por el paso de Saverne que tomó por sorpresa a los defensores alemanes.
Ese mismo día, los tanques de Leclerc entraron en Estrasburgo y la bandera francesa fue izada sobre la catedral. El juramento de Kufra, pronunciado tres años y medio antes en un remoto oasis del desierto libio por un oficial al mando de apenas unos centenares de hombres, se había cumplido. Leclerc envió un mensaje lacónico a De Gaulle: «Misión cumplida. Estoy en Estrasburgo».
La campaña no había terminado. En los meses siguientes, la 2.ª DB defendió Estrasburgo contra la contraofensiva alemana Nordwind y participó en las operaciones finales en Alemania, llegando hasta Berchtesgaden, el retiro alpino de Hitler, en mayo de 1945.
Posguerra, Indochina y muerte
Tras la rendición de Alemania, Leclerc representó a Francia en la ceremonia de capitulación japonesa a bordo del USS Missouri en la bahía de Tokio el 2 de septiembre de 1945. Poco después fue enviado a Indochina como comandante de las fuerzas francesas en el sudeste asiático, donde la situación era explosiva: el Viet Minh de Ho Chi Minh había proclamado la independencia de Vietnam.
Leclerc restableció inicialmente la autoridad francesa mediante operaciones militares, pero pronto comprendió que una solución puramente militar era imposible. Abogó por una solución negociada con los nacionalistas vietnamitas, una postura que chocó con la línea dura de otros mandos y del gobierno francés. En 1946 fue relevado y regresó a Francia, donde fue nombrado inspector de las fuerzas en el norte de África.
El 28 de noviembre de 1947, Philippe Leclerc de Hauteclocque murió en un accidente de aviación cerca de Colomb-Béchar, en Argelia, cuando su avión B-25 se estrelló durante una tormenta de arena. Tenía 45 años. Las circunstancias exactas del accidente nunca fueron completamente esclarecidas, lo que generó especulaciones que nunca se confirmaron.
Legado y reconocimientos
En 1952, Leclerc recibió a título póstumo la dignidad de mariscal de Francia, el rango militar más alto del país. Es uno de los pocos militares franceses del siglo XX en alcanzar esta distinción, reservada históricamente a los grandes capitanes de la nación.
Su legado trasciende lo puramente militar. Leclerc simboliza la Francia que no se rindió, la que eligió combatir cuando todo parecía perdido. Su trayectoria desde las arenas del Sáhara hasta las calles de París y las nieves de los Vosgos es una de las epopeyas más notables de la SGM. En Francia, numerosas calles, plazas, escuelas y cuarteles llevan su nombre, y la estación de Montparnasse —donde recibió la rendición de Von Choltitz— se llama oficialmente Gare Montparnasse - Bienvenüe, pero su explanada lleva el nombre del general.
La 2.ª División Blindada, heredera directa de su legado, sigue siendo una de las unidades más prestigiosas del ejército francés. El espíritu de Leclerc —audacia, determinación y negativa a aceptar la derrota— continúa inspirando a las fuerzas armadas francesas y a todos quienes estudian la historia de la SGM.