Karl Rudolf Gerd von Rundstedt fue el oficial de mayor rango y antigüedad de la Wehrmacht durante la SGM. Nacido en 1875 en el seno de una familia de la aristocracia prusiana con siglos de tradición militar, Von Rundstedt encarnó como pocos la vieja escuela del generalato alemán: profesional, conservador y profundamente escéptico ante el nacionalsocialismo, pero incapaz de oponerse abiertamente a Hitler. Su carrera durante el conflicto estuvo marcada por un patrón insólito: fue destituido y rehabilitado en tres ocasiones, lo que revela tanto su competencia como las contradicciones del mando alemán.

Formación prusiana y carrera temprana
Gerd von Rundstedt ingresó en el ejército imperial alemán en 1892 y sirvió como oficial de Estado Mayor durante la Primera Guerra Mundial. Su formación siguió el modelo clásico prusiano: academia militar, rotación entre puestos de mando y Estado Mayor, y una disciplina intelectual centrada en la doctrina de maniobra. Durante la República de Weimar ascendió de forma constante en el Reichswehr, el reducido ejército de cien mil hombres permitido por el Tratado de Versalles.
En 1938, con el grado de coronel general, Von Rundstedt se retiró del servicio activo tras un desacuerdo con el alto mando sobre la crisis de los Sudetes. Sin embargo, su retiro duró apenas unos meses. Cuando Hitler decidió invadir Polonia, el veterano general fue llamado de vuelta para comandar una de las formaciones clave del ataque.
Polonia 1939: el primer éxito
Von Rundstedt recibió el mando del Grupo de Ejércitos Sur para la invasión de Polonia en septiembre de 1939. Su jefe de Estado Mayor era Erich von Manstein, una combinación que resultaría decisiva también en la campaña siguiente. El Grupo de Ejércitos Sur tenía la misión de avanzar desde Silesia hacia Varsovia, envolviendo a las fuerzas polacas desde el suroeste.
La campaña de Polonia duró apenas cinco semanas. Von Rundstedt dirigió sus fuerzas con eficacia, coordinando el avance de las divisiones panzer con la infantería en un modelo de guerra relámpago que aún estaba en desarrollo. Su desempeño le valió el reconocimiento del alto mando y preparó el terreno para un papel aún más importante en la siguiente ofensiva.
Francia 1940: la obra maestra de Sichelschnitt
La Batalla de Francia de mayo-junio de 1940 representó el momento culminante de la carrera de Von Rundstedt. Al frente del Grupo de Ejércitos A, ejecutó el plan Sichelschnitt (corte de hoz), la audaz maniobra concebida por Manstein que atravesó las Ardenas con fuerzas blindadas para cortar en dos al ejército aliado.
El Grupo de Ejércitos A era la formación principal del ataque, con siete divisiones panzer concentradas en un frente estrecho. Mientras el Grupo de Ejércitos B atacaba Bélgica y los Países Bajos como señuelo, las columnas blindadas de Von Rundstedt cruzaron las Ardenas, consideradas impenetrables por los planificadores franceses, y alcanzaron el Canal de la Mancha en apenas diez días. Esta maniobra atrapó a la Fuerza Expedicionaria Británica y al grueso del ejército francés en una bolsa en torno a Dunkerque.
Un episodio controvertido de esta campaña fue la orden de detención ante Dunkerque, que permitió la evacuación de más de trescientos mil soldados aliados. Aunque tradicionalmente se ha atribuido esta decisión a Hitler, Von Rundstedt también apoyó la pausa para consolidar las líneas y dar descanso a las divisiones panzer antes del avance hacia el sur de Francia. Tras la victoria, Von Rundstedt fue ascendido a mariscal de campo en julio de 1940.
Barbarroja y la primera destitución
En junio de 1941, Von Rundstedt comandó el Grupo de Ejércitos Sur durante la Operación Barbarroja, la invasión de la Unión Soviética. Su sector abarcaba desde el sur de Polonia hasta el mar Negro, con el objetivo de conquistar Ucrania y sus recursos agrícolas e industriales.
La campaña en el sur fue más difícil que en el centro y el norte. Las fuerzas soviéticas opusieron una resistencia feroz, y las distancias eran enormes. Aun así, Von Rundstedt logró la espectacular victoria de Kiev en septiembre de 1941, una batalla de cerco que capturó más de seiscientos mil prisioneros soviéticos, la mayor bolsa de la historia militar.
Sin embargo, el avance se estancó ante Rostov del Don en noviembre de 1941. Cuando un contraataque soviético amenazó con envolver sus posiciones, Von Rundstedt ordenó una retirada táctica para establecer una línea defensiva más sólida en el río Mius. Hitler, obsesionado con no ceder ni un metro de terreno, rechazó la orden y exigió mantener la posición. Von Rundstedt respondió que si no se confiaba en su criterio, debían buscar otro comandante. Hitler aceptó la sugerencia y lo destituyó el 1 de diciembre de 1941.
Comandante en jefe del Oeste: primera etapa
La destitución no duró mucho. En marzo de 1942, Hitler nombró a Von Rundstedt Oberbefehlshaber West (OB West), comandante en jefe del frente occidental. Su misión era preparar las defensas de la Europa ocupada contra una posible invasión aliada. Era un puesto de enorme responsabilidad, pero en la práctica Von Rundstedt descubrió que su autoridad estaba severamente limitada por la estructura de mando nazi, donde múltiples cadenas de mando se superponían y las decisiones clave requerían aprobación directa de Hitler.
Durante 1942 y 1943, Von Rundstedt supervisó la construcción del Muro Atlántico, la línea de fortificaciones costeras que se extendía desde Noruega hasta la frontera española. Sin embargo, los recursos eran insuficientes y las prioridades cambiaban constantemente según la marcha de la guerra en otros frentes.
El debate sobre la defensa de Francia
La llegada de Erwin Rommel al teatro occidental a finales de 1943, como comandante del Grupo de Ejércitos B, introdujo un profundo desacuerdo estratégico que nunca se resolvió satisfactoriamente. Von Rundstedt y Rommel tenían visiones opuestas sobre cómo rechazar la invasión aliada.
Von Rundstedt defendía una estrategia de defensa en profundidad. Según su análisis, era imposible predecir el punto exacto del desembarco aliado a lo largo de miles de kilómetros de costa. Por tanto, proponía mantener las reservas panzer concentradas en el interior de Francia, listas para contraatacar en masa una vez identificado el punto de penetración principal. Esta aproximación seguía la doctrina clásica alemana de reserva móvil.
Rommel, por el contrario, insistía en que las reservas blindadas debían desplegarse cerca de la costa. Su experiencia en el norte de África le había enseñado que la superioridad aérea aliada haría imposible mover grandes formaciones blindadas por carretera una vez iniciada la invasión. Para Rommel, la batalla debía ganarse en las playas durante las primeras veinticuatro horas o no se ganaría en absoluto.
Hitler adoptó un compromiso desastroso: dividió las reservas panzer, asignando algunas a Rommel y reteniendo otras bajo control directo del OKW, lo que significaba que ni Von Rundstedt ni Rommel podían emplearlas sin permiso personal del Führer. Esta fragmentación del mando resultó fatal el Día D.
El Día D y la segunda destitución
Cuando los aliados desembarcaron en Normandía el 6 de junio de 1944, los temores de Von Rundstedt se materializaron. La Batalla de Normandía comenzó con las reservas panzer dispersas y paralizadas por la cadena de mando. Von Rundstedt solicitó autorización inmediata para mover las divisiones blindadas hacia las playas, pero Hitler dormía y su personal se negó a despertarlo. Cuando las órdenes llegaron, era demasiado tarde para un contraataque coordinado.
Durante las semanas siguientes, Von Rundstedt intentó gestionar una situación cada vez más desesperada. A finales de junio, cuando el jefe del Estado Mayor del OKW, Wilhelm Keitel, le preguntó por teléfono qué debían hacer, Von Rundstedt respondió con una frase que se ha hecho célebre: "¡Hacer la paz, idiotas!" (Macht Frieden, ihr Narren!). El 2 de julio de 1944 fue relevado del mando por segunda vez, reemplazado por el mariscal Günther von Kluge.
Las Ardenas y el ocaso
En septiembre de 1944, tras el fracaso de Von Kluge y su sucesor Walter Model en detener el avance aliado, Hitler volvió a llamar a Von Rundstedt como OB West. El viejo mariscal, que ya tenía sesenta y nueve años y una salud deteriorada, aceptó el puesto sin entusiasmo.
En diciembre de 1944, Hitler lanzó la ofensiva de las Ardenas, la Batalla de las Ardenas , conocida por los aliados como la Batalla del Bulge. Aunque el nombre oficial de la operación asociaba a Von Rundstedt con la ofensiva, el mariscal consideraba el plan una fantasía irresponsable. Creía que Alemania carecía de los recursos para alcanzar Amberes, el objetivo estratégico de Hitler, y propuso en su lugar una ofensiva limitada para estabilizar el frente. Hitler rechazó la alternativa.
La ofensiva fracasó, como Von Rundstedt había previsto. En marzo de 1945, cuando las fuerzas estadounidenses capturaron intacto el puente de Remagen sobre el Rin, fue destituido por tercera y última vez, reemplazado por Albert Kesselring.
Captura, juicio y muerte
El 1 de mayo de 1945, Von Rundstedt fue capturado por tropas estadounidenses en Bad Tölz, Baviera. Se encontraba enfermo y agotado. Fue trasladado a un campo de prisioneros en Gran Bretaña, donde permaneció varios años.
Aunque estaba en la lista de criminales de guerra que debían ser juzgados por el tribunal de Núremberg, su avanzada edad y su deteriorada salud —sufría problemas cardíacos graves— hicieron que los británicos aplazaran indefinidamente su procesamiento. Nunca llegó a ser juzgado formalmente. Fue liberado en 1949 por razones humanitarias y pasó sus últimos años en Hannover, donde falleció el 24 de febrero de 1953 a los setenta y siete años.
Estilo de mando y legado
Von Rundstedt representó el arquetipo del general prusiano de la vieja guardia: competente, metódico, reservado y profundamente convencional. No era un innovador táctico como Guderian ni un líder carismático como Rommel. Su fortaleza residía en la planificación operacional, la gestión de grandes formaciones y un juicio militar generalmente acertado.
Su relación con el nazismo fue ambigua. Despreciaba en privado a Hitler y a los líderes del partido, refiriéndose al Führer como "el cabo bohemio", pero nunca se opuso activamente al régimen. Participó en el tribunal de honor que expulsó del ejército a los conspiradores del 20 de julio de 1944, enviándolos al Tribunal Popular de Roland Freisler. Esta pasividad moral frente a los crímenes del nazismo empaña su reputación profesional.
Como estratega, su historial es mixto. Ejecutó brillantemente el plan Sichelschnitt en Francia en 1940, pero la concepción fue de Manstein. Su defensa del frente occidental en 1944 se vio saboteada por una estructura de mando disfuncional, pero su enfoque de reserva móvil probablemente habría sido más efectivo que el compromiso de Hitler si hubiera tenido autoridad plena. En el frente oriental demostró pragmatismo al ordenar la retirada de Rostov, una decisión que la historia ha reivindicado.
El patrón de destituciones y rehabilitaciones revela una verdad incómoda sobre la Wehrmacht: incluso sus generales más veteranos eran prescindibles cuando contradecían a Hitler, pero también irremplazables cuando la situación se deterioraba. Von Rundstedt fue, en definitiva, un profesional atrapado en un sistema que valoraba la obediencia por encima de la competencia, y que pagó el precio de servir a un régimen que nunca respetó pero tampoco tuvo el coraje de desafiar.