Erich von Manstein (1887-1973), nacido Fritz Erich von Lewinski, es considerado por muchos historiadores y militares como el estratega más brillante de la Wehrmacht durante la SGM. Fue el autor del audaz plan de invasión de Francia que derrotó al ejército francés en seis semanas, conquistó Sebastopol en una campaña magistral, salvó al frente sur alemán del colapso tras Stalingrado y dirigió la última victoria estratégica alemana en Járkov. Su relación con Hitler, marcada por la tensión entre el genio militar y la interferencia política, terminó con su destitución en marzo de 1944.

Retrato del mariscal de campo Erich von Manstein
Erich von Manstein, considerado el mejor estratega de la Wehrmacht Bundesarchiv / Felix Ring · CC BY-SA 4.0

Orígenes y formación

Nacido el 24 de noviembre de 1887 en Berlín, Fritz Erich von Lewinski fue adoptado de niño por el teniente general Georg von Manstein, un matrimonio sin hijos emparentado con su familia biológica. Creció en la aristocracia militar prusiana y fue educado en academias de cadetes, siguiendo un camino que lo llevaría inevitablemente al ejército.

Durante la Primera Guerra Mundial sirvió como oficial de estado mayor en los frentes occidental y oriental, siendo herido gravemente en noviembre de 1914. Su experiencia en la planificación de grandes operaciones le proporcionó las herramientas que aplicaría con devastador efecto dos décadas después.

En el período de entreguerras, Manstein ascendió en la estructura del Reichswehr y luego de la Wehrmacht, especializándose en planificación operativa. Era reconocido como uno de los oficiales más brillantes de su generación, aunque su temperamento directo y su tendencia a discutir las órdenes de sus superiores le granjearon enemigos.

El plan Manstein: la caída de Francia

La contribución más célebre de Manstein fue el plan operativo para la invasión de Francia en 1940. El plan original del estado mayor alemán (Fall Gelb) era un avance convencional a través de Bélgica, similar al Plan Schlieffen de 1914. Manstein consideraba que este plan era previsible y proponía una alternativa radicalmente diferente.

Su propuesta, conocida como el "golpe de hoz" (Sichelschnitt), consistía en lanzar el ataque principal a través de las Ardenas —una región montañosa y boscosa que los aliados consideraban intransitable para los blindados— con el grueso de las divisiones panzer. El objetivo era alcanzar el canal de la Mancha y cortar en dos a los ejércitos aliados, aislando a las fuerzas británicas y francesas en Bélgica.

El plan fue inicialmente rechazado por el alto mando, y Manstein fue "ascendido" al mando de un cuerpo de ejército para alejarlo del estado mayor, en una maniobra destinada a silenciarlo. Sin embargo, logró presentar su idea directamente a Hitler, quien la adoptó con entusiasmo.

La Operación Fall Gelb , ejecutada en mayo de 1940, siguió esencialmente el plan de Manstein y produjo una de las victorias más espectaculares de la historia militar. Francia cayó en seis semanas, un resultado que nadie —excepto quizá Manstein— había previsto.

La conquista de Crimea y Sebastopol

En septiembre de 1941, Manstein recibió el mando del 11.º Ejército, con la misión de conquistar la península de Crimea. La campaña demostró su maestría operativa. Con fuerzas relativamente limitadas, Manstein conquistó toda la península y luego emprendió el asedio de Sebastopol , la poderosa fortaleza naval soviética.

El sitio de Sebastopol , que duró de octubre de 1941 a julio de 1942, fue una operación de una complejidad extraordinaria. Manstein coordinó artillería pesada —incluyendo los gigantescos cañones Dora y Karl—, infantería, ingenieros y aviación en un asalto metódico contra una de las posiciones más fuertemente fortificadas del mundo. La caída de Sebastopol le valió el ascenso a mariscal de campo.

La crisis de Stalingrado

Tras Sebastopol, Manstein fue transferido al norte para dirigir el asedio de Leningrado, pero antes de poder iniciar la operación fue redirigido al sur para intentar rescatar al 6.º Ejército de Paulus, cercado en Stalingrado .

La Operación Tormenta de Invierno (Wintergewitter), lanzada en diciembre de 1942, fue el intento de Manstein de abrir un corredor hasta Stalingrado. Sus blindados avanzaron hasta 48 kilómetros de las líneas soviéticas antes de ser detenidos. Manstein solicitó a Paulus que intentara una ruptura del cerco para encontrarse con la fuerza de rescate, pero Paulus, siguiendo la orden de Hitler de no abandonar Stalingrado, se negó. El 6.º Ejército se rindió en febrero de 1943.

La contraofensiva de Járkov: obra maestra operativa

El momento más brillante de la carrera de Manstein llegó inmediatamente después del desastre de Stalingrado. En febrero de 1943, los soviéticos, envalentonados por su victoria, lanzaron una ofensiva masiva que amenazaba con colapsar todo el frente sur alemán. Las fuerzas soviéticas reconquistaron Járkov y avanzaron hacia el Dniéper, amenazando con cortar las líneas de comunicación del Grupo de Ejércitos Sur.

Manstein, resistiendo la presión de Hitler para defender cada centímetro de terreno, ejecutó una retirada elástica que atrajo a los soviéticos a una trampa. Cuando las puntas de lanza soviéticas se sobreextendieron y sus líneas de suministro se estiraron, Manstein lanzó un devastador contraataque con las divisiones panzer de las SS y del ejército regular.

La tercera batalla de Járkov (febrero-marzo de 1943) fue la última gran victoria estratégica alemana en el frente oriental. Manstein reconquistó Járkov y Bélgorod, destruyó varias formaciones soviéticas y estabilizó el frente. Fue una demostración magistral de guerra de maniobra defensiva que sigue siendo estudiada en las academias militares.

Kursk y la retirada

Tras Járkov, la línea del frente presentaba un enorme saliente soviético centrado en Kursk. Manstein propuso atacarlo antes de que los soviéticos se atrincheraran, pero Hitler retrasó la operación durante meses para esperar la llegada de nuevos tanques Panther y Tiger. El retraso permitió a los soviéticos construir el sistema defensivo más profundo de la historia.

La Operación Ciudadela , lanzada finalmente en julio de 1943, fracasó. Aunque Manstein consiguió penetrar significativamente las defensas soviéticas en el sector sur, Hitler canceló la operación cuando los aliados desembarcaron en Sicilia. Kursk marcó el fin definitivo de la capacidad ofensiva alemana en el este.

Durante el resto de 1943 y principios de 1944, Manstein dirigió una magistral serie de retiradas defensivas, disputando cada kilómetro al Ejército Rojo con habilidad táctica. Sin embargo, sus constantes solicitudes de libertad operativa —incluyendo la autorización para realizar retiradas estratégicas que Hitler prohibía— erosionaron progresivamente su relación con el Führer.

Destitución

El 30 de marzo de 1944, Hitler destituyó a Manstein, reemplazándolo por el general Walter Model, conocido por su obediencia incondicional. Hitler entregó personalmente a Manstein las Espadas de la Cruz de Caballero, la más alta condecoración militar del Reich, pero le dejó claro que su estilo de mando independiente ya no era tolerable.

Manstein no recibió otro mando durante el resto de la guerra. Se retiró a su finca y fue capturado por los británicos en mayo de 1945.

Posguerra y juicio

En 1949, Manstein fue juzgado por un tribunal militar británico en Hamburgo por crímenes de guerra cometidos bajo su mando en el frente oriental, especialmente en relación con el exterminio de judíos y prisioneros de guerra soviéticos en las zonas bajo su jurisdicción. Fue declarado culpable de varios cargos y condenado a 18 años de prisión, reducidos luego a 12.

Manstein fue liberado en 1953 por motivos de salud. Tras su liberación, sirvió como asesor del gobierno de Adenauer para la creación de la Bundeswehr, el nuevo ejército de Alemania Occidental. Publicó sus memorias, Victorias perdidas (Verlorene Siege), en 1955, un libro que presentaba una visión selectiva de su servicio militar y que fue criticado por omitir su conocimiento de las atrocidades cometidas en su zona de mando.

Legado

Erich von Manstein sigue siendo una figura profundamente ambivalente. Como estratega y comandante operativo, pocos generales de la SGM pueden comparársele. Su plan para la caída de Francia, su campaña de Crimea, la contraofensiva de Járkov y sus retiradas defensivas son estudios de caso en las academias militares de todo el mundo.

Sin embargo, su genio militar estuvo al servicio de un régimen criminal, y las pruebas documentales demuestran que Manstein conocía las matanzas de judíos y prisioneros de guerra que se perpetraban en las zonas bajo su mando, incluso si no las ordenó personalmente. Su intento de posguerra de presentarse como un soldado apolítico que simplemente cumplía su deber profesional ha sido cuestionado por los historiadores, que señalan su complicidad pasiva con los crímenes del régimen.

Manstein murió el 9 de junio de 1973 en Irschenhausen, Baviera, a los 85 años.