Eva Perón

Eva Perón “Evita” (1919-1952) fue primera dama de Argentina durante el primer mandato del presidente Juan Domingo Perón. Venerada en Argentina, se convirtió en un mito de la historia de la política mundial.

Eva Duarte de Perón, conocida como Evita Perón, nació en Los Toldos, provincia de Buenos Aires, Argentina, el 7 de mayo de 1919. Hija del matrimonio no oficial de Juan Duarte, terrateniente, y la costurera Juana Ibarguren.

De los cinco hijos de la pareja, fue la única que no fue reconocida legalmente por su padre, que murió en un accidente de coche cuando ella tenía cinco años.

A los 15 años, Eva decidió trasladarse a Buenos Aires, dejando su tranquila vida en el campo para cumplir su sueño de ser actriz.

Después de buscar trabajo en algunos teatros, consiguió aparecer en algunas portadas de revistas e interpretar pequeños papeles en radionovelas, hasta que se convirtió en la directora de un programa en el que recitaba versos y hablaba de artistas famosos. A los 16 años ya era una actriz popular.

En 1944, Argentina estaba en medio de un golpe militar que había tenido lugar el año anterior. Durante un acto artístico para recaudar fondos para las víctimas de un terremoto en la ciudad de San Juan, Eva conoció al coronel Juan Domingos Perón.

Perón fue Ministro de Guerra y Jefe de la Secretaría de Trabajo y Seguridad Social del gobierno de turno, donde ejerció una política dirigida a obtener beneficios para los trabajadores. Eva y Perón pronto comenzaron a tener una relación íntima y en 1945 ya vivían juntos.

Perón no tardó en llegar a la vicepresidencia e iniciar una campaña con los trabajadores para formar el Movimiento Obrero Peronista y llegar a la presidencia de la República.

Sus adversarios comenzaron a perseguirle, temiendo que se convirtiera en un dictador fascista. En octubre de 1945, Perón fue detenido por orden del presidente Edelmiro Farrell, provocando una revuelta popular.

Eva inició una campaña de movilización social que culminó el 17 de octubre, cuando miles de trabajadores, a los que llamó “descamisados”, ocuparon el centro de la capital argentina para exigir la liberación de Perón. Dos días más tarde es libre y poco después se casa con Eva, que firma como Eva Perón.

Evita y el peronismo

Con una exitosa campaña, en febrero de 1946 Perón fue elegido presidente con el apoyo de los trabajadores y los principales sindicatos del país, contando además con el liderazgo de Evita que fortaleció la figura de Perón.

La primera dama se hizo cargo de la Secretaría de Trabajo, donde llevó a cabo las acciones pertinentes para garantizar los derechos laborales, la protección de los niños, los ancianos y las mujeres en riesgo. En 1948 creó la Fundación Eva Perón, con el objetivo de ayudar a los necesitados, a la que se dedicó plenamente.

La popularidad de Eva Perón creció rápidamente. Su preocupación por la situación de las mujeres la llevó a fundar en 1949 el “Partido Peronista Femenino” y a promover medidas para una mejor integración de las mujeres en el mercado laboral.

Gracias a sus intervenciones, los trabajadores y los sectores marginados consiguieron mejorar sus condiciones de vida.

Por otro lado, Evita se convirtió en la dueña de casi todas las emisoras de radio y periódicos de Argentina. En 1951 provocó el cierre de un centenar de periódicos y revistas, entre ellos La Prensa, uno de los principales periódicos del país. Impidió la circulación de periódicos extranjeros, como Time, Newsweek y Life.

La muerte del mito Eva Perón

En 1951, año en que publicó su autobiografía “La razón de mi vida”, la Confederación General del Trabajo la nombró vicepresidenta de la República, pero Eva se negó a aceptar un cargo público, convencida de que la eficacia de su trabajo residía en su estrecha relación con el pueblo.

Tras descubrir que padecía una grave enfermedad, se retiró para recibir tratamiento, pero no pudo resistir el cáncer de útero.

Su muerte marcó el inicio de la decadencia del régimen peronista, que fue derrocado en 1955 por un golpe militar.

Para evitar las peregrinaciones a la tumba de la mítica Evita, los militares trasladaron su cuerpo a Italia y más tarde a España, donde Perón estaba exiliado.

En 1975, el gobierno argentino presidido por Isabel Martines de Perón, tercera esposa del general, envió los restos de Eva Perón a Argentina, que tras ser expuestos en la Casa Rosada, fueron trasladados al Cementerio de la Recoleta de Buenos Aires.

Eva Perón murió el 26 de julio de 1951 en Buenos Aires, Argentina.