Nancy Wake fue una de las figuras más extraordinarias de la SGM: una joven neozelandesa criada en Australia que se convirtió en la mujer más buscada por la Gestapo en la Francia ocupada. Apodada el Ratón Blanco (the White Mouse) por su asombrosa habilidad para escapar de las trampas enemigas, Wake pasó de ser periodista en París a líder de miles de guerrilleros maquis en el centro de Francia. Trabajó con la resistencia francesa desde los primeros días de la ocupación y fue reclutada por el Special Operations Executive (SOE) británico para coordinar sabotajes, organizar lanzamientos de armas y preparar el terreno para la liberación de Francia. Su valentía, su carisma y su capacidad operativa la convirtieron en una de las agentes más condecoradas de toda la guerra.

Primeros años y llegada a Europa
Nancy Grace Augusta Wake nació el 30 de agosto de 1912 en Roseneath, Wellington, Nueva Zelanda. Cuando tenía apenas dos años, su familia se trasladó a Sídney, Australia, donde creció en un hogar modesto. Su padre abandonó a la familia cuando Nancy era niña, lo que marcó profundamente su infancia y forjó en ella un carácter independiente y rebelde. A los dieciséis años se escapó de casa y encontró trabajo como enfermera, ahorrando lo suficiente para emprender el viaje que cambiaría su vida.
En 1932, con apenas veinte años, Nancy Wake viajó a Londres y después a París, donde se formó como periodista. Durante los años treinta trabajó como corresponsal para la agencia Hearst y varios periódicos, lo que le permitió recorrer Europa en un momento de creciente tensión política. En 1933, mientras cubría el ascenso del nazismo en Viena, presenció de primera mano la brutalidad de las camisas pardas contra los judíos. Aquella experiencia la marcó para siempre y sembró en ella una determinación inquebrantable de luchar contra el fascismo.
En 1937 conoció en Marsella al industrial francés Henri Fiocca, con quien se casó en 1939. La pareja se instaló en un elegante apartamento en Marsella, llevando una vida acomodada que se vería interrumpida por la invasión alemana de Francia en mayo de 1940. Cuando los nazis ocuparon el país y se estableció el régimen de Vichy, Nancy Wake decidió que no podía quedarse de brazos cruzados.
La ocupación y los primeros pasos en la resistencia
Tras la caída de Francia, Nancy Wake se involucró de inmediato en actividades de resistencia. Marsella, en la zona controlada por el gobierno de Vichy, se había convertido en un hervidero de actividad clandestina donde confluían refugiados, agentes aliados, prisioneros de guerra fugados y miembros de la resistencia que buscaban rutas de escape hacia España y el norte de África.
Wake comenzó trabajando como correo para la red de evasión del capitán Ian Garrow, un oficial escocés que organizaba la fuga de soldados aliados atrapados tras las líneas enemigas. Su papel era transportar mensajes y documentos falsos entre los distintos eslabones de la red, aprovechando su apariencia de mujer de la alta sociedad francesa para pasar los controles sin levantar sospechas. Poco a poco, sus responsabilidades crecieron. Empezó a acompañar personalmente a pilotos aliados derribados y a prisioneros fugados a través de rutas clandestinas hasta los Pirineos, donde guías contrabandistas los llevaban a España.
Cuando Garrow fue arrestado, Nancy Wake pasó a colaborar con Albert Guérisse (conocido como Pat O'Leary), quien amplió la red de evasión hasta convertirla en una de las más importantes de toda Francia. Wake se convirtió en una pieza clave de esta organización, utilizando el dinero de su marido para financiar operaciones, sobornar funcionarios y mantener casas seguras. Se estima que contribuyó a la fuga de más de mil soldados y aviadores aliados durante este periodo.
La Gestapo no tardó en notar la actividad de aquella mujer que se movía con tanta facilidad por todo el sur de Francia. La pusieron bajo vigilancia, intervinieron su teléfono y la siguieron. Fue entonces cuando le pusieron el apodo que la haría famosa: el Ratón Blanco (la Souris Blanche), porque cada vez que creían tenerla acorralada, desaparecía sin dejar rastro. La Gestapo llegó a ofrecer cinco millones de francos por su captura, convirtiéndola en la persona más buscada de su lista en Francia.
Huida a España y reclutamiento por el SOE
A finales de 1942, la situación se volvió insostenible. Los alemanes habían invadido la zona libre de Vichy tras el desembarco aliado en el norte de África, y las redadas de la Gestapo se intensificaron. La red de Pat O'Leary fue infiltrada y muchos de sus miembros fueron arrestados. Nancy Wake intentó huir a España con su marido Henri, pero él fue detenido en un control mientras ella lograba escapar.
La travesía hasta alcanzar la seguridad fue una odisea. Wake intentó cruzar los Pirineos en seis ocasiones antes de conseguirlo. Fue detenida por la policía de Vichy y pasó cuatro días en una celda antes de ser liberada gracias a la intervención de Patrick O'Leary. Finalmente, en junio de 1943, logró cruzar la frontera española a pie por los pasos de montaña pirenaicos y, desde allí, viajó a Gibraltar y después a Londres.
En la capital británica, Nancy Wake fue reclutada por el Special Operations Executive (SOE), la organización secreta creada por Churchill con la misión de «incendiar Europa» mediante sabotaje y subversión tras las líneas enemigas. Wake se incorporó a la sección F, responsable de las operaciones en Francia, y recibió un entrenamiento intensivo que incluía combate cuerpo a cuerpo, manejo de explosivos, códigos cifrados, salto en paracaídas, tácticas de guerrilla y uso de armas. Sus instructores quedaron impresionados por su aptitud física y su determinación. Uno de ellos la describió como «la mujer más femenina y la más letal que he conocido».
Durante su estancia en Londres, Wake recibió la devastadora noticia de que su marido Henri Fiocca había sido capturado por la Gestapo. Los nazis lo torturaron para que revelara el paradero de su esposa, pero Henri se negó a hablar. Fue ejecutado por los alemanes. Nancy no se enteraría de su muerte hasta después de la liberación de Francia, pero la sospecha de lo que podía haberle ocurrido la acompañó durante todo el resto de la guerra.
Salto sobre Francia: líder de maquis en Auvernia
La noche del 29 al 30 de abril de 1944, Nancy Wake saltó en paracaídas sobre la región de Auvernia, en el centro de Francia, junto con el mayor John Farmer y otros agentes del SOE. Su misión llevaba el nombre en clave de Freelance y tenía un objetivo claro: organizar, armar y coordinar a los grupos de maquis de la zona en preparación para el inminente desembarco aliado en Normandía.
El aterrizaje no fue sencillo. Su paracaídas se enredó en un árbol y uno de los maquisards que acudió a recibirla comentó que ojalá todos los árboles dieran frutos tan hermosos. Wake, con su característico sentido del humor, respondió que no debía confundir un fruto fácil de alcanzar con una mujer fácil. Esa mezcla de ingenio, dureza y carisma definió su relación con los guerrilleros franceses durante los meses siguientes.
Nancy Wake asumió el mando operativo de un grupo de aproximadamente 7.000 maquisards en la zona de Auvernia y el Macizo Central. Su papel era múltiple: coordinaba los lanzamientos de armas, municiones y suministros que la RAF enviaba desde Inglaterra; planificaba las operaciones de sabotaje contra las líneas de comunicación alemanas; entrenaba a los guerrilleros en el uso de explosivos y tácticas de emboscada; y servía de enlace entre los maquis y el cuartel general del SOE en Londres.
Uno de sus mayores logros fue la organización de los paracaidajes de armas. Wake coordinó docenas de lanzamientos nocturnos en los que aviones británicos arrojaban contenedores con ametralladoras Sten, rifles, granadas, explosivos plásticos y equipos de radio. Estos suministros transformaron a los maquis de grupos dispersos y mal armados en una fuerza guerrillera capaz de hostigar seriamente a las divisiones alemanas.
Hazañas y combates
Las semanas posteriores al desembarco en Normandía del 6 de junio de 1944 fueron las más intensas de la guerra para Nancy Wake. Mientras la Operación Overlord se desarrollaba en el norte, los maquis del centro de Francia multiplicaron sus acciones de sabotaje para impedir que las divisiones alemanas de reserva alcanzaran las playas normandas.
Wake lideró personalmente ataques contra convoyes alemanes, voladuras de puentes, cortes de líneas telefónicas y emboscadas en carreteras. En una de las acciones más arriesgadas, dirigió un asalto contra el cuartel general de la Gestapo en Montluçon junto con un grupo de maquisards. El ataque causó treinta y ocho muertos entre los alemanes y permitió la destrucción de documentos que contenían información sobre miembros de la resistencia.
En junio de 1944, una fuerza de 22.000 soldados alemanes lanzó un ataque contra las posiciones de los maquis en el Mont Mouchet, en el departamento de Cantal. Los guerrilleros resistieron durante varios días en combates feroces, pero finalmente se vieron obligados a replegarse ante la abrumadora superioridad numérica y de armamento del enemigo. Wake organizó la retirada y la dispersión de los grupos de maquis para evitar su aniquilación, reagrupándolos después en nuevas posiciones desde donde continuaron las operaciones de guerrilla.
Una de las hazañas más célebres de Nancy Wake tuvo lugar cuando los alemanes destruyeron los equipos de radio del grupo, cortando la comunicación con Londres. Sin radios no podían coordinar nuevos lanzamientos de armas ni recibir instrucciones. Wake decidió ir ella misma a buscar un operador de radio en otro sector. Recorrió más de 500 kilómetros en bicicleta a través de territorio controlado por los alemanes, atravesando múltiples puestos de control, en apenas setenta y dos horas. Al llegar, logró enviar un mensaje a Londres y restablecer la cadena de suministro. Cuando regresó, apenas podía caminar, pero las armas volvieron a fluir.
La liberación y el final de la guerra
A medida que avanzaba el verano de 1944 y las fuerzas aliadas progresaban desde Normandía y desde el sur de Francia tras el desembarco de Provenza en agosto, los maquis de Nancy Wake intensificaron sus operaciones. Participaron activamente en la liberación de varias ciudades de Auvernia, incluidas Vichy y Montluçon, cortando las rutas de retirada alemanas y capturando a miles de soldados enemigos.
Cuando la zona quedó liberada, Nancy Wake se trasladó a París. Allí descubrió la noticia que temía desde hacía meses: su marido Henri Fiocca había sido torturado y ejecutado por la Gestapo en 1943. La culpa por no haber podido salvarlo la acompañó durante el resto de su vida. En entrevistas posteriores, Wake declaró que nunca se perdonó haber sobrevivido mientras Henri murió por protegerla.
Al finalizar la guerra, Nancy Wake se convirtió en una de las mujeres más condecoradas del conflicto. Entre sus galardones figuraban la George Medal y la insignia de oficial de la Order of the British Empire del Reino Unido, la Médaille de la Résistance y tres veces la Croix de Guerre de Francia, la Medal of Freedom de Estados Unidos y, décadas más tarde, la Compañera de la Orden de Australia. Francia también la nombró Chevalier de la Légion d'honneur.
Vida posterior y legado
La posguerra no fue fácil para Nancy Wake. Intentó entrar en la política australiana, presentándose como candidata del Partido Liberal en las elecciones de 1949 y 1951, pero perdió en ambas ocasiones por un margen estrecho. Regresó a Londres, donde trabajó para el departamento de inteligencia del Ministerio del Aire británico.
En 1957 se casó con John Forward, un piloto de la RAF, y se estableció en Australia durante varios años antes de regresar a Londres. A lo largo de las décadas siguientes, Wake fue recibiendo reconocimientos de los gobiernos cuyas causas había servido, aunque durante mucho tiempo permaneció relativamente desconocida para el gran público. En 1985 publicó sus memorias, The White Mouse, que contribuyeron a difundir su historia.
Nancy Wake vivió sus últimos años en el Royal Star and Garter Home de Londres, una residencia para veteranos de guerra. Mantuvo hasta el final su carácter directo y su sentido del humor irreverente. Cuando le preguntaban sobre sus hazañas, solía restar importancia a su papel con frases como: «No fui una heroína. Solo hice lo que cualquiera habría hecho en mi lugar». Murió el 7 de agosto de 2011, a los noventa y ocho años. Siguiendo su voluntad, sus cenizas fueron esparcidas en la zona de Auvernia donde había luchado junto a los maquis franceses.
El legado de Nancy Wake trasciende su biografía individual. Junto a agentes como Virginia Hall , demostró que las mujeres desempeñaron un papel decisivo en las operaciones de espionaje y resistencia durante la SGM, un papel que durante décadas fue silenciado o minimizado por la historia oficial. Su historia ha inspirado novelas, documentales y películas, y su nombre permanece como símbolo de la resistencia contra la tiranía. El Ratón Blanco nunca fue atrapado.