Duško Popov fue uno de los agentes dobles más audaces y carismáticos de la SGM. Nacido en Serbia, este abogado cosmopolita fue reclutado por la Abwehr alemana como espía, pero en realidad trabajaba para el MI6 británico bajo el nombre en clave Tricycle. Su vida parecía sacada de una novela de espionaje: viajero incansable, políglota, seductor empedernido y jugador de casino, Popov se movía con soltura entre los círculos más selectos de Europa mientras transmitía información vital a los aliados. En 1941 viajó a Estados Unidos con un cuestionario de la Abwehr que contenía preguntas detalladas sobre las defensas de Pearl Harbor, una advertencia que el FBI de J. Edgar Hoover desestimó con consecuencias devastadoras. Su contribución a la operación Fortitude y al éxito del Día D fue notable, y su estilo de vida se considera una de las principales inspiraciones para el personaje de James Bond.

Retrato de Duško Popov, agente doble Tricycle
Duško Popov fotografiado en Nueva York en 1940, durante su misión para el MI6 y la Abwehr. National Archives and Record Administration · Dominio público

Primeros años y formación

Duško Popov nació el 10 de julio de 1912 en Titel, en el entonces Reino de Serbia (hoy parte de la provincia de Vojvodina, Serbia). Procedía de una familia acomodada: su padre, Milorad Popov, era un próspero comerciante e industrial que proporcionó a sus hijos una educación privilegiada. Duško creció en un ambiente cosmopolita, rodeado de distintas lenguas y culturas, lo que le otorgó desde joven una facilidad extraordinaria para los idiomas. Hablaba con fluidez serbio, alemán, francés, italiano e inglés.

Estudió derecho en la Universidad de Belgrado y posteriormente se trasladó a Alemania para completar su formación en la Universidad de Friburgo. Fue allí donde entró en contacto directo con el nazismo en ascenso. Lejos de sentirse atraído por la ideología, Popov desarrolló una profunda aversión hacia el régimen de Hitler. En Friburgo trabó amistad con un compañero de estudios llamado Johann Jebsen, apodado Johnny, un alemán de buena familia que compartía su rechazo al nazismo. Esta amistad resultaría decisiva en el futuro de Popov como espía.

Tras obtener su doctorado en derecho, Popov regresó a Yugoslavia, donde comenzó a ejercer como abogado y hombre de negocios. Su estilo de vida era el de un joven acomodado que disfrutaba de los placeres de la Europa de entreguerras: viajes, fiestas, casinos y una intensa vida social. Nada en su apariencia sugería que pronto se convertiría en uno de los agentes secretos más importantes de la guerra.

Reclutamiento por la Abwehr y el MI6

Cuando la SGM estalló en septiembre de 1939, la posición de Yugoslavia era delicada. El país intentaba mantener una neutralidad cada vez más difícil entre las presiones del Eje y los aliados. En este contexto, Johnny Jebsen, que se había unido a la Abwehr —el servicio de inteligencia militar alemán—, contactó con Popov para proponerle que trabajara como espía para Alemania. Jebsen, que despreciaba al régimen nazi, veía en su amigo un candidato ideal para infiltrarse en el aparato de inteligencia alemán y sabotearlo desde dentro.

Popov aceptó la propuesta, pero antes de ponerse al servicio de la Abwehr acudió a la embajada británica en Belgrado y ofreció sus servicios al MI6. Los británicos, más receptivos que lo que serían con otros voluntarios, reconocieron inmediatamente el potencial de tener un agente dentro de la inteligencia alemana y aceptaron. Así nació el agente doble Tricycle, nombre en clave que, según diversas fuentes, hacía referencia a su afición por las relaciones amorosas simultáneas con varias mujeres.

A partir de 1940, Popov comenzó a operar como agente doble. La Abwehr le asignó el nombre en clave Ivan y le encomendó misiones de espionaje en el Reino Unido y otros países aliados. Sin que los alemanes lo supieran, cada pieza de información que Popov les entregaba estaba cuidadosamente filtrada y manipulada por el MI6 y el MI5 como parte del sistema de doble cruz (Double Cross System), la sofisticada red de agentes dobles controlados que los británicos utilizaban para alimentar desinformación al enemigo.

Popov no trabajaba solo. Reclutó a su hermano Ivo y a varios amigos de confianza para crear una pequeña red de agentes que operaba en Yugoslavia y otros países europeos. Esta red, supervisada desde Londres, proporcionaba a la Abwehr una mezcla calculada de información verdadera (pero irrelevante) e información falsa (pero convincente), manteniendo así la credibilidad de Popov ante sus controladores alemanes.

La advertencia sobre Pearl Harbor

El episodio más controvertido y dramático de la carrera de Popov tuvo lugar en el verano de 1941. La Abwehr le encomendó una misión en Estados Unidos: debía establecer una red de espionaje en territorio norteamericano y recopilar información sobre las capacidades militares del país. Para esta misión, los alemanes le proporcionaron un cuestionario detallado con los objetivos de inteligencia que debía cumplir.

Popov examinó el cuestionario con atención y descubrió algo alarmante. Una parte desproporcionada de las preguntas se centraba en las defensas de la base naval de Pearl Harbor, en Hawái: disposición de los barcos, sistemas de defensa antiaérea, profundidad del puerto, ubicación de los depósitos de combustible y munición. Para un analista de inteligencia experimentado, la conclusión era evidente: alguien —muy probablemente Japón, aliado del Eje— estaba planificando un ataque contra Pearl Harbor y había pedido a Alemania que obtuviera información de reconocimiento.

Popov llegó a Nueva York en agosto de 1941 y se reunió con agentes del FBI para entregar el cuestionario y advertir sobre la amenaza. Sin embargo, el director del FBI, J. Edgar Hoover, desconfió profundamente de Popov. Hoover consideraba al serbio un personaje inmoral y poco fiable: su estilo de vida extravagante, sus aventuras amorosas y su afición al juego chocaban frontalmente con la mentalidad puritana del director del FBI. Hoover llegó a calificarlo de «playboy bohemio» y se negó a tomar en serio sus advertencias.

El FBI no solo ignoró la información sobre Pearl Harbor, sino que puso trabas constantes a Popov durante su estancia en Estados Unidos. Hoover consideraba que los agentes dobles eran herramientas poco fiables y se resistía a cooperar con la inteligencia británica. La relación entre Popov y el FBI se deterioró rápidamente.

El 7 de diciembre de 1941, Japón lanzó su devastador ataque a Pearl Harbor , que causó la muerte de más de 2.400 estadounidenses y arrastró a Estados Unidos a la guerra. La advertencia de Popov había sido desestimada. Años después, el propio Popov escribiría amargamente sobre este episodio en sus memorias, culpando a Hoover de haber ignorado una información que podría haber evitado, o al menos mitigado, la catástrofe.

Es necesario matizar, no obstante, que historiadores posteriores han debatido sobre el alcance real de la advertencia de Popov. Algunos sostienen que el cuestionario de la Abwehr, aunque sospechoso, no constituía una prueba inequívoca de un ataque inminente. Otros argumentan que, combinado con otras señales de inteligencia disponibles en aquel momento, debería haber sido tomado mucho más en serio. Lo que resulta innegable es que la desconfianza de Hoover hacia Popov impidió que la información fuera debidamente analizada.

Operaciones en Europa y la red Tricycle

Tras su frustrante experiencia en Estados Unidos, Popov regresó a Europa en 1942, donde reanudó sus actividades como agente doble bajo el control directo del MI5 británico. El sistema de doble cruz lo integró plenamente en sus operaciones de desinformación, y Popov se convirtió en uno de los agentes más valiosos de la red.

Su principal ventaja era la confianza ciega que la Abwehr depositaba en él. A pesar de las sospechas que algunos oficiales alemanes albergaban ocasionalmente, los controladores de Popov en la inteligencia alemana defendían su fiabilidad. Johnny Jebsen, que seguía dentro de la Abwehr, protegía a su amigo desde dentro, desviando cualquier investigación que pudiera comprometerlo.

Popov operaba desde Lisboa, ciudad neutral que se había convertido en el principal escenario del espionaje durante la guerra. Allí se cruzaban agentes de todos los bandos en un ambiente de intrigas, lujo decadente y tensión constante. Popov se movía con naturalidad en este mundo: frecuentaba los mejores hoteles, los casinos y los círculos diplomáticos, manteniendo siempre su cobertura de hombre de negocios adinerado.

Sin embargo, su trabajo no estaba exento de riesgos mortales. En 1944, la Abwehr arrestó a Johnny Jebsen, sospechoso de deslealtad. El MI5 temió que bajo tortura Jebsen revelara la verdadera identidad de Popov como agente doble, lo que habría puesto en peligro no solo su vida sino toda la operación de desinformación previa al Día D. Jebsen fue enviado a un campo de concentración, donde probablemente fue ejecutado. Popov vivió el resto de la guerra con la angustia de no saber si su amigo lo había delatado y si los alemanes vendrían a por él.

Operación Fortitude y el Día D

La contribución más importante de Popov al esfuerzo bélico aliado se produjo en el marco de la operación Fortitude , el elaborado plan de engaño diseñado para ocultar el verdadero lugar del desembarco aliado en Francia. Fortitude era una pieza esencial de la operación Overlord , y los agentes dobles del sistema de doble cruz fueron sus herramientas principales.

Popov trabajó en coordinación con otros agentes dobles, entre ellos el español Juan Pujol García (Garbo) , para convencer al alto mando alemán de que la invasión aliada tendría lugar en el Paso de Calais y no en Normandía. Mientras Garbo operaba desde Londres con su extensa red de subagentes ficticios, Popov alimentaba la desinformación desde el continente, aportando informes que corroboraban la misma narrativa falsa desde una fuente aparentemente independiente.

La convergencia de múltiples agentes dobles proporcionando la misma información errónea resultó devastadoramente eficaz. El alto mando alemán, y en particular Hitler, se convenció de que Calais era el objetivo principal y mantuvo poderosas divisiones Panzer en reserva al norte de Francia, esperando un desembarco que nunca llegaría. Cuando las tropas aliadas desembarcaron en las playas de Normandía el 6 de junio de 1944, en la batalla de Normandía , los alemanes siguieron creyendo durante semanas que se trataba de una maniobra de distracción y que el ataque real aún estaba por llegar a Calais.

La contribución de Popov a Fortitude, junto con la de Garbo y otros agentes del sistema de doble cruz, es considerada por los historiadores como una de las operaciones de desinformación más exitosas de la historia militar. Su papel fue decisivo para que miles de soldados aliados pudieran establecer una cabeza de playa en Normandía sin enfrentarse a toda la potencia defensiva alemana concentrada en un solo punto.

La inspiración de James Bond

Uno de los aspectos más fascinantes del legado de Popov es su supuesta conexión con el personaje de ficción más famoso del espionaje: James Bond. Ian Fleming, el creador de 007, trabajó durante la SGM como oficial de inteligencia naval y tuvo conocimiento directo de las operaciones del sistema de doble cruz.

Según múltiples fuentes, Fleming coincidió con Popov en el Casino Estoril de Lisboa en 1941. La leyenda cuenta que Fleming presenció cómo Popov realizaba una apuesta espectacular en la mesa de baccarat, apostando una suma enorme para intimidar a un agente enemigo. Este episodio habría inspirado la célebre escena del Casino Royale, la primera novela de James Bond publicada en 1953.

Más allá de esta anécdota concreta, el estilo de vida de Popov encajaba perfectamente con el prototipo del espía glamuroso que Fleming inmortalizaría en su ficción: un hombre atractivo, cosmopolita, amante del lujo, seductor irresistible, jugador audaz y capaz de mantener la sangre fría en las situaciones más peligrosas. El propio Popov alimentó esta conexión en sus memorias, publicadas en 1974 con el título Spy/Counterspy, donde narraba sus aventuras con un estilo que oscilaba entre el informe de inteligencia y la novela de acción.

No todos los historiadores aceptan que Popov fuera la inspiración principal de Bond. Otros candidatos incluyen al agente serbio Dusan Biber Popov (sin parentesco) o al propio Fleming. Lo más probable es que James Bond sea un personaje compuesto, inspirado en varios agentes reales que Fleming conoció durante la guerra, pero la figura de Duško Popov ocupa un lugar destacado entre esas posibles influencias.

Posguerra y legado

Tras el fin de la guerra en 1945, Popov se retiró del espionaje y se estableció en el sur de Francia, donde retomó su vida como hombre de negocios. Se casó con una ciudadana francesa de origen sueco y llevó una existencia relativamente discreta en comparación con sus años como agente doble.

Los gobiernos británico y yugoslavo reconocieron su contribución al esfuerzo bélico. El Reino Unido le concedió la Orden del Imperio Británico (OBE) por sus servicios durante la guerra, un reconocimiento notable para un ciudadano extranjero. Sin embargo, como ocurrió con muchos agentes del sistema de doble cruz, los detalles de sus operaciones permanecieron clasificados durante décadas.

Popov rompió parcialmente ese silencio en 1974 con la publicación de sus memorias. El libro generó un considerable interés mediático, especialmente por la revelación de la advertencia sobre Pearl Harbor y la conexión con James Bond. Sin embargo, también suscitó controversia: algunos antiguos compañeros de inteligencia lo acusaron de exagerar su papel, mientras que otros confirmaron la esencialidad de su contribución.

Duško Popov falleció el 10 de agosto de 1981 en Opio, un pueblo de la Costa Azul francesa, a los 69 años. Con el paso del tiempo y la desclasificación progresiva de documentos de inteligencia, su figura ha sido rehabilitada y valorada en su justa dimensión. Hoy se le reconoce como uno de los agentes dobles más importantes de la SGM, un hombre cuya audacia, inteligencia y sangre fría contribuyeron significativamente a la victoria aliada. Su historia demuestra que, en la guerra de las sombras, un solo individuo en el lugar adecuado podía cambiar el curso de los acontecimientos.