El espionaje fue un arma invisible pero decisiva en la Segunda Guerra Mundial. Agentes dobles, redes clandestinas, operaciones de desinformación y servicios secretos como el SOE británico y la OSS estadounidense operaron en la sombra para obtener información vital y sabotear al enemigo. Muchos de estos agentes trabajaron en completa soledad, sabiendo que la captura significaba la tortura y la muerte.
La guerra en las sombras
Los servicios de inteligencia de la SGM alcanzaron un grado de sofisticación sin precedentes. El MI5 y el MI6 británicos lograron uno de los mayores éxitos del espionaje moderno al convertir a prácticamente todos los agentes alemanes en suelo británico en agentes dobles mediante el sistema XX (Doble Cruz). Juan Pujol García, nombre en clave Garbo, fue quizá el agente doble más importante de la guerra: su red ficticia de informadores convenció a los alemanes de que el desembarco aliado se produciría en Calais y no en Normandía. Dusko Popov, conocido como Triciclo, proporcionó inteligencia crucial desde dentro de la Abwehr alemana.
En el otro extremo del mundo, Richard Sorge, un espía soviético infiltrado en la embajada alemana en Tokio, transmitió la información de que Japón no atacaría a la URSS, permitiendo a Stalin trasladar divisiones siberianas para la defensa de Moscú. La Orquesta Roja operó como red de espionaje soviético en el corazón de la Europa ocupada. Mujeres como Virginia Hall, Nancy Wake y Noor Inayat Khan desempeñaron papeles extraordinarios como agentes del SOE en la Francia ocupada, organizando redes de resistencia y sabotaje a riesgo de sus vidas. Los Cinco de Cambridge filtraron secretos británicos a Moscú durante décadas.
Espías que encontrarás en esta sección
Esta sección reúne las biografías de los espías y agentes secretos más notables de la SGM: desde Garbo y Popov hasta Sorge, Virginia Hall, Nancy Wake y la Orquesta Roja. Cada artículo desvela las misiones, los riesgos y el impacto de quienes libraron la guerra más secreta del conflicto.