Indigènes / Days of glory

Indigènes / Days of glory es reflejo del bien contra el mal, en blanco y negro, sin ningún matiz de gris. La gran mayoría de los espectadores de películas, e incluso la gran mayoría de los seres humanos de la época, tienden a pensar en la guerra de esta manera. Tiene que haber un bueno y un malo, una fuerza a la que apoyar y otra a la que animar.

En ninguna guerra ha prevalecido más esta forma de pensar que en la Segunda Guerra Mundial, que fue la mayor cruzada contra el mal que ha visto el mundo moderno, según a quién preguntes.

Ahí está la verdad oculta de la guerra contra el nazismo, los buenos no siempre fueron buenos y los malos no siempre fueron malos. Algunas películas presentan esta verdad en forma de ambigüedad, pero rara es la película que presenta la gran verdad oculta de la guerra moderna más fácilmente etiquetada desde la perspectiva de que los buenos eran bastante malos.

Es importante que Indigènes / Days of glory cuente con un sólido reparto principal, y así es. Los protagonistas de Indigènes / Days of glory deben encajar en ciertos tipos y, al mismo tiempo, hacer valer la tesis que Rachid Bouchareb quiere exponer sobre la injusticia francesa hacia sus propios soldados no nativos.

Jamel Debbouze, Samy Naceri, Roschdy Zem, Sami Bouajila y Bernard Blancan ofrecen interpretaciones auténticas y atractivas como soldados que representan a Francia, con todas sus verrugas.

Algunos sólo quieren ser soldados, otros quieren ser los mejores soldados que puedan ser, uno está harto de todo y sólo quiere ganar dinero, mientras que otro busca el amor.

Es cierto que todos interpretan tipos específicos, pero el tema y sus interpretaciones elevan esos tipos a algo más. Puedo decir sinceramente que me involucré en cada segundo que pasé con los soldados de Indigènes / Days of glory.

Hay muchas similitudes entre Indigènes y otra película de la Segunda Guerra Mundial que me gusta bastante, Salvar al soldado Ryan. El desenlace que les espera a los soldados de Indigènes en una ciudad francesa aislada es casi exactamente igual al que les espera a los soldados estadounidenses al final de Salvar al soldado Ryan.

La forma en que se desarrolla la acción también es muy similar, aunque a una escala mucho más pequeña e íntima. Si el director y el coguionista, el ya mencionado Sr. Bouchareb, no hubieran unido a su película la tesis de la injusticia dentro de sus propias filas, sería fácil llamar a Indigènes / Days of glory un timo de Salvar al soldado Ryan.

Pero la diferencia clave es que Salvar al soldado Ryan interpreta sus momentos finales como tristemente poéticos y triunfantes, mientras que Indigènes / Days of glory interpreta esos mismos momentos y latidos como tristemente melancólicos, trágicos y derrotistas. Las dos películas adoptan el mismo estilo de filmación y casi el mismo escenario exacto, pero Indigènes adopta un enfoque mucho más pesimista y lo consigue.

Otra forma en la que el Sr. Bouchareb triunfa es en su forma de filmar las escenas de acción que se encuentran en Indigènes. Son de una escala mucho menor que la mayoría de las películas de la Segunda Guerra Mundial que he cubierto en este maratón, pero están tan bien filmadas y montadas como cualquiera de las secuencias de acción más grandes y rimbombantes que encontrarás en otras películas de guerra, o de acción en realidad.

No parece que estén diseñadas de forma intrincada, pero sin duda lo están y eso brilla en cada movimiento de cámara a través del campo de batalla. La secuencia final, en particular, es una pieza de bravura en el cine de acción, algo que no esperaba de esta película, y no tengo miedo de admitirlo.

Hay momentos en los que Indigènes va demasiado lejos con sus actores, bueno, más concretamente con sus historias. Bouchareb se esfuerza por conseguir un momento aquí y otro allá que está demasiado en la nariz o es demasiado sentimental, pero incluso esos momentos son perdonables.

Indigènes / Days of glory tiene algo que decir, y lo que tiene que decir no sólo es importante, sino también conmovedor. Es triste, conmovedor y frustrante ver cómo los soldados africanos y árabes son tratados por los franceses. Es cierto que las balas alemanas no eligen a quién matar.

Si los franceses se hubieran tomado esto a pecho y hubieran creído realmente en el mensaje de igualdad que propugnaban. Pero no lo hicieron y, por lo que sé, todavía no han decidido reconocer las contribuciones que las tropas coloniales hicieron al esfuerzo bélico.

Lo único bueno que ha salido de ese escenario, que yo sepa, es el indigenismo, y aunque sea hueco, al menos se permite al mundo escuchar esta historia y verla hecha con calidad.