Evasión o victoria

Justo un año antes del histórico Mundial de 1982, en el que la selección italiana triunfó contra todo pronóstico, John Huston dirigió la película futbolística por excelencia, Evasión o victoria.

Con un excelente reparto, en el que se mezclan actores de alto nivel (Sylvester Stallone, Michael Caine y Max von Sydow) y estrellas del fútbol como Pelé, Bobby Moore, Osvaldo Ardiles y Paul Van Himst, el director estadounidense creó un inolvidable partido de fútbol.

En este partido, en un cruce entre el deporte y la historia, un grupo de prisioneros nazis se encuentra jugando por su honor y su libertad contra un grupo de soldados y jerarcas alemanes. La historia se basa libremente en el histórico enfrentamiento a muerte, que realmente tuvo lugar en 1942 entre alemanes y ucranianos.

Evasión o victoria es una emocionante intersección de deporte e historia en uno de los partidos de fútbol más famosos de la historia del cine

Nos encontramos en un campo de prisioneros en suelo francés, donde el comandante Karl Von Steiner (Max von Sydow), antiguo futbolista de la selección alemana, al reconocer entre los prisioneros al antiguo futbolista inglés John Colby (Michael Caine), tiene la idea de organizar un partido de fútbol entre una selección de soldados alemanes de una base cercana y otra de prisioneros aliados.

Colby acepta el reto, sabiendo que tiene en sus manos a excelentes jugadores como Luis Fernández (Pelé), Terry Brady (Bobby Moore), Carlos Rey (Osvaldo Ardiles) y Robert Hatch (Sylvester Stallone), un canadiense sin experiencia futbolística pero con unas habilidades naturales cristalinas como portero.

Hatch es también la persona a través de la cual los aliados se ponen en contacto con la Resistencia para organizar la huida de los jugadores durante el intervalo del partido. Mientras tanto, los alemanes pusieron en marcha su maquinaria propagandística, desviándose del concepto original del comandante Von Steiner y cargando el partido de significado extradeportivo.

En un estadio plagado de efigies nazis pero lleno de espectadores franceses cercanos a ellos, los jugadores aliados tendrán que luchar por la supervivencia y su dignidad en una batalla de infarto.

Un maestro del cine como John Huston (entre sus otras obras destacan las seminales El misterio del halcón y El tesoro de Sierra Madre) dirige una película de reducido alcance artístico y con un guion a veces forzado y excesivamente bonachón, pero que se apoya mucho en las emociones y en la fuerza de algunas escenas ambientadas en el campo, que no pueden dejar indiferentes a los amantes del fútbol.

Es difícil no emocionarse con la presencia escénica y el carisma de leyendas del deporte como Pelé y Bobby Moore, o con el virtuosismo de un equilibrista como Osvaldo Ardiles, cuyas jugadas, junto con las sólidas interpretaciones de los protagonistas Michael Caine, Sylvester Stallone y Max von Sydow, hacen que sea fácil pasar por alto algunas de las simplificaciones y exageraciones de la trama.

El partido entre los alemanes y la selección aliada ocupa, obviamente, gran parte de Escape to Victory, convirtiéndose en el clásico enfrentamiento entre el bien y el mal y en el centro de la narración, ofreciendo además algunas imágenes muy impactantes como las de las gradas de un campo de fútbol totalmente cubiertas de esvásticas ante la mirada petulante de los jerarcas nazis.

Desde el punto de vista de la dirección, John Huston no se entrega a ningún virtuosismo particular, pero es sin embargo eficaz tanto en sus tomas de lo que ocurre en el campo, siempre claras y realistas, como en lo que ocurre fuera, deteniéndose a menudo en los rostros de los protagonistas y en particular en el personaje de Max von Sydow.

Este último presta su rostro y habilidad a la figura de un militar atormentado, en parte asqueado por las acciones de su nación, probablemente el personaje más complejo y acertado de la película.

Entre las previsibles heroicidades de Sylvester Stallone (se rumorea que el actor llegó a pedir a la producción que su personaje marcara un gol arrancando con el balón en el pie desde su propia portería) y el preciosismo técnico de los jugadores profesionales, se llega a un final consolador pero no por ello menos acertado, metáfora de la derrota de una de las mayores lacras de la historia de la humanidad, el nazismo.

Escapar a la victoria Pelé A pesar de sus defectos y su previsibilidad, Evasión o victoria sigue representando un pequeño culto para los aficionados al fútbol, así como una de las películas deportivas más apreciadas y celebradas por el público.

La ausencia de términos técnicos futbolísticos y la universalidad de los temas que trata la convierten en una película apta incluso para los no iniciados, que sin embargo podrán conmoverse y empatizar con una historia de libertad, orgull