El niño con el pijama de rayas

Ambientada durante la Segunda Guerra Mundial en la Alemania nazi, El niño con el pijama de rayas cuenta la historia de Bruno (Asa Butterfield), un niño de 8 años hijo de un militar (David Thewlis).

Bruno vive con sus padres en Berlín, donde lleva una vida aparentemente normal y feliz. La rutina del niño cambia por completo cuando su padre es ascendido y se convierte en comandante de un campo de concentración nazi.

Con el nuevo puesto, Bruno, su hermana (Amber Beattie) y su madre (Vera Farmiga) se ven obligados a trasladarse al nuevo lugar de trabajo de su padre, dejando atrás a amigos y familiares en Berlín. Al niño no le gusta la idea de tener que dejarlo todo, pero sus padres intentan animarle diciendo que la nueva residencia será agradable.

Al llegar al lugar, lo que Bruno encuentra es una casa aislada, donde no hay mucho que hacer. Cansado de hacer las mismas actividades todos los días, el niño decide explorar la casa y su jardín.

Poco a poco, descubre la presencia de otros seres humanos en la región, judíos encarcelados y esclavizados en las cercanías. Todos sus “vecinos” llevan ropa de rayas azules que Bruno llama pijama. El personaje no entiende realmente en qué trabaja su padre, lo único que sabe es que su genitor cumple una función importante para el país.

Los problemas empiezan a surgir cuando Bruno decide investigar una zona situada detrás de una verja en el lateral de la casa. Impedido por su madre de jugar en ese lugar, el niño decide ir allí, escondido, a través de una pequeña ventana y por un corto tramo de bosque. Bruno se dirige al campo de concentración judío.

Allí, el protagonista conoce a Shmuel (Jack Scanlon), un niño judío, también de ocho años. Aunque están separados por una alambrada, los dos se hacen rápidamente amigos. Al ser el único niño que ha conocido en los alrededores de su nuevo hogar, Bruno visita a Shmuel constantemente. Poco saben los dos del enorme peligro de esta amistad…

A pesar de tratar un tema pesado, el largometraje se desarrolla de forma ligera y tiene un final conmovedor. Estrenada en 2008, El niño con el pijama de rayas fue dirigida por Mark Herman, y su narración se inspiró en el libro del mismo nombre, escrito por John Boyne.

¿Cómo ver la guerra a través de los ojos de un niño? Este es el punto culminante de la película que retrata las atrocidades cometidas en la Alemania nazi desde el punto de vista de Bruno, un niño de sólo ocho años.

La verdad es que Bruno no entiende el rumbo que está tomando su país (y no muestra mucho interés en querer saberlo), sólo quiere compañía para pasar sus días en su nuevo y aburrido hogar.

La serenidad e inocencia del niño es capaz de superar todos los prejuicios y atrocidades que el ser humano es capaz de hacer a sus semejantes.

Con buenas interpretaciones y una narración bien contada, El niño con el pijama de rayas es una película que nos hace reflexionar sobre el valor de la empatía que debemos tener con los demás. Aunque adopta un enfoque desenfadado del holocausto, el largometraje también consigue ser extremadamente trágico cuando es necesario.