El instante más oscuro

La película El instante más oscuro (Darkest Hour), se desarrolla en las primeras semanas de liderazgo de Winston Churchill en su país durante la Segunda Guerra Mundial.

Ingenioso, brillante y tremendo, Churchill es un hombre que, a la edad de 65 años, parece incapaz de desempeñar el papel de Primer Ministro, con la oposición de su propio partido, especialmente en un contexto europeo desesperado, con los alemanes a las puertas y el ejército británico varado en Dunkerque.

El director británico Joe Wright, cuyos créditos incluyen obras literarias como Orgullo y prejuicio (2005) y Anna Karenina (2012), se inspira en este El instante más oscuro – Darkest Hour en una historia biográfica real de un episodio crucial en la vida de Winston Churchill.

En 1940, Gran Bretaña estaba al borde del precipicio, Hitler había conquistado gran parte de Europa y Francia se preparaba para rendirse. El primer ministro británico Chamberlain, considerado incompetente, se vio obligado a dimitir: se necesitaba un nuevo sustituto.

Durante una cena, algunos miembros del partido están a favor del Secretario de Asuntos Exteriores, Lord Halifax (Stephen Dillane), pero éste piensa que, dada la difícil situación, no es el momento de presentarse como Primer Ministro.

Mientras tanto, Elizabeth Layton (Lily James) comienza su primer día de trabajo como secretaria de Winston Churchill (Gary Oldman). Churchill recibe una llamada del embajador francés informándole de que las tropas alemanas ya han invadido Holanda y Bélgica.

Poco después es invitado por el rey Jorge VI (Ben Mendelsohn), que no está muy entusiasmado con la elección de Churchill, pero Chamberlain dice que, aunque todo el mundo tiene miedo, Churchill es el único que cuenta con el apoyo total de la oposición. Así que el Rey le ofrece oficialmente el puesto de Primer Ministro.

La película nos recuerda que no todo el mundo estaba precisamente contento de seguir al nuevo Primer Ministro con su cigarro siempre encendido y sus modales poco convencionales. Sus enemigos en este momento no parecen ser Hitler y Mussolini, sino el viejo ex-Chamberlain y el pacifista Lord Halifax, que luchan por conseguir un acuerdo de neutralidad con los nazis, planeando hacer estallar el gobierno y la posición si Churchill no acepta.

El Primer Ministro se encontrará luchando en dos frentes con esta espinosa situación en la que los enemigos están en casa, pero también fuera, a pocos kilómetros, divididos sólo por el Canal de la Mancha, incluso tratando de mentir a la nación que los británicos ganarán.

Mientras tanto, miles de hombres están atrapados en la playa de Dunkerque, Churchill pedirá ayuda a los americanos con una llamada telefónica a Roosevelt, pero esta ayuda será denegada, la única solución es enviar a los civiles con sus barcos y salvar a los soldados.

Churchill, a pesar de la opinión contraria de los demás parlamentarios, insistirá en la línea dura de la guerra contra Alemania. Antes de anunciar su discurso para intentar que se apruebe su idea, de camino a Westminster, se tomó en serio las palabras del rey que le dijo que se reuniera con el pueblo y escuchara su opinión.

Se encontrará luchando por subir al metro entre las miradas atónitas y sorprendidas de la gente corriente que no puede creer lo que ven sus ojos, al encontrarse cara a cara con el propio Primer Ministro. Hablará con ellos, en cierto modo, tratando de tomar el pulso a la situación, quizás el momento más emotivo de la película, encontrando la confirmación en su línea de luchar a toda costa para evitar la invasión de los nazis.

El instante más oscuro debería verse junto con Dunkerque, de Christopher Nolan, ya que transcurre en paralelo al acontecimiento histórico, es cierto que esta película es menos ambiciosa que la de Nolan, centrada por completo en la actuación de Oldman, maquillado eficazmente para que parezca casi imposible de reconocer, hasta el punto de que fue nominado al mejor maquillaje en los Óscar de 2018 y consiguió un Globo de Oro al mejor actor.

Gran parte de la película se centra en la oratoria política, la intriga, la importancia de la retórica y los discursos eficaces para elevar al pueblo y a los propios políticos “Movilizó la lengua inglesa y la envió a la batalla” se dice en una línea final. Esto, en cierto modo, puede aburrir al espectador en una película que dura más de dos horas y que presenta muy pocas escenas bélicas.

Un cierto estatismo teatral se alivia con algunos agradables interludios en los que vemos a su esposa Clemmie/Kristin Scott Thomas llamándole “mi cerdito” e intentando apoyarle en los momentos difíciles.

También veremos a Elizabeth, su secretaria personal, mecanografiando sus discursos y siendo escoltada por Churchill a las habitaciones femeninas prohibidas del búnker, mientras los agregados estratégicos coordinan las acciones de la guerra.

Y todo ello con algunos momentos de emoción cuando Elizabeth muestra la foto de su hermano muerto en Francia, ante lo cual Churchill se siente en cierto modo culpable, obligado a enfrentarse con angustia a las horas más oscuras y duras de su vida, logrando cambiar para siempre el curso de la historia contemporánea.

La película tuvo 6 nominaciones en los Oscars 2018. Gary Oldman fue galardonado con el Globo de Oro 2018 al mejor actor de drama y con el Oscar 2018 al mejor actor protagonista y al mejor maquillaje.