Cuando el amor te toca

Cuando el amor te toca: Amma Asante afronta una historia de amor interracial en el infierno nazi. Tras dos dramas raciales imperiales británicos, Amma Asante se adentra en las postrimerías del Tercer Reich con una precaria pero decidida historia de una peligrosa pasión entre la “bastarda de Renania” Leyna (Amandla Stenberg) y el recluta de las Juventudes Hitlerianas Lutz (George MacKay).

Con Belle, de 2013, Amma Asante pareció embarcarse en un proyecto de exploración de episodios no reconocidos de la historia negra en hábiles y elegantes dramas. El arco continuó con A United Kingdom, de 2016, y nos lleva a Cuando el amor te toca, su película más ambiciosa, y que ya ha sido objeto de cierta controversia inicial.

Esta es la historia de dos amantes catastróficos que se encuentran en Berlín en 1944. Lenya (Amandla Stenberg) es una adolescente alemana birracial, hija de una madre aria blanca (Abbie Cornish) y de un soldado senegalés, que se conocieron durante la Primera Guerra Mundial cuando él formaba parte del ejército de ocupación francés.

El chico del que se enamora es Lutz (George MacKay), hijo de un oficial nazi (Christopher Eccleston) y miembro entusiasta de las Juventudes Hitlerianas, que ansía ser enviado al frente para luchar.

Cuando se publicaron en Internet imágenes de la pareja protagonista, Cuando el amor te toca fue acusada a priori de romantizar el fascismo. Es una afirmación infundada: esta película expone no sólo la enormidad del Holocausto, sino la insidiosa mecánica de los prejuicios.

A diferencia de los anteriores largometrajes de Asante, Cuando el amor te toca no se basa en hechos reales, sino que inventa la historia de amor como medio dramático eficaz para examinar la experiencia de los llamados “bastardos de Renania” durante la guerra.

Sin embargo, la visión de una joven de color abrazando a un hombre blanco con esvásticas en las mangas de su camisa, hace que el romance sea inusualmente desconcertante.

Al principio, es un asunto frágil y frío, en el que ambos amantes se sienten cohibidos por el reconocimiento de su diferente estatus, de sus futuros divergentes. Aunque al principio de la película los nazis no han empezado a acorralar a los alemanes negros como a los judíos, Lenya debe llevar consigo documentos que confirmen que ha sido esterilizada y firmar una declaración en la que se compromete a no realizar “mezclas raciales”.

El privilegio de Lutz no consiste sólo en poder caminar por la calle sin miedo, sino en la confianza para saltarse las normas: Lenya y Lutz bailan al ritmo del LP de Billie Holiday de contrabando de su padre.

La interpretación de Lenya por parte de Stenberg es realmente notable: está visiblemente cambiada y endurecida por el trauma, pasando de ser una adolescente dulcemente patriótica a alguien mucho más fatalista, taciturna y necesariamente desconfiada. MacKay ofrece un giro meritorio, pero no siempre puede seguir el ritmo de las exigencias de este material brutal.

En el papel de los padres, Cornish y Eccleston protagonizan muchas de las escenas más difíciles de la película, y este último da el tema de la película en un único consejo a su hijo.

Debes, dice, “llevar la máscara que te ayudará a sobrevivir a la guerra”, y así padre e hijo acaban siendo cómplices, aunque a regañadientes, de algunos de los peores crímenes del régimen. El color de la piel de Lenya hace imposible esa máscara, pero ella también toma algunas decisiones desagradables en nombre de la autopreservación.

Existe el riesgo, cuando una película trata de horrores inconcebibles, de que el drama se vuelva inverosímil, y es un riesgo que casi nos hace tropezar en Cuando el amor te toca. La melodramática trama de Asante amontona azar sobre azar hasta que Lutz y Lenya se encuentran en una situación tan improbable, quizás, como insostenible. Es aquí donde la confianza de la película flaquea, a pesar de la ferocidad de la actuación de Stenberg en las escenas finales.

Dicho esto, es difícil escapar a la sensación de que la culpa no es de la dirección, sino de los valores de producción. Asante mantiene un firme control de su historia en todo momento, pero el telón de fondo es ocasionalmente endeble.

Cuando el amor te toca ilumina un rincón de la historia que a menudo se pasa por alto; eso no debería significar que tenga que esforzarse el doble para convencernos de su verdad.