Cuando Estados Unidos entró en la SGM tras el ataque a Pearl Harbor en diciembre de 1941, el país carecía de un servicio de inteligencia centralizado comparable al MI6 británico o a la Abwehr alemana. La creación de la Office of Strategic Services (OSS) en junio de 1942, bajo la dirección del carismático William «Wild Bill» Donovan, llenó ese vacío y sentó las bases de lo que, tras la guerra, se convertiría en la Central Intelligence Agency (CIA). Durante tres años, la OSS combinó espionaje, sabotaje, propaganda y guerra no convencional en todos los teatros de operaciones, convirtiéndose en una pieza clave del esfuerzo bélico aliado.

Antecedentes: un país sin espías
A diferencia de las potencias europeas, Estados Unidos llegó a la SGM sin una tradición consolidada de inteligencia exterior. El país disponía de servicios fragmentados: la Oficina de Investigación Naval (ONI), la División de Inteligencia Militar del Ejército (G-2) y el FBI de J. Edgar Hoover, que operaba principalmente en territorio nacional y América Latina. Ninguno de estos organismos tenía la capacidad de coordinar operaciones de espionaje a escala global ni de llevar a cabo acciones encubiertas en territorio enemigo.
El presidente Franklin D. Roosevelt , consciente de esta carencia, nombró en julio de 1941 a William J. Donovan como Coordinador de Información (COI), un cargo creado específicamente para centralizar la recopilación y el análisis de inteligencia. Donovan, veterano condecorado de la Primera Guerra Mundial y abogado de Wall Street, había viajado a Londres por encargo de Roosevelt para estudiar los métodos británicos de guerra secreta, incluyendo el SOE y el MI6. Sus informes convencieron al presidente de la necesidad de un organismo unificado.
Creación y organización
El 13 de junio de 1942, una orden ejecutiva de Roosevelt transformó la oficina del COI en la Office of Strategic Services, bajo la autoridad del Estado Mayor Conjunto. Donovan fue nombrado director con el rango de general de brigada. La nueva organización absorbió las funciones de inteligencia del COI y recibió un mandato amplio: recopilar y analizar información estratégica y planificar y ejecutar operaciones especiales.
La OSS se organizó en varias ramas especializadas:
Research and Analysis (R&A): La rama analítica, compuesta por académicos, economistas, historiadores y científicos reclutados en las universidades de élite estadounidenses. Producía informes de inteligencia sobre la economía, la moral y la capacidad militar del enemigo. Muchos de sus analistas se convirtieron después en figuras destacadas de la academia norteamericana.
Secret Intelligence (SI): Encargada del espionaje clásico, la recopilación de información mediante agentes infiltrados en territorio enemigo o neutral. Operaba redes de informantes en Europa, Asia y el norte de África.
Special Operations (SO): La rama de acción directa, inspirada en el modelo del SOE británico. Organizaba sabotajes, armaba a guerrillas y realizaba incursiones tras las líneas enemigas. Trabajaba en estrecha coordinación con el SOE en el teatro europeo.
Morale Operations (MO): Especializada en propaganda negra, creaba material diseñado para desmoralizar al enemigo y sembrar la confusión. Producía panfletos falsos, emisiones de radio simuladas y documentos falsificados.
X-2 (Counterintelligence): La sección de contraespionaje, que trabajaba para identificar y neutralizar a los agentes enemigos y proteger las operaciones propias. Mantuvo una relación estrecha con los servicios de descifrado británicos.
Research and Development (R&D): Desarrollaba artefactos y dispositivos especiales para las operaciones: tintas invisibles, microcámaras, explosivos camuflados, dispositivos de comunicación miniaturizados y un arsenal de gadgets que anticipaban la imaginería de las películas de espionaje.
Reclutamiento: de las universidades a las trincheras
La OSS reclutó a un abanico extraordinariamente diverso de personas. Donovan creía que la inteligencia requería tanto mentes brillantes como espíritus aventureros, y su organización reflejó esa filosofía. Entre sus filas se encontraban profesores de Harvard y Yale junto a inmigrantes europeos, atletas olímpicos junto a mafiosos, aristócratas junto a sindicalistas. La OSS fue apodada despectivamente «Oh So Social» por su abundancia de miembros de la alta sociedad norteamericana, pero también «Oh So Secret» por el misterio que rodeaba sus actividades.
Entre los reclutas más célebres figuraban el chef Julia Child, que trabajó en la sección de inteligencia en Ceilán y China; el director de cine John Ford, que dirigió la rama de documentación cinematográfica; el historiador Arthur Schlesinger Jr.; y el futuro director de la CIA Allen Dulles, que dirigió la oficina de la OSS en Berna, Suiza, una de las más productivas de toda la organización.
La OSS también reclutó activamente a mujeres, algo inusual para la época. Agentes como Virginia Hall , que operó en la Francia ocupada a pesar de tener una pierna amputada, demostraron un valor excepcional. Se estima que unas 4.500 mujeres trabajaron para la OSS en distintas capacidades, desde el análisis de inteligencia hasta las operaciones de campo.
Operaciones en Europa
El teatro mediterráneo
Las primeras operaciones significativas de la OSS en Europa tuvieron lugar en el norte de África, en apoyo de la Operación Antorcha en noviembre de 1942. Agentes de la OSS establecieron contactos con elementos pro-aliados en el Marruecos y la Argelia de Vichy, facilitando información sobre las defensas costeras y las disposiciones de las fuerzas francesas. Aunque los resultados fueron desiguales, la experiencia sirvió como bautismo de fuego para la organización.
En Italia, la OSS desempeñó un papel más destacado. Tras la invasión aliada de Sicilia y el desembarco en la península, los agentes de la OSS establecieron contacto con grupos partisanos italianos, les suministraron armas y equipos, y coordinaron operaciones de sabotaje contra las líneas de comunicación alemanas. La oficina de la OSS en Bari se convirtió en un centro neurálgico para las operaciones en los Balcanes e Italia.
Francia y la preparación del Día D
La contribución de la OSS al desembarco de Normandía fue significativa. En los meses previos a la Operación Overlord , equipos de la OSS trabajaron con la resistencia francesa para mapear las defensas alemanas, identificar objetivos de sabotaje y preparar la insurrección que acompañaría al desembarco.
Los equipos Jedburgh, una innovación conjunta de la OSS, el SOE y las fuerzas francesas libres, fueron especialmente eficaces. Compuestos por tres hombres (un estadounidense o británico, un francés y un operador de radio), estos equipos fueron lanzados en paracaídas sobre la Francia ocupada para organizar y armar a los maquis. Noventa y tres equipos Jedburgh operaron en Francia, causando estragos en las comunicaciones y los movimientos alemanes durante la campaña de Normandía.
La oficina de Berna
Allen Dulles, futuro director de la CIA, dirigió la oficina de la OSS en Berna, Suiza, que se convirtió en una de las operaciones de inteligencia más exitosas de la guerra. Desde la neutral Suiza, Dulles estableció contactos con disidentes alemanes, diplomáticos de países del Eje y agentes dobles. Su fuente más valiosa fue Fritz Kolbe, un funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores alemán que entregó más de 1.600 documentos clasificados, proporcionando información sobre los movimientos de tropas, las armas secretas y las intenciones diplomáticas del Reich.
Dulles también negoció la rendición secreta de las fuerzas alemanas en Italia (la Operación Sunrise) en la primavera de 1945, una iniciativa que aceleró el final de la guerra en el teatro mediterráneo pero que generó sospechas en la Unión Soviética de Stalin , que temía un acuerdo separado entre los occidentales y los alemanes.
Operaciones en el Pacífico
En el teatro del Pacífico, la OSS tuvo que superar la resistencia del general Douglas MacArthur , que se negó a permitir operaciones de la OSS en su zona de mando. Como resultado, la organización concentró sus esfuerzos en el sudeste asiático, China y Birmania.
En Birmania, los Destacamentos 101 y 404 de la OSS organizaron y armaron a guerrilleros kachin y otras minorías étnicas para luchar contra los japoneses. El Destacamento 101, considerado una de las unidades más exitosas de toda la OSS, reclutó a más de 10.000 guerrilleros nativos que causaron unas 5.000 bajas japonesas, rescataron a pilotos aliados derribados y proporcionaron inteligencia táctica vital para las fuerzas del general William Slim .
En China, la OSS cooperó con las fuerzas nacionalistas de Chiang Kai-shek y, en menor medida, con los comunistas de Mao Zedong. Los equipos de la OSS entrenaron a guerrilleros chinos, realizaron misiones de reconocimiento y sabotaje y proporcionaron inteligencia sobre las posiciones japonesas. Sin embargo, las complejas rivalidades políticas entre nacionalistas y comunistas, y la corrupción endémica del régimen de Chiang, limitaron la eficacia de estas operaciones.
Rivalidades y conflictos internos
La OSS no operó en un vacío institucional. Su existencia provocó constantes fricciones con otras agencias estadounidenses y aliadas. El FBI de J. Edgar Hoover veía a la OSS como una intrusa en su territorio y se negó a ceder el control de las operaciones en América Latina. El general MacArthur, como ya se ha mencionado, bloqueó a la OSS en el Pacífico suroccidental. La inteligencia militar del Ejército (G-2) y la Oficina de Inteligencia Naval (ONI) consideraban a la OSS un advenedizo que pisaba sus competencias.
Las relaciones con los servicios británicos fueron más productivas pero no exentas de tensiones. El SOE y el MI6 proporcionaron entrenamiento y apoyo logístico a la OSS en sus primeros meses, pero también intentaron mantenerla como un socio subordinado. Con el tiempo, a medida que la OSS ganaba experiencia y recursos, la relación se equilibró, aunque las rivalidades entre las secciones de inteligencia y operaciones de ambos países nunca desaparecieron por completo.
Legado y disolución
El presidente Harry Truman disolvió la OSS el 1 de octubre de 1945, apenas un mes después de la rendición de Japón. Truman desconfiaba de la idea de un servicio de espionaje permanente en tiempo de paz, al que comparó con una «Gestapo americana». Las funciones de análisis de la OSS fueron transferidas al Departamento de Estado, mientras que las operaciones encubiertas pasaron al Departamento de Guerra.
Sin embargo, la Guerra Fría demostró rápidamente que Estados Unidos necesitaba un servicio de inteligencia centralizado. En 1947, la National Security Act creó la Central Intelligence Agency (CIA), que heredó gran parte de la estructura, el personal y la filosofía de la OSS. Allen Dulles, veterano de la oficina de Berna, se convirtió en su director en 1953. Muchos otros antiguos miembros de la OSS ocuparon puestos clave en la CIA y en el establishment de seguridad nacional de la posguerra.
El legado de la OSS trasciende la creación de la CIA. La organización demostró que Estados Unidos podía competir en el mundo del espionaje y las operaciones encubiertas, un terreno que hasta entonces habían dominado las potencias europeas. Sus métodos de análisis de inteligencia, sus técnicas de guerra no convencional y su filosofía de integración de información y acción establecieron un modelo que sigue influyendo en las agencias de inteligencia occidentales.
La OSS también dejó una huella cultural duradera. La imagen del espía como héroe aventurero, popularizada por el cine y la literatura de posguerra, debe mucho a las hazañas reales y a veces exageradas de los agentes de la OSS. William Donovan, con su carisma y su capacidad para atraer talentos diversos, creó no solo una agencia de inteligencia sino un mito fundacional del espionaje estadounidense.
En apenas tres años de existencia, la Office of Strategic Services transformó la forma en que Estados Unidos entendía la guerra secreta. Desde los salones de la alta sociedad de Washington hasta las montañas de Birmania, desde los despachos de las universidades de la Ivy League hasta los sótanos de la resistencia francesa, la OSS demostró que la inteligencia, el ingenio y la audacia podían ser armas tan poderosas como los tanques y los bombarderos.