Operación Tannenberg

La Operación Tannenberg fue el nombre de dos acciones emprendidas por la Alemania de Adolf Hitler contra Polonia. El nombre proviene de la batalla de Grünwald o Tannenberg en 1410, cuando los caballeros teutónicos fueron derrotados por las fuerzas “eslavas” polaco-lituanas.

El nombre sugiere la idea de venganza por esa derrota, eternamente dolorosa en la mente de nacionalistas extremos como Hitler y sus colaboradores (aunque desde entonces las monarquías alemanas Prusia y Austria han humillado a Polonia varias veces, por ejemplo con motivo de las tres particiones de Polonia, en cooperación con una gran potencia “eslava”, el Imperio ruso).

La “Operación Tannenberg” fue el nombre de una acción de provocación en la noche del 31 de agosto de 1939, en la que soldados alemanes vestidos con uniformes militares polacos escenificaron un ataque a la emisora de radio alemana “Sender Gleiwitz” en la frontera germano-polaca con el fin de proporcionar al mundo un pretexto (casus belli) para la invasión de Polonia por parte de Alemania. Esta acción fue descrita, entre otros, en el libro “Operación Tanneberg” de los autores alemanes Alfred Spiess y Heiner Liechtenstein (1979).

La “Operación Tannenberg” (en alemán: Unternehmen Tannenberg) fue también el nombre en clave de una acción de exterminio antipolaca al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, como parte del plan Generalplan Ost aplicado por el régimen nacionalsocialista en Alemania como parte de la “política étnica” (Volkstumspolitik) en el territorio de Polonia.

El plan se elaboró en mayo de 1939, cuando se creó un foro organizativo especial dentro del Ministerio de Seguridad del Reich (Reichssicherheithauptamt). Este foro tenía el mando de cinco unidades, llamadas Einsatzgruppen der Sicherheitspolizei und SD, formadas por trabajadores del servicio policial de la Gestapo, la Kripo y el SD, formalmente subordinadas a los mandos militares locales.

Su trabajo consistía en detener y ejecutar a miles de personas a partir de listas preparadas de antemano. Una de las unidades implicadas fue el mismo comando de las SS que organizó el ataque a la estación de radio alemana de Gleiwitz.

La misión oficial de estos comandos se describió como “luchar contra todos los elementos hostiles al Reich y los alemanes detrás de las tropas de combate”. De hecho, debían liquidar, en la medida de lo posible, a la gente de la clase dirigente (Liquidierung der polnischen Führungsschicht) y a la intelectualidad polaca.

El “Registro Especial de Rastreo – Polonia” (Sondernfahndungsbuch Polen), elaborado con este fin, identificó a más de 61.000 polacos (sacerdotes, políticos, empresarios, soldados, hombres de cultura, científicos, etc.) que debían ser internados o fusilados. Entre otros, los activistas del ultranacionalista y católico Partido Nacional Democrático Polaco fueron objeto de ataques.

Los representantes de la minoría alemana (Volksdeutsche) en Polonia también participaron en la elaboración de la lista. La lista incluía a muchas personas que habían expresado públicamente sus opiniones contra el Tercer Reich.

Como paso previo, en agosto de 1939 fueron detenidos y ejecutados unos 2.000 activistas de organizaciones de la minoría polaca en Alemania, entre ellos los que habían promovido la causa polaca en los plebiscitos de 1920 y 1921 en las regiones de Varsovia y Mazuria y la Alta Silesia, activistas de la Unión de Polacos en Alemania encabezados por su líder, el sacerdote Bolesław Domański (1872-1939).

La segunda parte de la acción tuvo lugar en territorio polaco tras el inicio de la invasión de las tropas alemanas el 1 de septiembre de 1939 y finalizó el 25 de octubre de 1939. 20.000 personas fueron asesinadas en 760 ejecuciones masivas llevadas a cabo por unidades especiales de los Einsatzgruppen, acompañadas por unidades del ejército regular, la Wehrmacht.

También participó en las masacres una unidad llamada de “autodefensa” (Selbstschutz) formada por alemanes polacos que habían sido entrenados previamente en Alemania para la diversión y la guerra de guerrillas.

Esta unidad, bajo el mando del jefe de las SS y de la policía de Prusia Occidental, Ludolf-Hermann von Alvensleben, participó en muchas masacres y finalmente, debido a su mala reputación incluso entre los alemanes, fue disuelta al final de la campaña de septiembre.

La operación Tannenberg no puso fin a las acciones etnocidas contra la población polaca. La acción AB (AB-Aktion) y otras siguieron a esta infame operación nazi.