La Operación Jaywick, ejecutada en septiembre-octubre de 1943, fue una de las misiones de comandos más audaces del teatro del Pacífico durante la SGM. Un equipo de 14 soldados australianos y británicos navegó más de 3.000 kilómetros desde Australia hasta el puerto de Singapur , ocupado por los japoneses, en un viejo barco pesquero disfrazado. Una vez allí, infiltraron el puerto en kayaks y colocaron minas lapa en los buques japoneses, hundiendo o dañando gravemente siete barcos con un total de más de 39.000 toneladas. Todos los miembros del equipo regresaron sanos y salvos, convirtiendo Jaywick en una de las operaciones especiales más exitosas de la guerra.

Tripulación del MV Krait de la Operación Jaywick
Miembros de la tripulación del MV Krait, el barco pesquero utilizado en la Operación Jaywick Australian War Memorial · Dominio público

Origen: la Unidad Especial Z

La Operación Jaywick nació dentro de la Unidad Especial Z (Z Special Unit), una fuerza de operaciones encubiertas del ejército australiano creada en 1942, equivalente al SOE británico en el teatro del Pacífico. La unidad estaba especializada en operaciones de sabotaje, reconocimiento y guerra de guerrillas tras las líneas japonesas en el Sudeste Asiático y el Pacífico.

El cerebro de la operación fue el capitán Ivan Lyon, un oficial británico del regimiento de los Gordon Highlanders que había servido en Singapur antes de la guerra y conocía el puerto y sus alrededores íntimamente. Lyon había escapado de Singapur poco antes de su caída en febrero de 1942 y estaba obsesionado con la idea de regresar para golpear a los japoneses en lo que consideraban su base más segura.

El Krait: un barco pesquero como arma

El elemento central de la operación era un viejo barco pesquero japonés de 21 metros de eslora, rebautizado como MV Krait. El barco, capturado a los japoneses en Singapur y llevado a Australia, fue elegido precisamente porque su aspecto era idéntico al de miles de embarcaciones pesqueras que operaban en las aguas del Sudeste Asiático, permitiéndole navegar sin levantar sospechas.

El Krait fue equipado con un motor auxiliar silencioso, compartimentos ocultos para armas y explosivos, y kayaks plegables (folboats) para la fase de infiltración. La tripulación de 14 hombres incluía marineros, expertos en demoliciones y kayakistas entrenados.

La travesía: 3.000 kilómetros hacia el enemigo

El Krait zarpó de Exmouth Gulf, en la costa occidental de Australia, el 2 de septiembre de 1943. Durante las siguientes tres semanas, el pequeño barco pesquero navegó hacia el norte a través del archipiélago de Indonesia, cruzando aguas controladas por la Marina japonesa.

La estrategia era la invisibilidad por normalidad: el Krait navegaba de día como un barco pesquero más, con la tripulación disfrazada como pescadores malayos (la piel oscurecida con tinte). Cuando avistaban barcos japoneses, los hombres bajo cubierta se ocultaban mientras los que permanecían a la vista mantenían la fachada de pescadores locales.

El viaje fue tenso pero sin incidentes graves. El Krait pasó entre patrullas japonesas, navegó por estrechos fuertemente vigilados y fondeó en islas remotas para repostar y descansar. La navegación, realizada con cartas anticuadas y en aguas plagadas de arrecifes, requería nervios de acero y una pericia náutica excepcional.

La infiltración del puerto de Singapur

El 24 de septiembre, el Krait ancló en la isla de Subar, a unas 30 millas náuticas del puerto de Singapur. Desde allí, seis hombres organizados en tres parejas embarcaron en sus kayaks plegables cargados con minas lapa y raciones para varios días. El Krait se retiró a un punto de encuentro previamente acordado para esperar su regreso.

Durante las dos noches siguientes, las tres parejas de kayakistas remaron sigilosamente entre las islas que salpican el estrecho de Singapur, ocultándose durante el día en islotes deshabitados y cubriendo sus kayaks con vegetación. La segunda noche, alcanzaron las inmediaciones del puerto.

La colocación de las minas

En la noche del 26 al 27 de septiembre, los seis hombres se separaron y remaron hacia sus objetivos dentro del puerto de Keppel y la rada de Singapur. Trabajando en la oscuridad, a escasos metros de los centinelas japoneses, adhirieron minas lapa magnéticas al casco de los buques fondeados. Cada mina tenía un temporizador que la haría detonar horas después, cuando los saboteadores estuvieran ya lejos.

Lyon y su compañero, el cabo Huston, colocaron minas en tres buques. Los otros dos equipos hicieron lo mismo con éxito, adhiriendo explosivos a un total de siete barcos. La operación se realizó con un silencio y una precisión extraordinarios: ninguno de los equipos fue detectado.

Las explosiones y la huida

En las primeras horas del 27 de septiembre, las minas detonaron secuencialmente, hundiendo o dañando gravemente siete buques japoneses con un total de más de 39.000 toneladas de desplazamiento. El puerto de Singapur se sumió en el caos. Los japoneses, convencidos de que se trataba de un ataque aéreo o de una acción de la resistencia local, no sospecharon que el ataque había venido del mar en kayaks.

Mientras las explosiones resonaban a sus espaldas, los seis kayakistas remaban a toda velocidad hacia el punto de encuentro con el Krait. La reunión se produjo según lo planeado, y el barco pesquero inició el largo viaje de regreso a Australia.

El regreso triunfal

El Krait llegó a Exmouth Gulf el 19 de octubre de 1943, tras un viaje de ida y vuelta de casi 8.000 kilómetros. Los 14 miembros de la tripulación regresaron sanos y salvos, sin haber sufrido una sola baja. La operación había sido un éxito total.

Lyon y varios de sus hombres recibieron condecoraciones, aunque la operación permaneció en secreto durante el resto de la guerra para proteger futuras misiones y a los agentes que operaban en el Sudeste Asiático.

La tragedia de la Operación Rimau

Animado por el éxito de Jaywick, Lyon planificó una segunda operación contra Singapur, la Operación Rimau, en octubre de 1944. Esta vez, la misión fracasó. El equipo fue detectado antes de alcanzar el puerto y se vio obligado a abandonar la misión. En la huida, los hombres se dispersaron por las islas de Indonesia, perseguidos por los japoneses.

Lyon murió en combate en una de las islas el 16 de octubre de 1944. La mayoría de los supervivientes fueron capturados y, tras meses de cautiverio, ejecutados por los japoneses el 7 de julio de 1945, apenas semanas antes del fin de la guerra. De los 23 miembros de Rimau, solo uno sobrevivió. La tragedia de Rimau ensombrece el recuerdo de Jaywick y es un recordatorio de los riesgos extremos que asumían los operadores de fuerzas especiales.

Legado

La Operación Jaywick es una de las operaciones especiales más exitosas de la SGM y un hito en la historia militar australiana. Demostró que un grupo reducido de hombres decididos, con un plan ingenioso y una ejecución meticulosa, podía golpear al enemigo en el corazón de su territorio y regresar ileso.

El MV Krait fue preservado y se exhibe hoy en el Museo Marítimo Nacional de Sídney como monumento a los hombres que lo tripularon. La Operación Jaywick sigue siendo objeto de orgullo nacional en Australia y se estudia como ejemplo clásico de operaciones especiales marítimas.