La Operación Nordwind (Unternehmen Nordwind), lanzada en la noche del 31 de diciembre de 1944, fue la última gran ofensiva alemana en el frente occidental durante la SGM. Mientras la batalla de las Ardenas atraía la atención del mundo al norte, Hitler ordenó un ataque simultáneo en Alsacia y Lorena con el objetivo de destruir las fuerzas aliadas en el noreste de Francia y reconquistar Estrasburgo. Aunque la operación logró sorprender a los aliados y provocar una crisis política entre estadounidenses y franceses, finalmente fracasó sin alterar el curso de la guerra.

Tanque Panther alemán durante la Operación Nordwind en Alsacia, 1945
Un Panther de la 25.ª División Panzer cruza un puesto de control cerca de Wissembourg durante la Operación Nordwind, enero de 1945 Autor desconocido · Dominio público

Contexto estratégico

A finales de diciembre de 1944, la ofensiva de las Ardenas había forzado a Eisenhower a desplazar reservas hacia el norte de las Ardenas, debilitando el frente en otros sectores. Hitler, consciente de esta redistribución, vio una oportunidad para atacar en Alsacia, donde las líneas aliadas estaban defendidas por unidades menos experimentadas y por el exhausto 7.º Ejército estadounidense del general Alexander Patch.

El objetivo era doble: destruir las fuerzas aliadas al este de los Vosgos y reconquistar Estrasburgo, la capital de Alsacia, cuya pérdida sería un golpe de propaganda para Francia y De Gaulle. Hitler esperaba que un éxito en Alsacia obligase a Eisenhower a desviar más fuerzas del norte, aliviando la presión sobre las tropas alemanas en las Ardenas.

Fuerzas y planificación

Nordwind involucró al Grupo de Ejércitos G del general Johannes Blaskowitz, con el 1.er Ejército y elementos del 19.º Ejército. Las fuerzas atacantes comprendían entre 10 y 12 divisiones, incluyendo formaciones de montaña experimentadas y unidades SS. En total, unos 100.000 soldados alemanes participaron en las diferentes fases de la operación.

El plan contemplaba un ataque convergente desde dos direcciones: desde el norte, a través de los montes Vosgos hacia la llanura de Alsacia, y desde la cabeza de puente alemana de Colmar al sur, en una operación coordinada denominada Sonnenwende. Si ambas pinzas se cerraban, las fuerzas aliadas en Alsacia quedarían atrapadas.

El ataque: enero de 1945

En la noche del 31 de diciembre de 1944, ocho divisiones alemanas atacaron las posiciones del 7.º Ejército estadounidense en los Vosgos y a lo largo de la frontera con Alemania. La sorpresa fue parcial: los aliados habían interceptado algunas señales de inteligencia que indicaban una operación inminente, pero no conocían su escala ni dirección exactas.

Los primeros días de enero fueron críticos. Los alemanes penetraron las líneas estadounidenses en varios puntos, especialmente en el sector de Bitche y en los Vosgos del norte. Las condiciones eran brutales: nieve profunda, temperaturas de -20 °C y visibilidad casi nula impedían a la aviación aliada intervenir. Los combates en los bosques nevados de los Vosgos recordaban a la guerra de trincheras.

La crisis de Estrasburgo

El avance alemán desencadenó una crisis política grave. Eisenhower, siguiendo la lógica militar, ordenó la evacuación de Estrasburgo y la retirada a una línea más defendible al oeste de los Vosgos. De Gaulle se negó categóricamente: abandonar Estrasburgo, recién liberada en noviembre, sería una humillación inaceptable para Francia y expondría a sus habitantes a represalias nazis.

La disputa escaló hasta que Churchill intervino como mediador. Finalmente, Eisenhower revocó su orden y las fuerzas aliadas defendieron Estrasburgo. La decisión, aunque militarmente arriesgada, evitó una ruptura política entre los aliados occidentales.

Operación Sonnenwende y el ataque desde Colmar

El 5 de enero, las fuerzas alemanas del 19.º Ejército lanzaron la Operación Sonnenwende desde la bolsa de Colmar, atacando hacia el norte para encontrarse con las fuerzas de Nordwind que avanzaban desde los Vosgos. El ataque cruzó el Rin y capturó varias localidades al sur de Estrasburgo.

Sin embargo, las fuerzas estadounidenses y francesas reaccionaron con determinación. La 36.ª División de Infantería y la 3.ª División de Infantería estadounidenses, junto con unidades blindadas francesas, contuvieron el avance. La bolsa de Colmar no sería eliminada hasta febrero, pero la pinza sur de Nordwind no logró cerrarse.

El fracaso de la ofensiva

A mediados de enero, Nordwind había perdido su impulso. Las fuerzas alemanas, que carecían de reservas, combustible y apoyo aéreo, no pudieron mantener el ritmo de la ofensiva. Las contramedidas aliadas, incluyendo la llegada de refuerzos y la mejora del clima que permitió la intervención de la aviación, detuvieron los avances alemanes.

Los combates continuaron hasta finales de enero en forma de ataques y contraataques locales, pero la situación estratégica era irreversible. Los alemanes habían ganado terreno en algunos sectores, pero no habían logrado ninguno de sus objetivos principales: ni destruir al 7.º Ejército ni reconquistar Estrasburgo.

Balance

Las bajas de Nordwind fueron elevadas para ambos bandos. Los estadounidenses sufrieron aproximadamente 16.000 bajas, incluyendo heridos y congelados. Las bajas alemanas fueron similares o superiores, con miles de prisioneros adicionales. Las pérdidas francesas, tanto militares como civiles, se sumaron al coste.

La Operación Nordwind es a menudo eclipsada por la batalla de las Ardenas, pero fue una operación significativa por derecho propio. Involucró a decenas de miles de soldados en combates intensos durante más de tres semanas en condiciones invernales extremas.

Legado

Nordwind fue la última ofensiva estratégica de la Wehrmacht en el oeste. Tras su fracaso, Alemania ya solo combatiría a la defensiva en ambos frentes. La operación demostró que, incluso en enero de 1945, la Wehrmacht seguía siendo capaz de montar operaciones ofensivas peligrosas, pero carecía de los recursos para sostenerlas y convertirlas en éxitos estratégicos.

La crisis de Estrasburgo reveló las tensiones políticas que subyacían a la alianza occidental: mientras Estados Unidos priorizaba la eficiencia militar, Francia anteponía consideraciones de soberanía y honor nacional. Fue un anticipo de las tensiones que marcarían las relaciones transatlánticas durante la Guerra Fría y más allá.