Las potencias del Eje lanzaron operaciones militares que redefinieron la guerra moderna por su escala y ambición. Desde la Operación Barbarroja, la mayor invasión terrestre de la historia, hasta las conquistas relámpago de los primeros años, estas ofensivas expandieron el dominio del Eje hasta su máxima extensión antes de que la marea cambiase de forma irreversible.
La guerra relámpago y sus límites
Las ofensivas del Eje se apoyaron en la doctrina de la Blitzkrieg, la guerra relámpago que combinaba la concentración de fuerzas blindadas con el apoyo aéreo cercano para romper las líneas enemigas y avanzar a una velocidad que impedía cualquier reacción organizada. La Operación Fall Gelb demostró la efectividad de esta doctrina al conquistar Francia en apenas seis semanas durante 1940. Poco antes, la Operación Weserübung había asegurado Noruega y Dinamarca para el Reich, mientras que la Operación Marita sometió a Grecia y Yugoslavia.
Sin embargo, fue la Operación Barbarroja de junio de 1941 la que definió el destino del Eje. Con más de tres millones de soldados, Alemania invadió la Unión Soviética en la mayor operación militar jamás emprendida. La Operación Tifón, dirigida a capturar Moscú, fracasó ante la resistencia soviética y el invierno ruso. La Operación Fall Blau de 1942 intentó apoderarse de los campos petrolíferos del Cáucaso, pero terminó en el desastre de Stalingrado. La Operación Ciudadela en Kursk, en 1943, fue la última gran ofensiva alemana en el este. En las etapas finales, operaciones desesperadas como Nordwind y Bodenplatte buscaron revertir una situación ya irrecuperable.
Operaciones que encontrarás en esta sección
Esta sección analiza las principales ofensivas del Eje: Barbarroja, Fall Gelb, Fall Blau, Ciudadela, Tifón, Weserübung, Marita, Merkur, León Marino, Nordwind y Bodenplatte. Cada artículo examina la planificación, el desarrollo de las operaciones y las razones de su éxito o fracaso.