La Operación Plunder fue la mayor operación de cruce de río de la historia militar y el golpe que quebró la última línea defensiva natural de Alemania. La noche del 23 al 24 de marzo de 1945, más de un millón de soldados aliados del 21.º Grupo de Ejércitos del mariscal Bernard Montgomery cruzaron el Rin en un frente de más de 30 kilómetros, precedidos por un bombardeo artillero de 3.500 cañones y seguidos al amanecer por el mayor lanzamiento aerotransportado en un solo día de toda la SGM. Mientras el artículo sobre el cruce del Rin cubre los combates, esta operación merece estudiarse por la proeza de planificación y logística que hizo posible que un ejército de un millón de hombres cruzara un río de 400 metros de ancho bajo fuego enemigo.

Botes de asalto llenos de infantes del 7.º Regimiento de Infantería cruzando el Rin bajo una cortina de humo, 26 de marzo de 1945
Infantes del 7.º Regimiento de la 3.ª División cruzan el Rin en botes de asalto bajo cortina de humo, 26 de marzo de 1945. U.S. Signal Corps / T/5 Joseph A. Bowen · Dominio público

El contexto: llegar al Rin

Para marzo de 1945, los ejércitos aliados habían alcanzado la orilla occidental del Rin en casi todo su recorrido. La batalla de las Ardenas había retrasado el avance durante el invierno, pero desde febrero las operaciones Veritable y Grenade habían empujado a los alemanes de vuelta al río. En el centro, la captura sorpresa del puente de Remagen el 7 de marzo había dado a los estadounidenses una cabeza de puente inesperada.

Pero Montgomery no era hombre de improvisaciones. Mientras los americanos cruzaban el Rin en Remagen de forma oportunista y Patton lo hacía en Oppenheim con una audacia característica la noche del 22 de marzo, Montgomery preparaba meticulosamente la operación principal. Para el mariscal británico, cruzar el Rin era la operación decisiva de la guerra en Europa, y debía ejecutarse con una abrumadora superioridad de medios que no dejara nada al azar.

La planificación: nada al azar

Montgomery dedicó semanas a la preparación de Plunder con una meticulosidad que sus críticos calificaron de excesiva y sus defensores de prudente. Cada detalle fue estudiado, ensayado y revisado.

El primer desafío era el propio río. El Rin, en el sector elegido para el cruce — entre Rees y Wesel, al norte de la cuenca del Ruhr —, tenía entre 300 y 500 metros de ancho, con una corriente de entre 5 y 8 nudos. Las orillas eran llanas, lo que dificultaba la aproximación cubierta de las tropas de asalto pero facilitaba la construcción de puentes una vez asegurada la orilla opuesta. La orilla oriental estaba defendida por el 1.er Ejército de Paracaidistas alemán — tropas de élite que combatían como infantería — y restos de otras divisiones muy desgastadas.

La inteligencia aliada cartografió cada posición defensiva alemana, cada campo de minas, cada batería de artillería. Los fotorreconocimientos aéreos se realizaban diariamente. Las patrullas de combate cruzaban el río en botes de goma cada noche para capturar prisioneros y verificar la información. Se fabricaron maquetas del terreno a escala que los comandantes de batallón y compañía estudiaron durante días.

El plan preveía tres fases. La primera sería el cruce nocturno del río con lanchas de asalto y botes neumáticos. La segunda, al amanecer, sería el lanzamiento aerotransportado de la Operación Varsity para asegurar las alturas al este del río. La tercera sería la construcción de puentes para permitir el paso de blindados y vehículos pesados.

La acumulación logística

La escala de la acumulación de material para Plunder no tiene equivalente en ninguna otra operación de cruce de río. Montgomery reunió en la orilla occidental del Rin una cantidad de suministros que habría bastado para abastecer a un país pequeño.

La artillería fue el elemento más impresionante: más de 3.500 cañones de todos los calibres se alinearon a lo largo del frente de cruce. Los depósitos de munición almacenaban más de 600.000 proyectiles solo para el bombardeo preparatorio. Los ingenieros acumularon 25.000 toneladas de material de puentes — puentes Bailey, puentes de pontones, secciones de puentes clase 40 y clase 70 capaces de soportar tanques —, además de miles de botes de asalto, lanchas, motores fuera borda y equipos de pontones.

Se reunieron más de 5.500 ingenieros de combate cuya única misión sería construir puentes bajo fuego. Cada equipo había ensayado su tarea repetidamente en ríos de la retaguardia, cronometrando cada movimiento. Se había calculado que un puente Bailey clase 40 de 500 metros podía ser construido en entre 12 y 24 horas si las condiciones lo permitían.

La cobertura de humo fue planificada con precisión científica. Generadores de humo y botes de humo se desplegaron a lo largo de kilómetros de la orilla occidental para cegar a los observadores de artillería alemanes. La cortina de humo se mantuvo durante los días previos al cruce para acostumbrar a los alemanes y evitar que la intensificación del humo delatara el momento del ataque.

El bombardeo preparatorio

El bombardeo que precedió a Plunder fue uno de los más intensos de la guerra en Europa. Comenzó el 20 de marzo con ataques aéreos estratégicos contra las comunicaciones alemanas — puentes, nudos ferroviarios, depósitos de combustible — para aislar la zona de combate. Los bombarderos medios y los cazabombarderos atacaron las posiciones de artillería y los cuarteles generales alemanes.

La noche del 23 de marzo, a las 21:00, los 3.500 cañones aliados abrieron fuego simultáneamente. El bombardeo duró una hora, lanzando cientos de miles de proyectiles sobre las posiciones defensivas de la orilla oriental. Los soldados alemanes que sobrevivieron describieron el bombardeo como el más intenso que habían experimentado — y muchos eran veteranos de Stalingrado y Normandía.

El objetivo no era solo destruir las defensas, sino aturdir y desmoralizar a los defensores durante el tiempo suficiente para que las primeras oleadas cruzaran el río. La artillería cambió automáticamente a fuego de contrabatería y fuego profundo cuando las lanchas de asalto tocaron el agua, creando un muro de acero detrás de las posiciones de primera línea alemanas que impedía la llegada de refuerzos.

El cruce: noche del 23 al 24 de marzo

A las 21:00, mientras los cañones retumbaban, las primeras tropas del 21.º Grupo de Ejércitos comenzaron a cruzar el Rin. El plan escalonaba los cruces a lo largo de varias horas para mantener la presión y confundir a los defensores sobre la ubicación del esfuerzo principal.

La 51.ª División Highland escocesa cruzó primera cerca de Rees. Los soldados descendieron por las orillas embarradas hasta los botes de asalto de madera, embarcaron en silencio — la artillería cubría el ruido de los motores — y se lanzaron al agua negra del Rin. La travesía duraba entre cuatro y seis minutos, los minutos más largos de la vida de cualquier soldado. Los botes eran blancos fáciles para las ametralladoras alemanas, y las ráfagas de trazadoras dibujaban líneas rojas sobre el agua. Muchos botes volcaron o fueron alcanzados, y los soldados con su equipamiento de 30 kilos se hundían en las aguas heladas.

Más al sur, los Highlanders de las divisiones canadienses y los Commandos británicos cruzaron frente a Wesel, una ciudad que había sido reducida a escombros por un bombardeo de 200 Lancaster pocas horas antes. Al amanecer, varias cabezas de puente estaban establecidas en la orilla oriental.

Las tropas estadounidenses del 9.º Ejército — los XVI y XIX Cuerpos — cruzaron más al sur, entre Rheinberg y Dinslaken, encontrando una resistencia más débil. Para el mediodía del 24 de marzo, las cabezas de puente se extendían a lo largo de un frente de más de 30 kilómetros.

Operación Varsity: la mayor operación aerotransportada en un día

La mañana del 24 de marzo, a las 10:00, más de 1.700 aviones de transporte C-47 y 1.300 planeadores aparecieron sobre el horizonte oriental transportando a 16.870 soldados de la 6.ª División Aerotransportada británica y la 17.ª División Aerotransportada estadounidense. Era el mayor lanzamiento aerotransportado en un solo día de toda la guerra.

A diferencia de las operaciones aerotransportadas anteriores — donde los paracaidistas saltaban horas antes del asalto terrestre —, Varsity se lanzó después de que la infantería hubiera cruzado el río. La lección de Market Garden había sido clara: los paracaidistas no debían quedar aislados esperando el enlace con las fuerzas terrestres. En Plunder, la infantería ya estaba en la orilla oriental cuando los paracaidistas saltaron, reduciendo el tiempo de aislamiento a horas en lugar de días.

Los paracaidistas cayeron sobre las alturas de Diersfordt, al este de Wesel, para capturar los puentes sobre el río Issel y dominar el terreno elevado que los alemanes podían usar como posición de artillería. Las pérdidas fueron significativas — especialmente entre los planeadores, que eran blancos enormes y lentos para la artillería antiaérea —, pero los objetivos fueron capturados en pocas horas. A media tarde, los paracaidistas habían enlazado con la infantería que avanzaba desde las cabezas de puente.

Churchill observó la operación desde un puesto de observación en la orilla occidental, acompañado por Montgomery y Eisenhower . Al día siguiente, el primer ministro cruzó el Rin en una lancha de asalto y pisó la orilla oriental bajo el fuego esporádico de francotiradores, para consternación de sus guardaespaldas.

Los puentes: la hazaña de los ingenieros

Mientras la infantería y los paracaidistas combatían, los ingenieros comenzaron la tarea más difícil de la operación: construir puentes sobre un río de 400 metros bajo el fuego de artillería y la amenaza de minas flotantes y buzos de combate.

Los primeros puentes de pontones clase 9 — capaces de soportar jeeps y armas de acompañamiento — estuvieron operativos a las pocas horas del cruce. Los puentes clase 40, necesarios para los tanques Sherman, se completaron en las primeras 24 horas. El puente más grande de la operación — un puente Bailey clase 70 de 500 metros cerca de Wesel — fue terminado en menos de 36 horas, estableciendo un récord de ingeniería militar.

En una semana, más de 30 puentes cruzaban el Rin a lo largo del frente del 21.º Grupo de Ejércitos. Cientos de miles de soldados, miles de tanques y decenas de miles de vehículos cruzaron hacia el interior de Alemania. La logística de Plunder fue una de las mayores proezas de ingeniería de la SGM.

Balance y legado

La Operación Plunder fue un éxito aplastante. Las bajas aliadas durante el cruce y las operaciones inmediatas fueron de unas 5.500 entre muertos, heridos y desaparecidos — una cifra significativa pero moderada para una operación de esta escala. Los alemanes sufrieron más de 16.000 bajas, incluyendo la captura de gran parte de sus fuerzas en la zona.

Plunder demostró que Montgomery, cuando disponía de tiempo y recursos, era capaz de ejecutar operaciones de una precisión y una eficacia extraordinarias. La comparación con Market Garden — donde la prisa y el exceso de ambición habían conducido al fracaso — es inevitable. En Plunder, Montgomery hizo exactamente lo contrario: acumuló una superioridad abrumadora, planificó cada detalle, ensayó cada movimiento y ejecutó con la precisión de un relojero.

La operación también marcó el fin de la guerra fluvial en Europa. El Rin, que durante siglos había sido la frontera natural de Alemania, fue cruzado por última vez como obstáculo militar. Tras Plunder, no quedaba ninguna barrera geográfica significativa entre los aliados y el corazón del Reich. Hitler , aislado en su búnker de Berlín, ordenaba contraataques con divisiones fantasma mientras sus generales intentaban negociar rendiciones locales.

La batalla de Berlín estaba a solo seis semanas de distancia. La guerra en Europa entraba en su agonía final, y la Operación Plunder había sido el golpe que rompió la puerta.