La Operación Cartwheel, ejecutada entre junio de 1943 y marzo de 1944, fue la gran campaña aliada diseñada para neutralizar la poderosa base japonesa de Rabaul, en Nueva Bretaña, sin necesidad de asaltarla directamente. Mediante una serie coordinada de desembarcos anfibios y avances terrestres en las islas Salomón y Nueva Guinea, las fuerzas del general Douglas MacArthur y del almirante William Halsey rodearon y aislaron Rabaul, dejando varados a más de 100.000 soldados japoneses hasta el final de la guerra. Cartwheel fue la primera aplicación a gran escala de la estrategia de "salto de islas" que llevaría a la derrota de Japón.

Mapa de la Operación Cartwheel en el Pacífico Sur
Mapa de la Operación Cartwheel mostrando los dos ejes de avance aliados hacia Rabaul U.S. Army · Dominio público

Rabaul: la fortaleza japonesa del Pacífico Sur

Rabaul, situada en el extremo nororiental de Nueva Bretaña (actual Papúa Nueva Guinea), era la base más importante de Japón en el Pacífico Sur. Capturada en enero de 1942, los japoneses la habían convertido en una formidable fortaleza con cinco aeródromos, un excelente puerto natural, extensas instalaciones navales y una guarnición de más de 100.000 soldados.

Desde Rabaul, los japoneses proyectaban su poder aéreo y naval sobre un vasto perímetro que incluía las islas Salomón, el noreste de Nueva Guinea y las islas del Almirantazgo. Mientras Rabaul permaneciera operativa, el avance aliado hacia Filipinas y Japón quedaría bloqueado.

El plan original de los Jefes de Estado Mayor Combinados contemplaba la captura directa de Rabaul mediante un asalto anfibio masivo. Sin embargo, la experiencia de Guadalcanal —seis meses de combates por una sola isla— demostró que un asalto frontal contra una posición tan fuertemente defendida sería prohibitivamente costoso.

El plan Cartwheel

La solución fue Cartwheel: en lugar de atacar Rabaul, la rodearían. El plan, aprobado en la conferencia de Casablanca en enero de 1943, establecía dos ejes de avance convergentes que se cerrarían como las pinzas de unas tenazas alrededor de la fortaleza japonesa.

El eje suroeste, bajo el mando del general MacArthur, avanzaría a lo largo de la costa norte de Nueva Guinea y las islas occidentales de Nueva Bretaña. El eje sur, bajo el almirante Halsey, progresaría por las islas Salomón centrales y septentrionales. Ambos avances convergerían sobre Rabaul, aislándola por tierra, mar y aire.

Ejecución: el eje de las Salomón

Halsey lanzó su avance por las Salomón en junio de 1943 con desembarcos en Nueva Georgia y Rendova. Los combates en Nueva Georgia fueron más duros de lo esperado, y la isla tardó un mes en caer. La lección fue inmediata: no era necesario conquistar cada isla, sino solo las que ofrecieran posiciones útiles.

Esta lección se aplicó brillantemente en el salto a Vella Lavella en agosto de 1943, donde los aliados evitaron la fuertemente defendida Kolombangara y desembarcaron en una isla menos protegida más al norte. Fue uno de los primeros ejemplos claros de la doctrina de "salto de islas": dejar atrás las guarniciones enemigas fuertes para que se marchitaran aisladas.

En noviembre de 1943, los Marines desembarcaron en Bougainville, la isla más grande de las Salomón y la más cercana a Rabaul. En lugar de intentar conquistar toda la isla, Halsey estableció un perímetro defensivo en la bahía de la Emperatriz Augusta, desde donde la aviación aliada podía alcanzar Rabaul. Los japoneses, con 40.000 soldados en la isla, lanzaron varios contraataques que fueron rechazados, pero nunca lograron desalojar a los aliados de su cabeza de puente.

Ejecución: el eje de Nueva Guinea

El avance de MacArthur por Nueva Guinea fue igualmente agresivo. Entre septiembre de 1943 y febrero de 1944, las fuerzas aliadas ejecutaron una serie de desembarcos anfibios a lo largo de la costa norte: Lae, Salamaua, Finschhafen, Arawe y Cabo Gloucester. Cada operación acortaba la distancia a Rabaul y proporcionaba nuevos aeródromos desde los que hostigar las líneas de comunicación japonesas.

Los combates en la jungla de Nueva Guinea fueron brutales. El terreno montañoso, cubierto de selva tropical densa, las enfermedades —malaria, disentería, tifus— y las condiciones climáticas extremas hacían que cada operación fuera una prueba de resistencia tanto como un combate. Las tropas australianas soportaron una parte desproporcionada de estos combates, ganándose una reputación formidable como combatientes en la jungla.

El golpe de gracia: islas del Almirantazgo

El momento decisivo de Cartwheel llegó el 29 de febrero de 1944, cuando MacArthur ordenó un audaz desembarco de reconocimiento en las islas del Almirantazgo, al norte de Nueva Bretaña. La operación, inicialmente concebida como una exploración con 1.000 hombres, se convirtió en una conquista completa cuando la resistencia japonesa resultó menor de lo esperado.

La captura de las islas del Almirantazgo completó el cerco de Rabaul. La base japonesa quedaba ahora rodeada por posiciones aliadas en todas las direcciones: Bougainville al sureste, Nueva Guinea al suroeste y las islas del Almirantazgo al noroeste. Sin posibilidad de recibir refuerzos ni suministros por mar o aire, Rabaul estaba efectivamente neutralizada.

Rabaul aislada

La decisión de aislar Rabaul en lugar de asaltarla fue una de las más acertadas de la guerra del Pacífico. Los más de 100.000 soldados japoneses de la guarnición quedaron varados, incapaces de contribuir a la defensa del imperio pero consumiendo recursos que Japón ya no podía reemplazar.

Los bombardeos aliados regulares destruyeron la capacidad aérea y naval de Rabaul, pero la guarnición, bajo el mando del general Hitoshi Imamura, sobrevivió cultivando alimentos y construyendo extensas redes de túneles. Cuando Japón se rindió en agosto de 1945, los soldados de Rabaul aún aguardaban un asalto que nunca llegó.

Significado y legado

La Operación Cartwheel estableció la doctrina del salto de islas que definiría el resto de la guerra del Pacífico. La idea de evitar las posiciones más fuertes del enemigo y atacar donde era más débil —dejando que las guarniciones aisladas se consumieran solas— probó ser brillante tanto táctica como estratégicamente.

Cartwheel demostró que MacArthur y la Armada podían cooperar eficazmente, combinando el poder naval con las operaciones terrestres y aéreas en una campaña coordinada a lo largo de miles de kilómetros. Las lecciones aprendidas se aplicarían directamente en las campañas posteriores de Filipinas y las Marianas.

El coste de la campaña fue significativo pero muy inferior al que habría supuesto un asalto directo a Rabaul: aproximadamente 2.500 muertos aliados frente a los 20.000 japoneses muertos en combate, con decenas de miles más de japoneses que fallecieron de enfermedades y hambre durante su aislamiento.