Los bombardeos de la 2GM fueron tan violentos que modificaron la atmósfera terrestre

Un estudio ha revelado que el impacto de las bombas modificó las capas más altas de la atmósfera, en la frontera con el espacio.

Más de 70 años después del final de la Segunda Guerra Mundial, las consecuencias se siguen notando: cada año salen noticias de que a veces se evacuan ciudades enteras cuando se encuentran bombas sin explotar. En algunos casos, el peligro es tan grande que se han creado zonas de exclusión, para evitar más muertes.

Ahora, un estudio dirigido por Christopher Scott, físico espacial y atmosférico de la Universidad de Reading (Reino Unido), ha revelado que los impactos de las bombas han llegado lejos: hasta el borde del espacio.

Analizando los vídeos de las explosiones, los datos históricos y los archivos del Centro de Investigación Radiofónica del Reino Unido, el físico descubrió que las ondas de choque provocadas por las bombas acabaron debilitando la ionosfera, la capa más externa de la atmósfera.

Situada entre 80 y 600 kilómetros por encima de la superficie de la Tierra, la ionosfera es importante porque contiene la radiación solar: su tamaño cambia según la energía que absorbe del Sol. Es en la ionosfera donde cobran vida las auroras boreales, por ejemplo. También ayuda e interfiere en la propagación de las ondas de radio a larga distancia.

Con la ayuda de Patrick Major, historiador de la Universidad de Reading, Scott estudió las lecturas de los experimentos del Centro de Investigación Radiofónica, que emitió pulsos de radio durante la Segunda Guerra y recogió los resultados.

Estos datos se observaron durante periodos de ataques aliados, como la batalla aérea de Berlín (noviembre de 1943 a marzo de 1944). Los investigadores calcularon que cada acción de bombardeo liberaba ondas de choque equivalentes a unas 300 tormentas eléctricas. Así, los 152 grandes ataques aliados en Europa calentaron la atmósfera superior y la hicieron perder electrones, disminuyendo notablemente su concentración.

Aunque impresionantes, los efectos eran temporales y duraban menos de un día. La ionosfera está controlada, en gran medida, por la radiación solar, dice Scott en una entrevista concedida al portal Live Science. Los bombardeos representan un pequeño impacto en comparación.

Sin embargo, el físico explica que los impactos pueden haber tenido una consecuencia directa en la comunicación por radio de onda corta.

Ahora, Scott pretende utilizar el método para identificar si los impactos generados por fenómenos naturales como erupciones, tormentas y terremotos pueden observarse en la ionosfera del mismo modo.

Autor: Liber Prieto