Chelmno, conocido en polaco como Chełmno nad Nerem y en alemán como Kulmhof, fue el primer campo de exterminio puesto en funcionamiento por la Alemania nazi. Situado en una pequeña localidad a unos 70 kilómetros al noroeste de Łódź, en el territorio polaco anexionado al Reich (Warthegau), comenzó a operar el 8 de diciembre de 1941, más de un mes antes de la conferencia de Wannsee . En este lugar, al menos 152.000 personas fueron asesinadas mediante un método que los nazis consideraban innovador: camiones de gas que utilizaban el monóxido de carbono del tubo de escape para asfixiar a las víctimas durante el trayecto hasta las fosas comunes. Chelmno marca el punto en que el asesinato masivo pasó de ser una serie de masacres dispersas a convertirse en un sistema industrial de exterminio.

Cimientos del castillo de Chelmno nad Nerem donde funcionaba el campo de exterminio
Cimientos del castillo de Chelmno nad Nerem, donde funcionó el primer campo de exterminio nazi. Jacques Lahitte · CC BY 3.0

El contexto: la cuestión judía en el Warthegau

El Warthegau, la región occidental de Polonia anexionada directamente al Reich tras la invasión de 1939, estaba administrada por el Gauleiter Arthur Greiser. La política nazi en el territorio perseguía la germanización total de la región, lo que implicaba la expulsión o eliminación de la población polaca y judía. En el Warthegau vivían más de 300.000 judíos, la mayoría concentrados en el gueto de Łódź, el segundo más grande de la Europa ocupada después del gueto de Varsovia .

A lo largo de 1941, Greiser presionó repetidamente a Berlín para encontrar una solución a lo que las autoridades llamaban el problema del exceso de población judía en su territorio. Los planes iniciales de deportación a Madagascar o al este de la Unión Soviética habían resultado impracticables. Mientras tanto, los guetos se encontraban en una situación sanitaria desesperada, con epidemias de tifus que las autoridades alemanas temían pudieran extenderse a la población alemana.

La solución propuesta fue la creación de un centro de exterminio dedicado. El SS-Hauptsturmführer Herbert Lange, que ya había dirigido operaciones de asesinato con gas durante el programa de eutanasia Aktion T4, recibió el encargo de establecer y operar el campo. Lange seleccionó una mansión señorial abandonada en el pueblo de Chełmno como centro de operaciones.

Las instalaciones y el método

A diferencia de los campos de exterminio posteriores como Treblinka o Auschwitz-Birkenau , Chelmno no disponía de cámaras de gas fijas. El método de exterminio se basaba en camiones Magirus modificados, conocidos como Gaswagen. Estos vehículos tenían la caja trasera sellada herméticamente y conectada al tubo de escape del motor mediante una manguera. El monóxido de carbono llenaba el compartimento durante el trayecto, asfixiando a las personas encerradas en su interior.

El campo operaba en dos emplazamientos conectados. El primero era la mansión (Schlosslager), donde llegaban las víctimas y se realizaba el proceso de engaño y desnudamiento. El segundo era un claro en el bosque de Rzuchów (Waldlager), situado a unos cuatro kilómetros, donde se encontraban las fosas comunes y posteriormente las instalaciones de cremación.

El personal del campo era reducido: unos 15 miembros del Sonderkommando de las SS y entre 80 y 100 auxiliares de policía alemanes. Un grupo de prisioneros judíos, también llamados Sonderkommando del bosque, era forzado a enterrar los cadáveres y clasificar las pertenencias de las víctimas. Estos prisioneros eran encadenados por los tobillos para impedir cualquier intento de fuga y asesinados periódicamente.

El proceso de exterminio

Los transportes llegaban a Chelmno por tren hasta la estación de Koło, a unos 14 kilómetros, y desde allí eran conducidos en un tren de vía estrecha hasta Powiercie, a dos kilómetros del campo. El último tramo se recorría en camiones o a pie.

Al llegar a la mansión, las víctimas eran reunidas en el patio y recibían un discurso tranquilizador de un oficial de las SS. Se les explicaba que se encontraban en un campo de tránsito y que serían trasladados a un campo de trabajo tras pasar por las duchas. Se les pedía que entregaran sus objetos de valor y se desnudaran en las habitaciones de la planta baja.

Desde el sótano de la mansión, un pasillo cubierto conducía a la rampa de carga donde esperaban los camiones de gas. Las víctimas eran empujadas al interior del vehículo a golpes y gritos. Las puertas se cerraban y el motor se ponía en marcha. El camión iniciaba el recorrido de cuatro kilómetros hasta el bosque de Rzuchów. Para cuando llegaba al destino, todas las personas del interior habían muerto por asfixia.

En el bosque, los prisioneros del Sonderkommando abrían las puertas y extraían los cadáveres, que eran arrojados a grandes fosas. Las pertenencias de las víctimas eran clasificadas y enviadas al Reich. El oro dental era arrancado de las mandíbulas. Los camiones regresaban a la mansión para repetir el proceso, operando en un ciclo continuo que podía repetirse varias veces al día.

Las víctimas del gueto de Łódź

La mayoría de las víctimas de Chelmno procedían del gueto de Łódź. Las deportaciones al campo comenzaron en enero de 1942 y continuaron intermitentemente hasta el verano de 1944. El presidente del Judenrat del gueto, Chaim Rumkowski, había apostado por una estrategia de supervivencia mediante el trabajo productivo, convirtiendo el gueto en un centro manufacturero al servicio de la economía de guerra alemana.

Sin embargo, las autoridades nazis exigían periódicamente cuotas de deportados que Rumkowski se veía obligado a proporcionar. En septiembre de 1942, durante la llamada Sperre (bloqueo), se produjo uno de los episodios más desgarradores de la historia del Holocausto: Rumkowski ordenó la entrega de todos los niños menores de diez años y los ancianos mayores de 65 para su deportación a Chelmno. Unos 15.000 niños y ancianos fueron arrancados de sus familias y enviados a la muerte en los camiones de gas.

Además de los judíos del gueto de Łódź, fueron asesinados en Chelmno judíos de comunidades menores del Warthegau, más de 4.000 romaníes del llamado campo gitano de Łódź, y un número indeterminado de prisioneros de guerra soviéticos y polacos no judíos.

La segunda fase y el desmantelamiento

La primera fase de operaciones de Chelmno terminó en marzo de 1943, cuando Herbert Lange fue trasladado y la mansión parcialmente demolida. Sin embargo, el campo fue reactivado en junio de 1944 para la liquidación final del gueto de Łódź, el último gran gueto que quedaba en la Polonia ocupada. En esta segunda fase, las operaciones se trasladaron al Waldlager, donde se construyeron dos crematorios improvisados con hornos industriales.

Entre junio y julio de 1944, más de 7.000 personas fueron asesinadas en esta segunda fase. Las deportaciones del gueto de Łódź se redirigieron después a Auschwitz-Birkenau, donde la infraestructura de exterminio era más eficiente.

En enero de 1945, con el Ejército Rojo acercándose, las SS intentaron eliminar las últimas pruebas y asesinar a los últimos prisioneros del Sonderkommando. El 17 de enero, los 47 prisioneros que quedaban fueron fusilados. Dos de ellos, Mordechaï Żurawski y Szymon Srebrnik, sobrevivieron milagrosamente a las balas y lograron esconderse hasta la llegada de los soviéticos.

Los supervivientes y los testimonios

De las más de 152.000 personas deportadas a Chelmno, solo se conocen tres supervivientes. Además de Żurawski y Srebrnik, Michał Podchlebnik logró escapar en enero de 1942 saltando de un camión que transportaba cadáveres al bosque. Los tres proporcionaron testimonios cruciales para reconstruir lo ocurrido en el campo.

Szymon Srebrnik, que tenía 13 años cuando fue deportado a Chelmno, sobrevivió a la primera fase del campo como miembro del Sonderkommando del bosque gracias a su juventud y su capacidad para cantar canciones populares que divertían a los guardias de las SS. Su testimonio durante los juicios contra los responsables del campo y su aparición en el documental Shoah de Claude Lanzmann (1985) constituyen documentos fundamentales de la memoria del Holocausto.

El legado y la memoria

Chelmno ocupa un lugar singular en la historia del Holocausto como el primer campo donde se implementó el exterminio industrial. Lo que comenzó como un experimento provincial se convirtió en el modelo para una maquinaria de muerte que se extendería por toda la Europa ocupada. Las técnicas desarrolladas en Chelmno —el engaño sistemático, el uso de gas, la utilización de Sonderkommandos judíos, la eliminación de pruebas— fueron refinadas y ampliadas en los campos posteriores.

El memorial de Chelmno, inaugurado en 1964 y ampliado posteriormente, señala el emplazamiento de la mansión y el bosque de Rzuchów. Las excavaciones arqueológicas han revelado los cimientos de la mansión, restos de los crematorios y miles de objetos personales de las víctimas. A diferencia de Auschwitz o Dachau , Chelmno recibe pocos visitantes, un silencio que multiplica la responsabilidad de mantener vivo su recuerdo.