La historia de los republicanos españoles durante la SGM es una de las más extraordinarias y menos conocidas del conflicto. Medio millón de personas cruzaron los Pirineos hacia Francia entre enero y febrero de 1939 tras la derrota de la República en la Guerra Civil española. Lo que les esperaba no era la libertad, sino campos de internamiento, trabajos forzados, deportación a campos de concentración nazis, combate en la Resistencia francesa y participación directa en la liberación de Europa. Los republicanos españoles fueron, en muchos sentidos, los primeros antifascistas de la SGM: su guerra contra el fascismo había comenzado en 1936, tres años antes de que el mundo se diera cuenta de la amenaza.

Prisioneros republicanos españoles realizando trabajos forzados en el campo de concentración de Mauthausen en 1942
Prisioneros republicanos españoles sometidos a trabajos forzados en Mauthausen, 1942: más de 7.000 españoles fueron deportados a este campo Paul Ricken / USHMM · Dominio público

El éxodo: la Retirada de 1939

La caída de Cataluña a principios de 1939 provocó el mayor éxodo de la Guerra Civil española. Entre 450.000 y 500.000 personas —soldados, civiles, ancianos, mujeres y niños— cruzaron la frontera francesa en lo que se conoce como la Retirada. Huían de la victoria franquista y de las represalias que, con razón, temían.

Francia, gobernada por el radical Édouard Daladier, no estaba preparada para acoger a semejante número de refugiados y no deseaba hacerlo. Los republicanos españoles fueron internados en campos de concentración improvisados en las playas del sur de Francia: Argelès-sur-Mer, Saint-Cyprien, Le Barcarès, Gurs, Rivesaltes. Las condiciones eran atroces: los internos dormían en la arena, sin barracones ni letrinas, rodeados de alambradas y vigilados por tropas coloniales senegalesas. La alimentación era insuficiente, el agua escasa y las enfermedades se propagaban con rapidez. Miles murieron en los primeros meses.

El gobierno francés presionó a los refugiados para que regresaran a España o se alistaran en la Legión Extranjera o en batallones de trabajo militarizados (Compagnies de Travailleurs Étrangers). Aproximadamente la mitad de los refugiados regresaron a España en los meses siguientes, donde muchos fueron encarcelados, sometidos a depuración o ejecutados. Los que se quedaron en Francia enfrentaron un destino igualmente duro.

La caída de Francia y sus consecuencias

Cuando Alemania invadió Francia en mayo de 1940, miles de republicanos españoles estaban encuadrados en batallones de trabajo del ejército francés o en la Legión Extranjera. Muchos combatieron contra la Wehrmacht en la campaña de Francia. Algunos fueron capturados como prisioneros de guerra.

La caída de Francia en junio de 1940 y el establecimiento del régimen de Vichy cambiaron radicalmente la situación de los republicanos españoles. El gobierno de Vichy, colaboracionista con Alemania, mantuvo los campos de internamiento y en muchos casos endureció las condiciones. Los españoles que habían combatido en la campaña de Francia no fueron reconocidos como prisioneros de guerra con derechos bajo la Convención de Ginebra: para los alemanes eran apátridas rojos, y para Vichy eran extranjeros indeseables.

Los campos nazis: Mauthausen

El destino más terrible aguardaba a los republicanos españoles capturados por los alemanes o entregados por el régimen de Vichy. Aproximadamente 7.500 españoles fueron deportados al campo de concentración de Mauthausen, en Austria, y a su subcampo de Gusen. Eran los primeros prisioneros políticos de Europa occidental en llegar a los campos nazis, meses antes de que comenzaran las deportaciones masivas de judíos.

Mauthausen era un campo de categoría III, la más dura del sistema concentracionario nazi, reservado para los prisioneros considerados irrecuperables. Los españoles fueron sometidos a trabajos forzados en la cantera de granito del campo, donde las condiciones eran letales: jornadas de doce horas cargando piedras por la escalera de la muerte (Todesstiege), 186 escalones tallados en la roca por los que los prisioneros subían y bajaban con cargas de hasta 50 kilogramos. Los guardias de las SS empujaban regularmente a los prisioneros desde lo alto de la cantera.

De los aproximadamente 7.500 españoles deportados a Mauthausen, murieron unos 5.000. Los supervivientes fueron liberados por el ejército estadounidense el 5 de mayo de 1945. En un gesto cargado de simbolismo, los españoles colgaron una pancarta en la entrada del campo que decía: Los españoles antifascistas saludan a las fuerzas liberadoras.

Francisco Boix: el fotógrafo de Mauthausen

Entre los prisioneros españoles de Mauthausen se encontraba Francisco Boix, un joven fotógrafo barcelonés que consiguió sustraer y ocultar miles de negativos fotográficos del archivo de las SS del campo. Con la ayuda de una red clandestina de prisioneros, Boix sacó los negativos fuera del campo y los escondió en casas de vecinos austriacos simpatizantes.

Estas fotografías se convirtieron en pruebas cruciales durante los juicios de Núremberg y en el juicio de Dachau contra los responsables de Mauthausen. Boix testificó personalmente ante el tribunal, siendo uno de los pocos prisioneros españoles en hacerlo. Su testimonio y sus fotografías documentaron los crímenes cometidos en Mauthausen con una evidencia visual irrefutable.

La Resistencia francesa

Miles de republicanos españoles se unieron a la Resistencia francesa tras la caída de Francia. Su experiencia militar de la Guerra Civil los convertía en combatientes valiosos, y su odio al fascismo les proporcionaba una motivación que no necesitaba estímulo. Los españoles formaron grupos de maquis en el sur de Francia, especialmente en los Pirineos, en Ariège, en el Lot y en otros departamentos del Mediodía.

Los guerrilleros

Los guerrilleros españoles de la Resistencia francesa operaban en unidades que combinaban la experiencia de la Guerra Civil con las tácticas de la guerrilla. Realizaban sabotajes contra líneas ferroviarias, puentes y comunicaciones alemanas; emboscaban convoyes; ejecutaban operaciones de inteligencia y proporcionaban rutas de evasión para aviadores aliados derribados y para personas que huían de la persecución nazi.

La contribución española a la Resistencia fue significativa. En algunas regiones del sur de Francia, los guerrilleros españoles constituían la mayoría de los combatientes clandestinos. Su conocimiento del terreno pirenaico y su experiencia en la guerra irregular los hacían especialmente eficaces en operaciones de montaña.

La liberación del sur de Francia

Durante el verano de 1944, cuando los Aliados desembarcaron en Normandía y en Provenza, los guerrilleros españoles participaron activamente en la liberación de ciudades del sur de Francia. Españoles combatieron en la liberación de Toulouse, Foix, Cahors y otras ciudades, a menudo adelantándose a las fuerzas regulares aliadas.

En Toulouse, el coronel republicano español Ángel Carrero dirigió las fuerzas que tomaron la ciudad antes de la llegada de las tropas regulares. Durante unos días, los guerrilleros españoles controlaron efectivamente la capital del Mediodía francés.

La Nueve : los libertadores de París

El capítulo más célebre de la participación española en la liberación de Europa fue el de La Nueve, la 9.ª Compañía del Regimiento de Marcha del Chad de la 2.ª División Blindada del general Leclerc. Compuesta mayoritariamente por republicanos españoles, La Nueve fue la primera unidad aliada en entrar en París la noche del 24 de agosto de 1944.

Los semiorugas de La Nueve, bautizados con nombres como Guadalajara, Teruel, Ebro y España Cañí, rodaron por las calles de París mientras los parisinos celebraban la liberación. Republicanos españoles que habían perdido su propia guerra contra el fascismo fueron los primeros en liberar la capital de Francia.

Los españoles en otros frentes

La participación de los republicanos españoles en la SGM no se limitó a Francia. Españoles combatieron en prácticamente todos los frentes del conflicto.

Norte de África

Miles de españoles estaban encuadrados en la Legión Extranjera y en unidades del ejército francés en el norte de África. Participaron en los combates contra las fuerzas del Eje durante la Operación Antorcha y la campaña de Túnez. Algunos de estos hombres se integrarían después en la 2.ª División Blindada de Leclerc.

La Unión Soviética

Un grupo más reducido de republicanos españoles, principalmente dirigentes del Partido Comunista y pilotos de la aviación republicana, se encontraba en la Unión Soviética al estallar la guerra. Algunos combatieron con el Ejército Rojo durante la invasión alemana. Pilotos españoles que se habían formado en la URSS durante la Guerra Civil volaron misiones de combate contra la Luftwaffe en el frente oriental.

Las fuerzas británicas

Algunos republicanos españoles se alistaron en el Special Operations Executive (SOE) británico o en otras unidades aliadas, participando en operaciones de sabotaje e inteligencia en la Francia ocupada y en otros territorios.

La invasión del Valle de Arán

En octubre de 1944, embriagados por la liberación de Francia y convencidos de que el franquismo caería como habían caído los regímenes fascistas europeos, un grupo de guerrilleros españoles lanzó la Operación Reconquista de España, una invasión del Valle de Arán (Lleida) a través de los Pirineos.

La operación, organizada por la Unión Nacional Española (dominada por el PCE), movilizó entre 3.000 y 4.000 guerrilleros que cruzaron la frontera con la esperanza de provocar un levantamiento popular contra Franco. La invasión fracasó: el ejército franquista respondió con fuerza, la población local no se sublevó y los Aliados, que necesitaban la neutralidad de España, no apoyaron la operación. Tras diez días de combates, los guerrilleros se retiraron a Francia.

El fracaso del Valle de Arán marcó el fin de las esperanzas de los republicanos de derrocar a Franco por la fuerza. Franco sobreviviría en el poder tres décadas más, y la mayoría de los exiliados nunca regresaron a España.

El olvido y la memoria

Los republicanos españoles que combatieron en la SGM fueron olvidados durante décadas por todos los bandos. Francia minimizó su contribución en favor de una narrativa nacional de autorresistencia. España bajo Franco no tenía interés en reconocer a enemigos del régimen. Y los propios Aliados, que cortejaban a Franco durante la Guerra Fría, no presionaron para que se reconociera el papel de los republicanos.

No fue hasta finales del siglo XX y principios del XXI cuando historiadores, documentalistas y los últimos supervivientes comenzaron a rescatar esta historia del olvido. Libros como los de Eduardo Pons Prades, Montserrat Roig y Evelyn Mesquida, y documentales como Los otros guerreros y Francisco Boix, un fotógrafo en el infierno, han devuelto visibilidad a una historia que merecía ser contada.

Legado

Los republicanos españoles fueron los primeros europeos en combatir al fascismo y los últimos en dejar de hacerlo. Su lucha comenzó en España en 1936 y no terminó hasta 1945, cuando los campos fueron liberados y la guerra concluyó. Nueve años de combate continuo contra el fascismo, en dos guerras distintas, en media docena de países, bajo banderas ajenas y sin reconocimiento.

Su historia es la de hombres y mujeres que lo perdieron todo —su país, sus familias, su juventud— y que, en lugar de rendirse, encontraron la forma de seguir luchando. Desde las playas de Argelès hasta las canteras de Mauthausen, desde los maquis del Mediodía hasta los semiorugas de La Nueve, los republicanos españoles escribieron un capítulo de la SGM que tardó décadas en ser leído pero que hoy ocupa el lugar que merece en la historia.