La Operación Market Garden, lanzada el 17 de septiembre de 1944, fue el mayor asalto aerotransportado de la historia y uno de los fracasos más costosos de los Aliados occidentales en la SGM. Concebida por el mariscal Montgomery como un golpe audaz para cruzar el Rin y acortar la guerra antes de Navidad, la operación se estrelló contra una combinación de mala inteligencia, planificación deficiente y una resistencia alemana mucho más fuerte de lo esperado. Arnhem, el puente que debía ser la puerta de entrada a Alemania, se convirtió en el símbolo de una ambición que excedió las posibilidades.

El contexto: la euforia del verano de 1944
Tras el desembarco de Normandía en junio y la liberación de París en agosto, los ejércitos aliados avanzaban a una velocidad que superaba las previsiones más optimistas. Las tropas de Patton cruzaban Francia como un rayo, los alemanes se retiraban en desorden y la moral aliada estaba por las nubes. Muchos creían que la guerra terminaría antes de que acabara 1944.
Pero el avance fulminante creó su propio problema: las líneas de suministro. Los ejércitos aliados seguían dependiendo de las playas de Normandía y del puerto artificial de Arromanches para su abastecimiento, a cientos de kilómetros del frente. Los camiones de la Red Ball Express recorrían día y noche las carreteras francesas, pero no podían suministrar combustible y municiones suficientes para que todos los ejércitos avanzaran simultáneamente. Eisenhower tenía que elegir: avance amplio y lento o concentración de recursos en un solo eje.
Montgomery propuso una solución audaz: concentrar los suministros en su 21.º Grupo de Ejércitos para un avance rápido a través de los Países Bajos, cruzar el Rin por Arnhem y penetrar en la llanura del norte de Alemania, donde los blindados podrían maniobrar sin obstáculos hasta el corazón del Ruhr, la zona industrial alemana. Era un plan que prometía terminar la guerra de un solo golpe.
El plan: Market y Garden
La Operación Market Garden combinaba dos componentes. Market era la parte aerotransportada: tres divisiones de paracaidistas —la 101.ª Aerotransportada estadounidense, la 82.ª Aerotransportada estadounidense y la 1.ª Aerotransportada británica— serían lanzadas a lo largo de un corredor de 100 kilómetros en los Países Bajos para capturar los puentes sobre los principales ríos y canales. Garden era la parte terrestre: el XXX Cuerpo británico, liderado por blindados, avanzaría por una única carretera desde la frontera belga hasta Arnhem, enlazando sucesivamente con cada división aerotransportada.
El plan exigía que todo funcionara como un reloj. Los paracaidistas debían tomar los puentes intactos antes de que los alemanes pudieran volarlos. El XXX Cuerpo debía recorrer 100 kilómetros en dos o tres días por una sola carretera a través de territorio enemigo. Cualquier retraso en un punto del corredor pondría en peligro a los paracaidistas aislados más adelante.
Los oficiales de inteligencia advirtieron de la presencia de unidades Panzer SS cerca de Arnhem. Las fotografías de reconocimiento aéreo mostraban tanques en los bosques que rodeaban la ciudad. Pero Montgomery y su equipo desestimaron estas advertencias. El mayor Brian Urquhart, oficial de inteligencia de la 1.ª Aerotransportada, fue apartado de su puesto por insistir en el peligro. El plan siguió adelante.
El primer día: 17 de septiembre de 1944
La mañana del 17 de septiembre, más de 5.000 aviones de transporte y planeadores llenaron los cielos de los Países Bajos en el mayor despliegue aerotransportado de la historia. Los lanzamientos iniciales fueron un éxito: las tres divisiones aterrizaron con pérdidas mínimas y los holandeses los recibieron con júbilo.
La 101.ª Aerotransportada del general Maxwell Taylor capturó la mayoría de sus objetivos cerca de Eindhoven, aunque un puente fue volado por los alemanes. La 82.ª Aerotransportada del general James Gavin tomó el puente sobre el Mosa en Grave y los puentes sobre el canal Mosa-Waal, pero el crítico puente sobre el Waal en Nimega quedó en manos alemanas.
En Arnhem, los problemas empezaron inmediatamente. La 1.ª Aerotransportada británica fue lanzada a más de 12 kilómetros del puente —una distancia inexplicable para una operación cuyo objetivo era precisamente ese puente—. Solo el 2.º Batallón de Paracaidistas del teniente coronel John Frost logró alcanzar el extremo norte del puente de Arnhem y establecer una posición defensiva. El resto de la división se encontró con una resistencia inesperadamente feroz.
El desastre de Arnhem
Lo que los servicios de inteligencia habían minimizado resultó ser una pesadilla. Las divisiones 9.ª y 10.ª Panzer SS, en proceso de reorganización cerca de Arnhem, reaccionaron con la velocidad y eficacia que caracterizaba a las tropas de las Waffen-SS. El mariscal Model, comandante del Grupo de Ejércitos B, se encontraba casualmente en el hotel Tafelberg de Oosterbeek, a pocos kilómetros de las zonas de salto, y organizó la contraofensiva en cuestión de horas.
El batallón de Frost en el puente de Arnhem resistió durante cuatro días contra fuerzas abrumadoramente superiores. Sin refuerzos, sin suministros —los contenedores lanzados desde el aire caían en zonas controladas por los alemanes— y bajo un fuego constante de tanques, artillería y morteros, los paracaidistas británicos combatieron casa por casa, piso por piso. La radio no funcionaba: la frecuencia asignada era inadecuada para el terreno boscoso, lo que cortó las comunicaciones entre las unidades.
El resto de la 1.ª Aerotransportada, atrapada en el perímetro de Oosterbeek, sufrió un destino similar. Los refuerzos de la Brigada Polaca de Paracaidistas, lanzados tardíamente al sur del río, no pudieron cruzar el Rin bajo el fuego enemigo.
El corredor del infierno
Mientras tanto, el avance del XXX Cuerpo por el corredor se retrasaba constantemente. La carretera era estrecha, elevada sobre el terreno inundado circundante, y ofrecía un blanco perfecto para los cañones antitanque alemanes. Cada puente volado, cada emboscada, cada contraataque obligaba a detenerse y desplegar las fuerzas, perdiendo horas preciosas.
El cruce del Waal en Nimega fue uno de los episodios más épicos de toda la operación. El 20 de septiembre, paracaidistas de la 82.ª Aerotransportada cruzaron el río en botes de asalto bajo fuego directo, una hazaña de valor que les permitió capturar el puente por ambos extremos. Pero cuando el XXX Cuerpo finalmente cruzó el Waal, se detuvo para la noche en lugar de seguir hacia Arnhem, a solo 16 kilómetros. Esas horas perdidas fueron fatales.
La retirada: Operación Berlin
El 25 de septiembre, ocho días después del lanzamiento, los supervivientes de la 1.ª Aerotransportada recibieron la orden de retirarse. La Operación Berlin, la evacuación a través del Rin, se realizó de noche bajo una lluvia torrencial. De los casi 10.000 hombres que habían aterrizado en Arnhem y Oosterbeek, solo 2.163 cruzaron el río. El resto estaba muerto, herido o prisionero. La 1.ª División Aerotransportada británica había dejado de existir como unidad de combate.
En total, Market Garden costó a los Aliados más de 17.000 bajas, incluyendo muertos, heridos y prisioneros. Los civiles holandeses pagaron un precio terrible: en represalia por su apoyo a los paracaidistas, los alemanes cortaron el suministro de alimentos a los Países Bajos occidentales, provocando la Hongerwinter (invierno del hambre) de 1944-1945, que mató a más de 20.000 personas.
Market Garden en el contexto de 1944
El fracaso de Market Garden tuvo consecuencias que se extendieron durante meses. La guerra no terminó en 1944. El frente occidental se estabilizó a lo largo de una línea que apenas avanzaría hasta la primavera de 1945. Los alemanes ganaron tiempo para reorganizar sus defensas, y en diciembre de 1944 lanzarían su última ofensiva en las Ardenas .
El debate sobre Market Garden sigue vivo entre los historiadores. Sus defensores argumentan que, de haber funcionado, habría acortado la guerra en meses y salvado cientos de miles de vidas. Sus críticos señalan que el plan era inherentemente defectuoso: demasiados puentes, una sola carretera, zonas de salto demasiado lejanas, inteligencia ignorada deliberadamente. El propio Montgomery nunca admitió públicamente el fracaso, insistiendo en que la operación había sido "un 90 % exitosa". El general polaco Sosabowski respondió con amargura: "Los británicos dirán que fue una gran victoria. No lo fue".
Un puente demasiado lejos: la frase que el teniente general Frederick Browning pronunció antes de la operación —si es que realmente la dijo— se convirtió en el epitafio de Market Garden y en una advertencia sobre los peligros de la audacia cuando no va acompañada de realismo.