1943: La iniciativa cambia de bando

Cronología de 1943: la rendición alemana en Stalingrado, la batalla de Kursk, la invasión de Sicilia y la capitulación de Italia.

El año 1943 supuso un punto de inflexión decisivo en la Segunda Guerra Mundial. La rendición del VI Ejército alemán en Stalingrado y la derrota en la batalla de Kursk marcaron el inicio del retroceso definitivo de la Wehrmacht en el frente oriental. En el Mediterráneo, los Aliados invadieron Sicilia y forzaron la caída de Mussolini y la capitulación italiana, mientras en el Pacífico comenzaba la estrategia de salto de islas contra Japón.

La rendición alemana en Stalingrado el 2 de febrero de 1943 fue un golpe devastador para el Tercer Reich. Más de noventa mil soldados del VI Ejército se entregaron tras meses de cerco, hambre y frío extremo. La derrota destruyó el mito de la invencibilidad alemana y marcó un punto de no retorno psicológico tanto para Alemania como para la URSS. La Conferencia de Casablanca, celebrada en enero, había establecido la doctrina de rendición incondicional, eliminando cualquier posibilidad de paz negociada.

En julio, la batalla de Kursk se convirtió en el mayor enfrentamiento de blindados de la historia. La ofensiva alemana, telegrafiada por la inteligencia aliada, se estrelló contra defensas soviéticas preparadas en profundidad. Tras la victoria, el Ejército Rojo tomó la iniciativa estratégica en el frente oriental y no la perdió hasta la caída de Berlín.

La invasión de Sicilia en julio abrió el frente europeo meridional y provocó la caída de Mussolini, derrocado por el Gran Consejo Fascista. La capitulación de Italia en septiembre no trajo la paz a la península: Alemania ocupó rápidamente el centro y norte del país, rescató a Mussolini y estableció una línea defensiva que los aliados tardarían casi dos años en superar.

En el Pacífico, la batalla del mar de Bismarck en marzo demostró la creciente superioridad aérea aliada. La estrategia de salto de islas, que consistía en conquistar posiciones clave dejando atrás las guarniciones japonesas aisladas, comenzó a dar resultados. En el Atlántico, la batalla contra los U-Boot alcanzó su punto culminante en mayo de 1943, cuando las pérdidas de submarinos alemanes se volvieron insostenibles y el almirante Dönitz retiró temporalmente sus fuerzas del Atlántico Norte.

Al terminar 1943, la iniciativa había cambiado de bando de forma irreversible. Las potencias del Eje se encontraban a la defensiva en todos los frentes, y la maquinaria industrial aliada producía armamento en cantidades que Alemania y Japón no podían igualar.