Causas territoriales

Conoce las causas territoriales de la SGM: el expansionismo alemán, el Anschluss, los Sudetes, el corredor polaco y la expansión japonesa en Asia.

Las ambiciones territoriales de las potencias del Eje fueron el detonante directo de la Segunda Guerra Mundial. Alemania, bajo el liderazgo de Hitler, persiguió la unificación de todos los pueblos germánicos mediante el Anschluss con Austria y la anexión de los Sudetes, hasta que la invasión del corredor polaco desencadenó el conflicto. En Asia, Japón emprendió una agresiva campaña de expansión territorial que buscaba establecer la Gran Esfera de Coprosperidad de Asia Oriental.

La ideología nazi concebía la expansión territorial como una necesidad biológica del pueblo alemán. El concepto de Lebensraum o espacio vital, heredado de la geopolítica del siglo XIX, justificaba la conquista de Europa oriental para colonizarla con población germánica. Hitler expuso este programa en el Mein Kampf y lo ejecutó metódicamente durante la década de 1930, aprovechando la debilidad de las democracias occidentales.

El primer paso fue el Anschluss con Austria en marzo de 1938, presentado como la reunificación natural de dos pueblos germánicos. Las potencias occidentales no reaccionaron. Meses después, Hitler reclamó los Sudetes, la región fronteriza de Checoslovaquia habitada por una mayoría alemana. La Conferencia de Múnich le entregó los Sudetes sin consultar a Checoslovaquia, y en marzo de 1939 Alemania se anexionó el resto del país. Cada concesión alimentaba una exigencia nueva.

La cuestión del corredor polaco y la ciudad libre de Danzig fue la última en la cadena de reclamaciones territoriales. Polonia, a diferencia de Austria y Checoslovaquia, contaba con garantías de Francia y el Reino Unido. Cuando Alemania invadió Polonia el 1 de septiembre de 1939, las democracias ya no pudieron mirar hacia otro lado y declararon la guerra al Tercer Reich.

En el Mediterráneo, la Italia fascista también perseguía ambiciones territoriales propias. La invasión de Etiopía en 1935 y la ocupación de Albania en 1939 formaban parte del proyecto de Mussolini de recrear un imperio romano moderno en el norte de África y los Balcanes.

En Asia oriental, el expansionismo japonés tenía raíces más antiguas. La invasión de Manchuria en 1931 y la posterior guerra contra China iniciada en 1937 revelaron un proyecto imperial que pretendía dominar todo el continente asiático. La Guerra Chino-Japonesa, con sus millones de víctimas, fue en realidad el primer acto de la SGM en el Pacífico, aunque las potencias occidentales tardaron años en percibirlo como una amenaza directa a sus intereses.