La Batalla del Puente de Remagen

El Rin no es un río cualquiera. Con una longitud de 1.230 kilómetros y una anchura media de unos 400 metros aproximadamente, esta vía de agua que fluye hacia el norte es excepcionalmente rápida y profunda. Desde los tiempos del Imperio Romano ha sido la defensa tradicional de Alemania central contra las invasiones del oeste.

Y así fue también en los primeros meses de 1945. Aunque el Reich de Adolf Hitler estaba al borde del colapso total, con sus ciudades en ruinas por los bombardeos de los aliados y las fuerzas soviéticas que llegaban desde el este, las defensas de Alemania a lo largo del río Rin seguían siendo fuertes.

Aunque las fuerzas estadounidenses, británicas y francesas habían ocupado la mayor parte de Alemania al oeste del Rin, seguían sin poder cruzar el río hacia el centro industrial del Ruhr. El Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos consideraba que el río era totalmente infranqueable, incluso en aguas bajas, y los alemanes habían destruido o estaban dispuestos a destruir todos los puentes importantes.

Los Aliados reconocieron que lo más probable es que tuvieran que realizar un cruce anfibio del Rin para penetrar profundamente en territorio alemán. Para ello era necesario centrarse en algún lugar al norte de Bonn, donde el río entraba en un terreno relativamente abierto y, por lo tanto, más propicio para los tanques.

Sólo se consideró por encima Remagen, a unos 15 kilómetros al sur de Bonn, donde el puente Ludendorff seguía en pie. Ahora bien, el terreno al este del río era desalentadoramente accidentado. Llamado así en honor al general Erich Ludendorff, líder militar de Alemania durante la segunda mitad de la Primera Guerra Mundial, el puente ferroviario había sido construido principalmente por prisioneros de guerra rusos entre 1916 y 1919. Tenía una envergadura de más de 350 metros.

Dado que al este del puente se encontraban unas crestas elevadas atravesadas por un túnel ferroviario, parecía un objetivo poco probable para los estadounidenses. Sin embargo, los ingenieros alemanes lo habían equipado con explosivos, retirándolos durante un tiempo para evitar su detonación durante un bombardeo de los Aliados, y volviéndolos a colocar cuando los estadounidenses se acercaban. Cabe destacar que las unidades de infantería que custodiaban el puente eran débiles.

En Remagen, el 15.º Ejército alemán se enfrentó al Primer Ejército estadounidense, comandado por el Teniente General Courtney Hodges. El 3 de marzo de 1945, Hodges dirigió su III Cuerpo, con la 9.ª División Blindada del Mayor General John Leonard actuando como punta de lanza, para bajar el valle que conducía a Remagen desde el oeste.

La resistencia alemana era débil y desorganizada. El 6 de marzo, los restos del 15.º Ejército se retiraron a través del puente mientras los alemanes se preparaban para activar sus cargas explosivas y demolerlo antes de su toma por parte de los estadounidenses. Los hombres y vehículos del Mando de Combate B del general de brigada William Hoge se acercaron al puente, con la esperanza (no del todo plena) de poder tomarlo intacto.

Sin embargo, justo cuando la niebla matutina se disipaba el 7 de marzo, el Teniente Coronel Leonard Engeman se quedó atónito al mirar a través de sus prismáticos y ver que el puente seguía intacto y que los vehículos alemanes seguían avanzando por él. Engeman envió al teniente Karl Timmermann con fuerzas de avanzada, incluyendo algunos tanques M26 Pershing nuevos, para tomar el puente.

Un tanque M26 Pershing dispara contra posiciones alemanas al otro lado del Rin durante la ofensiva del puente de Remagen.
U.S. Signal Corp, dominio público, más información en Wikimedia Commons

Ordenó lo siguiente: Bajen al pueblo. Atraviésenlo lo más rápido posible y lleguen al puente. Los tanques irán delante. La infantería les seguirá a pie. Sus semiorugas irán en la retaguardia. Hagámoslo rápido.

Timmermann, que había nacido en Frankfurt, Alemania, en 1921, obedeció; pero la resistencia alemana en las afueras de la ciudad hizo que el avance fuera insoportablemente lento. El comandante alemán local tuvo mucho tiempo para volar el puente, pero aún así se negó para dejar que más tropas escaparan por él hacia el este.

Los hombres del teniente Timmermann se acercaron al puente a las 15:15, con una creciente sensación de urgencia. Los ingenieros alemanes lanzaron una carga cerca del vano oeste, dañándolo y haciéndolo temporalmente intransitable para los tanques. No obstante, Timmermann se lanzó al puente con su infantería.

Daños en el lado sur del puente de Remagen.
U. S Army Signal Corps, dominio público, más información en Wikimedia Commons

Los alemanes intentaron volar el tramo central, pero las cargas no detonaron. Finalmente, otra carga estalló y el puente pareció elevarse en el aire, antes de volver a asentarse sobre su estructura original. En su precipitación, los ingenieros alemanes habían colocado un detonador de forma incorrecta, y aquellos prisioneros de guerra rusos habían construido el puente demasiado bien.

El Sargento Alexander A. Drabik fue el primero en cruzar el puente hacia la orilla oriental del Rin. Sin embargo, hubo una dura lucha a continuación, ya que los estadounidenses despejaron el túnel del ferrocarril (que los alemanes también podrían haber volado) y aseguraron la cresta que domina el cruce.

Y aunque los estadounidenses pudieron hacer algunas reparaciones rápidas en el puente dañado, permitiendo el cruce de tropas y vehículos, sólo duró diez días más antes de colapsar bajo la presión del tráfico y los ataques aéreos alemanes (incluso con cohetes V2) antes de derrumbarse definitivamente el 17 de marzo.

Tropas estadounidenses atravesando finalmente el puente de Remagen.
RineCrossing3, dominio público, más información en Wikimedia Commons

El inesperado premio en Remagen, que llegó a conocerse como el Milagro de Remagen, obligó a los aliados a cambiar su estrategia para invadir el centro de Alemania, y pasaría más tiempo antes de que salieran de su nueva cabeza de puente. Sin embargo, el cruce del Rin con el puente de Remagen marcó un momento decisivo que anunciaba el inminente colapso de la Alemania nazi: el fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa comenzaba a vislumbrarse tras largos años de guerra sin cuartel.

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