La campaña de Nueva Guinea, librada entre 1942 y 1944, fue una de las más largas

Nueva Guinea: la barrera natural
Nueva Guinea era un objetivo estratégico de primer orden. Si Japón controlaba la isla, especialmente su costa sur y Port Moresby, tendría bases aéreas capaces de alcanzar el norte de Australia y cortar las líneas de comunicación entre Estados Unidos y su aliado del Pacífico Sur. Tras el fracaso de la invasión naval de Port Moresby en la batalla del Mar del Coral , los japoneses intentaron tomar la ciudad por tierra.
El problema era la geografía. La cordillera Owen Stanley, con picos de más de 4.000 metros, dividía la isla de norte a sur. La única ruta terrestre era el sendero de Kokoda, un camino de montaña que atravesaba la selva más densa del planeta, cruzando barrancos vertiginosos y ríos torrenciales. Combatir allí era casi tan difícil como sobrevivir.
La batalla del sendero de Kokoda (julio-noviembre de 1942)
En julio de 1942, una fuerza japonesa de unos 13.000 hombres desembarcó en la costa norte de Nueva Guinea y comenzó a avanzar hacia Port Moresby por el sendero de Kokoda. Los australianos, inicialmente con fuerzas mínimas de milicia mal entrenada, se vieron empujados hacia atrás a lo largo del sendero en una serie de combates desesperados.
Las condiciones eran atroces para ambos bandos. La selva de montaña, envuelta en niebla perpetua, empapaba a los soldados día y noche. La malaria, la disentería y el tifus mataban más hombres que las balas. Las líneas de suministro se reducían a lo que podían cargar los porteadores nativos, los "fuzzy wuzzy angels" que arriesgaron sus vidas para evacuar heridos y llevar municiones por el sendero.
Los japoneses llegaron a 50 kilómetros de Port Moresby antes de que sus líneas de suministro colapsaran y los refuerzos australianos comenzaran a llegar. En septiembre, el avance japonés se detuvo y las fuerzas australianas, ahora reforzadas por tropas veteranas de la campaña del norte de África, contraatacaron a lo largo del sendero. Para noviembre, los japoneses habían sido empujados de vuelta a la costa norte.
Buna-Gona (noviembre 1942-enero 1943)
Los japoneses se atrincheraron en las posiciones costeras de Buna, Gona y Sanananda, donde construyeron búnkeres de troncos de coco y tierra que resultaron casi impenetrables al fuego de armas ligeras. La batalla por estas posiciones fue una de las más sangrientas de toda la campaña.
MacArthur, impaciente por un avance rápido, presionó a sus comandantes con órdenes cada vez más irracionales. Las tropas estadounidenses de la 32.ª División, recién llegadas y sin experiencia en la selva, sufrieron bajas devastadoras en ataques frontales contra los búnkeres japoneses. La combinación de combate, malaria y desnutrición destruyó la división.
La batalla duró dos meses y costó más de 8.500 bajas aliadas y casi la totalidad de los 6.500 defensores japoneses. El resultado demostró que la guerra en la selva tropical exigía tácticas, equipamiento y preparación completamente diferentes a los de cualquier otro teatro.
La estrategia de "salto de isla"
A partir de 1943, MacArthur refinó su estrategia. En lugar de atacar cada posición japonesa, decidió "saltar" las guarniciones más fuertes, dejarlas aisladas y sin suministros, y avanzar hacia objetivos más vulnerables. Esta doctrina, que ahorraba vidas y aceleraba el avance, se convirtió en el sello de la campaña del Pacífico Sur.
Las operaciones anfibias a lo largo de la costa norte de Nueva Guinea —Lae, Salamaua, Finschhafen, Saidor, Hollandia— fueron una sucesión de desembarcos que flanqueaban las posiciones japonesas y las dejaban varadas sin posibilidad de evacuación ni resupply. Los japoneses, incapaces de defender una costa tan extensa, fueron perdiendo base tras base.
Hollandia: el golpe maestro (abril de 1944)
La operación más audaz de la campaña fue el desembarco en Hollandia (hoy Jayapura), en abril de 1944. MacArthur saltó más de 600 kilómetros sobre las defensas japonesas para atacar una retaguardia débilmente protegida. Los 11.000 soldados japoneses en Hollandia fueron tomados completamente por sorpresa.
La operación capturó tres aeródromos y enormes cantidades de suministros, y aisló a más de 50.000 soldados japoneses en el este de Nueva Guinea, que quedaron abandonados a su suerte en la selva sin posibilidad de ser rescatados. Muchos murieron de hambre y enfermedades en los meses siguientes.
Las condiciones de combate
Nueva Guinea fue probablemente el teatro más hostil de toda la SGM. Las enfermedades tropicales causaron más bajas que el combate: por cada soldado herido por el enemigo, cinco o seis caían enfermos de malaria, disentería, tifus, dengue o infecciones cutáneas tropicales.
La selva era tan densa que la visibilidad se reducía a metros. Los combates se libraban a distancias tan cortas que los soldados a veces oían al enemigo antes de verlo. Los japoneses eran maestros del camuflaje y la emboscada, y cada patrulla podía convertirse en una trampa mortal.
El calor y la humedad eran agotadores: temperaturas de 35-40 °C con una humedad que nunca bajaba del 90%. El equipo se pudría, las armas se oxidaban, los alimentos se descomponían y las heridas se infectaban en horas.
Bajas y legado
La campaña de Nueva Guinea costó a los aliados unas 24.000 bajas en combate (7.000 muertos) más decenas de miles de enfermos. Las pérdidas japonesas fueron catastróficas: más de 120.000 muertos, la mayoría por enfermedades y hambre.
La campaña demostró la viabilidad de la estrategia de "salto de isla" que MacArthur empleó hasta la reconquista de Filipinas. También reveló que la guerra moderna exigía adaptarse a cada entorno: las tácticas que funcionaban en Europa eran inútiles en la selva tropical, donde la logística médica y la capacidad de supervivencia importaban tanto como el poder de fuego.
Para Australia, Nueva Guinea fue su batalla más importante. Las tropas australianas soportaron la peor fase de la campaña —Kokoda y Buna— y su sacrificio evitó que la guerra llegara a territorio australiano. El sendero de Kokoda ocupa en la memoria nacional australiana un lugar comparable al de Gallipoli en la Primera Guerra Mundial.