La batalla del Mar del Coral, librada entre el 4 y el 8 de mayo de 1942, fue un hito en la historia de la guerra naval

El USS Lexington en llamas durante la batalla del Mar del Coral
El USS Lexington arde tras ser alcanzado por torpedos y bombas japoneses, 8 de mayo de 1942 U.S. Navy · Dominio público
: el primer enfrentamiento en el que los buques de ambas flotas nunca se vieron entre sí. Todo el combate fue librado por aviones lanzados desde portaaviones que atacaban al enemigo a cientos de kilómetros de distancia. Aunque el resultado táctico fue ambiguo, la batalla tuvo consecuencias estratégicas decisivas al frenar la expansión japonesa hacia Australia y debilitar las fuerzas que semanas después se enfrentarían en Midway .

El avance japonés hacia el Pacífico Sur

En la primavera de 1942, Japón parecía imparable. En apenas cinco meses desde Pearl Harbor , el Imperio había conquistado las Filipinas, Malasia, las Indias Orientales Neerlandesas, Birmania y una cadena de islas del Pacífico. La siguiente etapa del plan japonés contemplaba la captura de Port Moresby, en la costa sur de Nueva Guinea, lo que habría dado a Japón control aéreo sobre el norte de Australia y cortado las líneas de comunicación entre Estados Unidos y su aliado del Pacífico Sur.

La operación, denominada MO, era compleja. Además de la invasión anfibia de Port Moresby, incluía la ocupación de Tulagi en las islas Salomón —que proporcionaría una base de hidroaviones— y la neutralización de cualquier fuerza naval aliada que intentara interferir. Para proteger los convoyes de invasión, la Armada Imperial desplegó una fuerza de cobertura con dos portaaviones de flota : el Shōkaku y el Zuikaku, veteranos de Pearl Harbor, junto con el portaaviones ligero Shōhō.

La inteligencia aliada

Lo que los japoneses no sabían era que los estadounidenses estaban leyendo sus comunicaciones. Los criptoanalistas de la estación HYPO en Hawái, liderados por el comandante Joseph Rochefort, habían descifrado suficientes fragmentos del código naval japonés JN-25 para deducir que una operación importante se preparaba en el Mar del Coral.

El almirante Chester Nimitz, comandante en jefe de la Flota del Pacífico, envió dos grupos de portaaviones para interceptar: la Fuerza de Tarea 17 con el USS Yorktown bajo el almirante Frank Jack Fletcher, y la Fuerza de Tarea 11 con el USS Lexington bajo el almirante Aubrey Fitch. Junto con cruceros y destructores australianos y estadounidenses, formaban la fuerza más poderosa que los aliados podían reunir en la zona.

Las fuerzas enfrentadas

Japón:

  • Portaaviones de flota: Shōkaku y Zuikaku (127 aviones entre ambos)
  • Portaaviones ligero: Shōhō (21 aviones)
  • 6 cruceros pesados, 3 cruceros ligeros, 15 destructores
  • Fuerzas de invasión: transporte con tropas para Port Moresby

Aliados:

  • Portaaviones de flota: USS Yorktown y USS Lexington (128 aviones entre ambos)
  • 5 cruceros pesados (incluidos 2 australianos), 1 crucero ligero, 13 destructores
  • Apoyo aéreo terrestre desde Australia y Nueva Guinea

La batalla

Tulagi y los primeros movimientos (3-6 de mayo)

El 3 de mayo, los japoneses ocuparon Tulagi sin oposición. Al día siguiente, aviones del Yorktown atacaron las fuerzas de desembarco japonesas, hundiendo un destructor y varios transportes menores. El golpe alertó a los japoneses de la presencia de portaaviones enemigos en la zona, pero no pudieron localizar su posición exacta.

Durante los días siguientes, ambas flotas maniobraron a ciegas por el Mar del Coral, buscándose mutuamente con aviones de reconocimiento bajo cielos parcialmente cubiertos. La niebla, las lluvias y las nubes bajas jugaron un papel crucial, ocultando alternativamente a unos y otros.

El hundimiento del Shōhō (7 de mayo)

El 7 de mayo, ambos bandos cometieron errores de identificación. Los japoneses localizaron y hundieron el petrolero USS Neosho y el destructor USS Sims, creyendo haber atacado un portaaviones. Simultáneamente, los americanos detectaron al portaaviones ligero Shōhō, que cubría la fuerza de invasión.

Oleadas de bombarderos en picado y torpederos del Yorktown y el Lexington cayeron sobre el Shōhō, que fue alcanzado por al menos 13 bombas y 7 torpedos en apenas minutos. El pequeño portaaviones se hundió rápidamente, llevándose consigo a más de 600 tripulantes. El piloto del Lexington, Robert Dixon, transmitió el célebre mensaje: "Scratch one flattop!" (¡Borren un portaaviones!). Era el primer portaaviones japonés hundido en la guerra.

El duelo de portaaviones (8 de mayo)

El 8 de mayo llegó el enfrentamiento decisivo. Al amanecer, ambas fuerzas se localizaron mutuamente a una distancia de unos 350 kilómetros, fuera del alcance de cualquier cañón naval pero dentro del radio de acción de los aviones embarcados. Lo que siguió fue el primer duelo puro entre fuerzas de portaaviones de la historia.

Los aviones japoneses atacaron al Yorktown y al Lexington casi simultáneamente a los ataques americanos sobre el Shōkaku y el Zuikaku. El Zuikaku se escondió bajo un chubasco y escapó ileso, pero el Shōkaku fue alcanzado por tres bombas que incendiaron su cubierta de vuelo, inutilizándolo para operaciones aéreas.

La suerte fue peor para los americanos. El Yorktown recibió una bomba que causó daños serios pero reparables. El Lexington, un portaaviones de 36.000 toneladas apodado "Lady Lex", fue alcanzado por dos torpedos y varias bombas. Inicialmente los daños parecieron controlables, y el buque continuó operando. Pero horas después, los vapores de gasolina de aviación acumulados en su interior provocaron una serie de explosiones internas devastadoras. Tras horas de lucha contra los incendios, el Lexington fue evacuado y hundido por torpedos propios para evitar su captura. Murieron 216 de sus tripulantes.

Resultado y bajas

En términos estrictamente tácticos, la batalla fue una victoria japonesa: habían hundido un portaaviones de flota (Lexington), un destructor y un petrolero, mientras solo habían perdido un portaaviones ligero (Shōhō) y algunos buques menores.

Las bajas humanas fueron de 656 muertos aliados frente a 966 japoneses. En aviones, los aliados perdieron 69 y los japoneses 92.

Consecuencias estratégicas

Sin embargo, las consecuencias estratégicas favorecieron claramente a los aliados. La invasión de Port Moresby fue cancelada —la primera vez que una operación anfibia japonesa era frustrada en toda la guerra—. Australia quedó a salvo de una amenaza directa.

Más importante aún, el Shōkaku necesitó meses de reparaciones y el Zuikaku había perdido tantos pilotos experimentados que no pudo ser reequipado a tiempo. Ninguno de los dos portaaviones participó en la batalla de Midway un mes después, donde su ausencia resultó decisiva. Si los seis portaaviones de Pearl Harbor hubieran estado presentes en Midway en lugar de cuatro, el resultado podría haber sido muy diferente.

El Yorktown, dado por perdido según los cálculos japoneses, fue reparado en un tiempo récord de 72 horas en Pearl Harbor y llegó a tiempo para participar en Midway, donde su grupo aéreo contribuyó al hundimiento de los portaaviones japoneses antes de que el propio Yorktown fuera finalmente hundido.

Legado

La batalla del Mar del Coral marcó el fin de una era y el comienzo de otra en la guerra naval. Demostró definitivamente que el portaaviones había reemplazado al acorazado como arma decisiva del poder naval. Ningún buque de superficie de ninguno de los dos bandos disparó un solo proyectil contra un buque enemigo: toda la batalla fue librada por aviones a distancias de cientos de kilómetros.

Fue también la primera derrota estratégica de Japón en la guerra del Pacífico, una señal temprana de que la marea empezaba a cambiar. Junto con Midway, que vendría pocas semanas después, el Mar del Coral marcó el punto de inflexión de la guerra en el Pacífico, el momento en que la expansión japonesa alcanzó su límite y comenzó el largo camino de retroceso que terminaría con la rendición de 1945.