La campaña de Italia, que se extendió desde la invasión de Sicilia en julio de 1943

La decisión de invadir Italia
La invasión de Italia fue en parte una decisión estratégica y en parte un compromiso político. Tras la conquista del norte de África en mayo de 1943, los aliados debatieron su siguiente movimiento. Los estadounidenses favorecían concentrarse en el desembarco en Francia (que se convertiría en la Operación Overlord ), mientras Churchill y los británicos querían atacar Italia para forzar su rendición y desviar divisiones alemanas de otros frentes.
La solución fue un compromiso: se invadiría Italia para sacar a Mussolini de la guerra, pero se mantendría el objetivo principal de un desembarco en Francia para 1944. Italia sería un teatro secundario, lo que tendría consecuencias frustrantes para los comandantes que luchaban allí.
Sicilia y la caída de Mussolini (julio-agosto 1943)
La Operación Husky desembarcó fuerzas aliadas en Sicilia el 10 de julio de 1943. La conquista de la isla duró 38 días y precipitó la caída de Mussolini el 25 de julio, cuando el Gran Consejo Fascista votó su destitución. El nuevo gobierno italiano del mariscal Badoglio comenzó negociaciones secretas de armisticio.
El desembarco en el continente (septiembre 1943)
El 3 de septiembre, el 8.º Ejército británico cruzó el estrecho de Messina. El 8 de septiembre, se anunció el armisticio italiano, y al día siguiente las fuerzas aliadas desembarcaron en Salerno (Operación Avalanche) y Tarento. Los alemanes, que habían previsto la defección italiana, ejecutaron rápidamente la Operación Achse, desarmando al ejército italiano y tomando el control de la península.
El desembarco en Salerno fue peligrosamente cerca del desastre. La 16.ª División Panzer alemana lanzó furiosos contraataques que casi rechazaron a la cabeza de playa aliada hacia el mar. Solo la masiva intervención de la artillería naval y la aviación aliada salvó la situación.
El avance hacia el norte: un calvario
Lo que los aliados esperaban que fuera un avance rápido hacia Roma se convirtió en una campaña de desgaste interminable. Italia era un país de pesadilla para el atacante: una sucesión de cadenas montañosas que cruzaban la península de este a oeste, separadas por valles profundos y ríos que los alemanes convertían en líneas defensivas.
El otoño de 1943 vio una serie de combates agotadores en las líneas defensivas alemanas: la Línea Volturno, la Línea Barbara, la Línea Bernhardt. Cada una significaba ríos que cruzar bajo fuego, colinas que tomar y aldeas que limpiar casa por casa. La lluvia constante convertía los caminos en barrizales y los ríos en torrentes.
La Línea Gustav y Monte Cassino
El mayor obstáculo fue la Línea Gustav, la principal línea defensiva alemana que cruzaba Italia a la altura de Monte Cassino. Construida aprovechando el terreno montañoso y el río Rapido, la línea bloqueó el avance aliado durante seis meses.
Monte Cassino fue escenario de cuatro batallas entre enero y mayo de 1944, cada una más sangrienta que la anterior. La abadía benedictina, que dominaba la ruta hacia Roma, fue finalmente destruida por bombardeo aliado —una decisión controvertida— solo para que los alemanes usaran las ruinas como posición defensiva aún más formidable.
Anzio : la cabeza de playa atrapada
Para flanquear la Línea Gustav, los aliados desembarcaron en Anzio, al sur de Roma, en enero de 1944. La operación pretendía cortar las comunicaciones alemanas y forzar la retirada de la Línea Gustav. Pero el cauteloso mando aliado no aprovechó la sorpresa inicial, y los alemanes reaccionaron con rapidez, cercando la cabeza de playa.
Durante cuatro meses, las tropas aliadas en Anzio vivieron un infierno que recordaba a las trincheras de la Primera Guerra Mundial: hacinados en un perímetro reducido, bajo bombardeo constante de artillería y ataques aéreos, sin poder avanzar ni retirarse.
La caída de Roma y el avance al norte (mayo-diciembre 1944)
En mayo de 1944, la Operación Diadem rompió finalmente la Línea Gustav. Tropas polacas conquistaron el monasterio de Monte Cassino, y el 5.º Ejército estadounidense avanzó desde Anzio. Roma cayó el 4 de junio, dos días antes del desembarco de Normandía, que relegó la noticia a las páginas interiores de los periódicos.
El avance continuó hacia el norte, pero una nueva línea defensiva —la Línea Gótica— detuvo a los aliados en los Apeninos durante el invierno de 1944-1945. La campaña se había convertido en un frente olvidado: las mejores divisiones fueron transferidas a Francia, y los que quedaban combatían con recursos cada vez más escasos.
La ofensiva final (abril 1945)
La ofensiva de primavera de 1945 rompió las últimas defensas alemanas en Italia. El 25 de abril, los partisanos italianos se levantaron en las ciudades del norte, y las fuerzas aliadas avanzaron rápidamente por la llanura del Po. Mussolini fue capturado y ejecutado por partisanos el 28 de abril. La rendición alemana en Italia se firmó el 2 de mayo de 1945, seis días antes de la rendición general.
Bajas
La campaña de Italia costó a los aliados más de 300.000 bajas (60.000 muertos). Las pérdidas alemanas fueron de unas 435.000 (incluyendo prisioneros). Las bajas civiles italianas se estiman en 150.000.
Legado
La campaña de Italia sigue siendo una de las más debatidas de la SGM. ¿Mereció la pena? Los defensores argumentan que desvió 25 divisiones alemanas de otros frentes y proporcionó bases aéreas para bombardear Alemania y los Balcanes. Los críticos señalan que los aliados también inmovilizaron fuerzas equivalentes en un teatro que nunca fue decisivo.
Lo que es indiscutible es el sufrimiento de quienes lucharon allí. El soldado de la campaña de Italia combatió en condiciones terribles —barro, frío, montañas— sin la gloria ni la atención mediática de Normandía o el Pacífico. Fue, como la llamaron sus veteranos, "la campaña olvidada".